Como ya informó Infocop en su momento, a principios de este año 2022, la División de Psicología de la Intervención Social del Consejo General de la Psicología remitió al Ministerio de Derechos Sociales un documento con aportaciones a la Consulta Pública Previa al “Proyecto de Ley de Servicios Sociales”, orientadas a poner el valor dentro de dicha Ley la Psicología de la Intervención Social en todos sus ámbitos.

Entre otros aspectos, el documento instaba a valorar la posibilidad de establecer unos criterios mínimos comunes del sistema público de servicios sociales, abogando por un abordaje profesional que brinde una atención integral a los problemas y dificultades de inclusión social de las personas, y recomendaba regular adecuadamente las profesiones de la Intervención Social para garantizar el necesario trabajo interdisciplinar, en el que cada miembro del equipo de servicios sociales aporte los conocimientos propios de su especialidad, actuando de forma integrada y coordinada, sin que la posición de profesional de referencia sea propia de una profesión en exclusiva, sino que se atribuya este rol según la necesidad de cada caso.

Precisamente, con el mismo objetivo de visibilizar, promover, desarrollar y defender la Psicología de la Intervención Social, sus profesionales y posibles ámbitos de actuación, se ha constituido la Sociedad Española de Psicología de la Intervención Social (SEPIS), un espacio abierto a las personas profesionales del ámbito, conformado por profesionales con una amplia y diversa experiencia tanto académica como profesional en Intervención Social y que se desempeñan en ámbito público, privado y del tercer sector, y en contextos sociales muy dispares.

Para hablarnos en detalle sobre esta Sociedad de reciente creación, Infocop entrevista a continuación a Manuel Fco. Martínez García y a Miguel López Cabanas, presidente y vicepresidente respectivamente de la SEPIS:

De izqda. a dcha.: Manuel Martínez García y Miguel López Cabanas

ENTREVISTA

A modo de introducción, ¿podrían explicarnos brevemente cómo surge la iniciativa de constituir una Sociedad Española de Psicología de la Intervención Social y cuáles son sus objetivos?

SEPIS nace con el objetivo de poner en valor la Psicología de la Intervención Social y sus profesionales, mediante su promoción y desarrollo. En nuestra disciplina existen numerosas sociedades científicas especializadas en distintos ámbitos de investigación e intervención profesional; sin embargo, no existía ninguna que se centrase de manera específica en el amplio campo que viene a incluirse, desde los años 80, en el tópico Psicología de la Intervención Social. A finales del año 2021 un conjunto de personas, provenientes tanto del ámbito académico como de la intervención directa, comenzamos a pensar, primero por separado y luego de manera grupal, que era necesario cubrir esta carencia, nos pusimos manos a la obra e iniciamos todos los trámites administrativos para crear formalmente la SEPIS.

A falta de estudios que lo confirmen, y considerando el conjunto de los contextos y especializaciones, el ámbito de la Psicología de la Intervención Social es uno de los que cuenta con más profesionales trabajando. Al mismo tiempo, aparece referenciado desde hace décadas en diversos documentos como el de acreditaciones, realizado por la División y aprobado por el Consejo, así como en la relación que hacemos en la Web de la SEPIS. También se reconoce en el Libro Blanco del Título de Grado en Psicología desarrollado por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, reconociendo este perfil como uno de los sectores emergentes y de mayor proyección profesional, siendo, además, uno de los cuatro perfiles profesionales considerados para la elaboración del cuestionario de competencias que se recoge en dicho Libro.

Las personas profesionales de la Psicología de la Intervención Social son, así mismo, las que más cercanas están de la ciudadanía, ya que desarrollan su labor, fundamentalmente en el ámbito comunitario, de la familia y de los grupos, lo que constituye una oportunidad única para el desarrollo personal y social que no podemos desatender.

