Un reciente estudio ha mostrado que se producen cambios en la actividad de determinadas regiones cerebrales y en las conexiones neuronales entre diversas áreas del cerebro durante las alucinaciones.

Las alucinaciones son percepciones sensoriales en ausencia de estímulo físico externo. Pueden ocurrir en cualquier modalidad sensorial (visual, auditiva, táctil, etc.) y tienen la peculiaridad de ser tan vívidas que el individuo las siente como reales. Para la mayoría de las personas estas experiencias son normales, fugaces y comunes, sobre todo, en la transición del estado de vigilia a sueño y viceversa; sin embargo, para otras personas las alucinaciones son persistentes, se acompañan de un intenso malestar y están asociadas a un amplio rango de problemas psiquiátricos, neurológicos y visuales.

 

Se conoce poco acerca de los cambios cerebrales que ocurren durante las alucinaciones debido a su propia naturaleza breve e impredecible. Sin embargo, las alucinaciones pueden inducirse de manera experimental mediante la exposición a una estimulación visual (flashes) de una determinada frecuencia e intensidad, que puede dar lugar a la percepción falsa de patrones geométricos, colores vívidos y movimiento en personas normales. Utilizando esta técnica, un estudio publicado recientemente en la revista Cortex, ha analizado el patrón de actividad presente durante el proceso alucinatorio.

En el estudio, se comparó la actividad cerebral, mediante encefalograma y técnicas de neuroimagen por resonancia magnética, de sujetos expuestos a este fenómeno de alucinación inducida y sujetos expuestos a otra estimulación visual (grupo control). Al comparar los resultados se observaron cambios significativos tanto en la actividad de determinadas regiones cerebrales como en el patrón de conexión neuronal. En concreto, se observó que durante las alucinaciones se produce un aumento de la actividad de las regiones cerebrales asociadas con las áreas visuales encargadas de emparejar los estímulos visuales con el contenido de las alucinaciones, así como una disfunción en la relación entre la transmisión de la información visual y las áreas receptoras de dicha información.

De acuerdo al autor del estudio, estos cambios en la actividad de áreas específicas del cerebro y en las conexiones cerebrales sugieren que las alucinaciones podrían estar causadas por "una forma de ceguera transitoria", que afecta a la actividad del circuito tálamo-cortical. De esta manera, los resultados de este novedoso estudio podrían tener importantes repercusiones para futuras investigaciones con personas vulnerables a padecer episodios alucinatorios, como individuos con esquizofrenia.

Fuente:
Ffytche, D.H. (2008). The hodology of hallucinations. Cortex, 44 (8), 1067-1083.

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