El pasado 25 de junio fallecía en Madrid Luis Cencillo Ramírez, referencia indiscutible en los campos de la Filosofía, la Teología, la Psicología y la Antropología españolas. De mente brillante y personalidad carismática, Luis Cencillo ha dejado una vastísima obra, más de 60 libros, sobre la psique y el comportamiento humanos.

Preocupado durante toda su vida por dar cuenta de la naturaleza misma del ser humano, el profesor Cencillo dedicó buena parte de su vida intelectual y clínica al desarrollo de una teoría particular y un método propio, alejado de filiaciones ortodoxas, que él mismo denominó Psicoterapia Dialytica.

Con su muerte, a los 85 años de edad, la comunidad intelectual de nuestro país pierde a una de las figuras más prolíficas del psicoanálisis contemporáneo, a pesar de que, como han mantenido algunos sectores de la Psicología española, su trayectoria y trascendencia teórica y clínica no hayan recibido la atención que se merecía una personalidad tan destacada.

El próximo lunes, 7 de julio, a las 20:00 horas se celebrará el funeral en memoria de Luis Cencillo, en la Parroquia de San Juan de Ribera, localizada en la calle Rodríguez Marín, 57, de Madrid.

Infocop Online recoge a continuación las palabras que Luis Raimundo Guerra Cid, uno de sus discípulos más directos, ha dedicado a la memoria de este ilustre psicoanalista, coincidiendo con la celebración de su funeral.

OBITUARIO

El miércoles, 25 de junio, falleció en Madrid Luis Cencillo en el Hospital San Rafael de los hermanos de San Juan de Dios a los 85 años de edad.

Con su figura se ha ido posiblemente el "último sabio", un humanista a la antigua usanza de formación brillante y extensa. El legado que el Profesor Cencillo ha dejado es tan extenso que probablemente necesitaremos varias décadas para desentrañar correctamente algunas de sus teorías más complejas sobre psicoterapia dinámica, filosofía y antropología.

Doctor en Filología clásica, Licenciado en Teología, Filosofía y Derecho se diplomó también en Psicología en Friburgo cuando en otros países como España aún no se había implantado como disciplina en el ámbito universitario. Así mismo fue el primer Decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca y Catedrático de Antropología con la extensión de Psicología Dinámica en la misma facultad. Formado también como psicoanalista y antropólogo, creó un método singular de psicoterapia (la psicoterapia dialytica). Sin duda fue ésta el área en el que más insistió e investigó, dado que en ella veía reflejada todas las vertientes que la realidad humana contiene. También fue docente en varias universidades europeas y españolas, formando en disciplinas como la filosofía, la antropología y la psicoterapia a miles de alumnos en el viejo continente.

Para sus discípulos más cercanos el Profesor Cencillo, además era un confidente y un consejero, aunque sus consejos eran pronunciados de modo sutil, dado que no decía lo que habríamos de hacer sino que señalaba las opciones que la realidad mostraba y que probablemente no contemplábamos. Todos los que hemos estado cercanos a él le hemos vivido aproximadamente de esta manera, como un sabio con un gran conocimiento y dedicación projimal y altruista. Por todo lo escrito hasta ahora, se hace más paradójico que no haya trascendido más su vasta y compleja obra, dado que Luis Cencillo publicó más de 60 libros de los cuales el último, Eficacia de una terapia dinámica, constituirá a buen seguro una de las principales referencias en la psicoterapia contemporánea.

Por ello hay, entre quienes le conocen, cierta tendencia a la crispación dado que se entiende que su obra no ha trascendido lo suficiente, aunque de todos modos él siempre decía que nunca le iban a dar un premio por su obra y que éste, en tal caso, llegaría "cuando hubiese fallecido"; señalaba bromeando y relatando la parafernalia a la que sus discípulos más próximos nos veríamos sometidos. Sin embargo, no es del todo cierto que su figura y métodos sean desconocidos o estén en el olvido, pues son muchos los terapeutas que conocen y practican el método de Luis Cencillo, eso sí, de una manera heterodoxa y no al pie de la letra pues recalcó por cientos de veces en sus clases y obras que al paciente se le ha de tratar desde la concrecidad de sus claves y no desde los apriorismos de escuela (ni siquiera de los suyos).

Por todo ello, no será probablemente la mejor estrategia echarse las manos a la cabeza porque todos los medios de comunicación no se hayan hecho eco de su fallecimiento, sino seguir una trayectoria de trabajo fiel a su estilo integrador de humanidades, pero filtrado desde la personalidad concreta de cada uno de nosotros, ese es precisamente el mayor sentido de toda su obra intelectual.

Luis Raimundo Guerra Cid