Los objetivos de la Sociedad, recogidos en sus estatutos, los podemos resumir en: (1) Promoción, desarrollo y defensa de la Psicología de la Intervención Social y sus profesionales; (2) Impulso de la formación y la investigación mediante la producción y difusión de conocimientos; (3) Creación de un escenario crítico de participación de las personas profesionales, promoviendo el intercambio de experiencias y la transferencia del conocimiento; y (4) Establecer especiales relaciones con sociedades con fines similares en el conjunto de Europa e Iberoamérica.

¿Qué profesionales forman parte de la Junta Directiva profesional de la SEPIS? ¿Quiénes pueden adscribirse a la misma y de qué modo pueden hacerlo?

La Junta fundacional la conformaron seis personas, tres procedentes de la intervención directa y otras tres del mundo académico, independientemente de que unas y otros hayamos hecho incursiones en ambos mundos profesionales. Este equilibrio inicial representa, en sí mismo, toda una declaración de intenciones como sociedad científico-profesional. Las otras cuatro personas que, junto con nosotros, conformaron dicha Junta fueron, David Carmona Barrales como Secretario, Cristina Pastor Illán como Tesorera, y Francisca Expósito Jiménez y Antonio Jesús Molina Fernández como Vocales.

Recientemente, hemos decidido ampliar la Junta Directiva, creando una Vicesecretaría, que será asumida por Ramón Fernández Trujillo. Ello permitirá distribuir de manera más equilibrada las cargas de trabajo, fundamental en una Junta en la que funcionamos de manera muy horizontal, aunque sin hacer dejación de las responsabilidades estatutarias que correspondan a cada persona; a modo de ejemplo, las respuestas a las preguntas de esta entrevista han contado con aportaciones de todas las personas de nuestra Junta.

En la SEPIS pueden inscribirse todas las personas profesionales de la Psicología de la Intervención Social, en activo o no, estudiantes de los distintos másteres que se están impartiendo sobre la especialidad, o el alumnado del grado de Psicología al que le interese este ámbito de la Psicología. A través de nuestra página web puede realizarse la inscripción en la sociedad o enviando un correo electrónico al Secretario de la entidad (secretaria@sepis.es).

Como presidente y vicepresidente, ¿podrían decirnos cómo valora la Sociedad el status profesional actual de la Psicología de la intervención Social, sus fortalezas y sus posibles amenazas y posibilidades?

La fortaleza de la Psicología de la Intervención Social deviene de la conjunción de una serie de factores, entre los que destacamos los siguientes:

  • Su larga trayectoria, que se remonta a los propios orígenes de la Psicología en España. Hace casi cincuenta años que la Psicología ya trabajaba en temas sociales, por ejemplo, en los ámbitos especializados de infancia en situación de riesgo o desamparo y discapacidad (menores y minusvalías, en terminología de la época), pero también en temas comunitarios de intervención en zonas desfavorecidas de las grandes concentraciones urbanas. En el primer Congreso nacional, organizado en 1984 por el antecedente del actual Consejo General de la Psicología, ya se incluyó un área específica de la Psicología de la Intervención Social.

  • Su utilidad pública en el abordaje de un buen número de problemas sociales, con una eficacia suficientemente contrastada por los resultados de la investigación, y desde unos referentes teóricos y metodológicos propios de la especialidad y diferenciados de otras formas de aplicar la Psicología.

  • Los diferentes ámbitos de la Psicología de la Intervención Social siguen conformando el campo de la Psicología con mayor proyección profesional, incluyendo los que aún están por eclosionar, como es el caso de la Psicología Ambiental. Muy destacable es el hecho de que, con diferencia, el ámbito de los Servicios Sociales es el que cuenta con mayor cantidad de personal de la Psicología trabajando de manera estable para una Administración pública; en la mayoría de las comunidades autónomas, la Psicología en los Servicios Sociales es ya una figura asentada, observándose un fenómeno de extensión en lugares donde no lo estaba, como es el caso del Ayuntamiento de Madrid que recientemente ha anunciado la inclusión en su relación de puestos de trabajo del perfil profesional de la Psicología en sus centros de  Servicios Sociales de atención primaria.

