A finales del pasado año 2021, la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (CANAE) presentó ante el Ministerio de Educación y Formación profesional un manifiesto, a través del cual pone de relieve la preocupación por la salud mental de los y las estudiantes. Durante el encuentro, la organización estudiantil subrayó la trascendencia de implementar medidas para mejorar la situación de los y las jóvenes.

El documento, enmarcado dentro de la campaña EDUCADA-MENTE y respaldado por más de 20 entidades -entre ellas, la Plataforma de Infancia de España, Save the Children o la CEAPA-, parte de la premisa del rol fundamental de la buena salud mental “para un desarrollo educativo y un rendimiento académico óptimo”, así como para desenvolverse en el mercado laboral “cada día más competitivo”.

Como bien señala la CANAE en su texto, con la irrupción de la pandemia de la COVID-19 encontramos en una “situación crítica” en la que se ha incrementado la demanda de atención a la salud mental.

Foto: CDC Fuente: pexels Fecha descarga: 04/01/2022

En este contexto de pandemia y con el importante papel de las nuevas tecnologías durante el mismo, han surgido nuevas amenazas y conflictos para la población infanto-juvenil (tales como “nuevas formas de acoso, odio y violencia en las redes, el acceso cada vez más precoz a la pornografía, las nuevas adicciones a las redes sociales y a las apuestas online”), que requieren que los y las menores cuenten con una “sólida preparación emocional” para poder interactuar con responsabilidad ante ellas.

Esta situación ha generado graves y perniciosas consecuencias para la comunidad educativa; por ejemplo, largas jornadas delante de pantallas, dificultad para desconectar mentalmente de las responsabilidades académicas o aislamiento social, esto último con serios efectos, como el deterioro de lazos sociales entre iguales, para los cuales no se han desarrollado estrategias específicas destinadas a paliarlos. Asimismo, se ha agravado la brecha digital y han surgido dificultades para adaptar el tradicional método de evaluación al sistema online.

Dado todo lo anterior, la Confederación Estatal recuerda que la salud mental es la principal preocupación de toda la comunidad educativa, especialmente, en el marco de la COVID-19, por lo que considera trascendental emprender una serie de medidas, entre las que destacan:

  1. Incluir en el currículum educativo contenidos en materia de educación emocional, junto con charlas y seminarios impartidos por psicólogos/as dentro de la Programación General Anual (PGA). La CANAE considera esta medida esencial para poner en valor el bienestar emocional entre el alumnado y mejorar la prevención y detección temprana de los riesgos en salud mental.

  2. Potenciar el trabajo en red entre centros educativos y entidades sociales, de infancia y ONGs que desarrollan acciones en el ámbito de la salud mental y emocional en la educación no formal.

  3. Incrementar la cifra de psicólogos/as del Sistema Nacional de Salud.

Se puede acceder al manifiesto desde la página de la CANAE o bien directamente a través del siguiente enlace:

Salud mental: estudiantes en pandemia. Informe sobre la situación actual y propuestas al respecto

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