  • Haber sido capaz de desarrollar un pensamiento crítico y proactivo para afrontar los nuevos fenómenos emergentes, aportando modelos explicativos e interpretativos sobre los mismos, y el rol de sus profesionales se ha caracterizado por su dinamismo en una permanente exigencia de transformación.

Las principales amenazas de la especialidad se pueden agrupar en dos categorías, internas y externas.

Entre las primeras hay que señalar los efectos secundarios del esfuerzo que tuvo que hacer, en su momento, la organización colegial para que se reconociera a la Psicología como profesión sanitaria y pudiera intervenir en igualdad de condiciones que otras profesiones en el Sistema de Salud. Este esfuerzo ha generado, a lo largo de los años, una construcción social que viene a identificar a la Psicología como una profesión que exclusivamente interviene en los ámbitos relacionados con la salud y en equipamientos sanitarios. Y eso, como bien sabemos, no es cierto. La Psicología, como ciencia de la cognición y la conducta humana, es una, pero múltiples sus aplicaciones, y será una profesión relacionada con la salud y el mundo sanitario solo y cuando intervenga en esos espacios. En los demás contextos, y la intervención social es uno de los más relevantes, no tiene al DSM-V como referente, ni atiende a patologías cuando son el único problema, y si se detectan se realizan las convenientes derivaciones al Sistema de Salud. Estas cuestiones afectan a la idiosincrasia de la Psicología de la Intervención Social, con el riesgo de desvirtuarla desde la propia Psicología, facilitando que sean ensombrecidas por otras disciplinas.

Otra amenaza intrínseca a la propia Psicología de la Intervención Social se deriva de la multitud de ámbitos, contextos, finalidades y perfiles de población con los que se interviene lo que dificulta una percepción de identidad compartida. El denominador común de la especialidad debe basarse en los modelos teóricos, metodologías, estrategias y técnicas de intervención que compartimos, independientemente de que en cada contexto se aplique los suyos propios de manera complementaria. 

Estas dificultades internas nos ponen en situación de debilidad ante las amenazas externas que provienen, principalmente, de los cambios producidos en el contexto socio-político. Por ejemplo, pasamos de ser la primera profesión universitaria que intervenía en temas sociales, a ser una más entre otras; nuevas profesiones fueron adquiriendo una mayor cualificación a la vez que ganaron fuerza e influencia política. El caso de los Servicios Sociales, en todos sus niveles, es paradigmático en este sentido. Aunque con diferencias territoriales, nos  llegan comentarios de profesionales de toda España que consideran que la elaboración de normativas, reglamentos, planes, ordenanzas, RPT, pliegos de prescripciones técnicas para la externalización de servicios, etc., pueden, presuntamente, obedecer a intereses corporativos de quienes los elaboran y casi siempre con la misma profesión. De ser así, esas medidas podrían ir en detrimento de la calidad de los servicios que se ofrece a la población; pues se estaría hurtando la posibilidad de beneficiarse de unos servicios verdaderamente interdisciplinares, por no hablar de la presunta prevaricación que, en esos casos, se estaría produciendo. Y todo ello, independientemente del color político que gobierne en las distintas instituciones en cada momento.

Sabemos que, recientemente, la Sociedad Española de Psicología de la Intervención Social ha celebrado su primera Jornada, bajo el título “La Interdisciplinariedad en las Políticas Municipales de Bienestar Social”. Como impulsores de este importante encuentro, ¿cómo valoran su desarrollo? ¿Cuáles son las principales conclusiones de esta jornada y qué es lo que más destacarían de la misma?

Efectivamente, el 30 de mayo se celebró la I Jornada de trabajo de la SEPIS, con el título mencionado. Queremos resaltar la gran acogida que tuvimos en todas las instituciones y entidades, incluidas las colegiales, a las que solicitamos su colaboración para la organización y difusión de la misma. Queremos agradecer de manera expresa en esta entrevista al Consejo General de la Psicología, así como a los distintos colegios de la Psicología en cada uno de los territorios.

También hay que destacar el elevado número de inscripciones que tuvimos: más de novecientas personas de todas las Comunidades y Ciudades Autónomas, que participaron de manera presencial o en streaming. Esperábamos una alta participación, pero, la verdad, es que el número de inscripciones sobrepasaron nuestras expectativas. De esta participación tan numerosa sacamos tres conclusiones:

  • En primer lugar, consideramos que ha sido un acierto constituir la SEPIS, pues nos hemos visto plenamente refrendados en la primera actividad abierta que realizamos, con menos de seis meses de tiempo efectivo de funcionamiento desde su creación.

  • En segundo lugar, valoramos que se ha puesto de manifiesto la necesidad de que la Psicología de la Intervención Social vuelva a tener amplios espacios de reflexión y trabajo específicos (jornadas, congresos, etc.), donde las personas profesionales de la intervención directa y el mundo académico se encuentren y generen una sinergia que redunde en beneficio de la profesión.

  • Por último, el haber elegido la Interdisciplinariedad como eje central de la Jornada consideramos que fue todo un acierto, así como la elección de las personas que tan oportunamente desarrollaron las distintas ponencias. Constatamos que es un tema que interesa y preocupa a todas las profesiones que trabajan en contextos propios de la Intervención Social. Sin embargo, también se puso de manifiesto que queda mucho trabajo por realizar para que la interdisciplinariedad, en sentido estricto y científico, sea una realidad en instituciones y entidades, a pesar de que se incluya como valor preferente en casi todas las Leyes autonómicas de Servicios Sociales. Es más, algunas de las medidas que se derivan de dichas leyes dificultan, si no impiden, el trabajo interdisciplinar.

En su opinión de expertos, ¿cuáles consideran que son las demandas y retos más importantes para los profesionales de la Psicología de la Intervención Social?

Los principales retos están relacionados con las amenazas, tanto internas como externas, anteriormente mencionadas. Entre los primeros hay que destacar la necesidad de trabajar para generar una nueva construcción social de la Psicología (en propiedad, recuperar la que hubo hace años) para que las entidades contratantes, el futuro alumnado y la sociedad en su conjunto, no perciban que nuestra disciplina es una profesión sanitaria en exclusiva. Se trata de un reto estratégico y en su logro las estructuras colegiales, con el Consejo a la cabeza, tienen una gran responsabilidad. Nos jugamos el futuro de la Psicología: mantener su unidad en su diversidad.

Como segundo reto interno está lograr un discurso común en la Psicología de la Intervención Social que de manera transversal nos permita tener una percepción de identidad compartida superando la excesiva fragmentación existente por ámbito de actuación. Para ello se hace necesario trabajar en distintas líneas: definir competencias profesionales comunes, marcos teóricos, metodologías y estrategias de intervención que compartimos, de manera independiente del contexto o población en donde trabajemos, etc.

Como reto externo cabe destacar la necesidad de consolidar nuestra ubicación en el ámbito de los Servicios Sociales, ya que, en sus distintos niveles, trabaja buena parte de las personas profesionales de la Psicología de la Intervención Social. Dicha consolidación debe hacerse en unos servicios y equipos que necesariamente deben ser interdisciplinares. Sólo así se puede garantizar a la ciudadanía unos servicios de mayor calidad, que incluyan la atención a las necesidades psicológicas de la población desde el ámbito comunitario de intervención.

En este sentido, desde hace algún tiempo se viene hablando que desde la Administración General del Estado se trabaja en una ley de profesiones sociales. Creemos que sería un acierto regular por ley las competencias profesionales que tenemos todas las profesiones que trabajamos de manera conjunta en la Intervención Social.

De especial importancia es la necesidad de revertir, en algunos territorios, normativas muy lesivas que dificultan la interdisciplinariedad y el poder ofrecer a la población unos servicios acordes a sus necesidades. Es el caso de las leyes de Servicios Sociales autonómicas donde se contempla a las personas profesionales del Trabajo Social como únicos profesionales de referencia. Tenemos claro que este tipo de decisiones sólo tienen un sustento de favor político, avalado por la mayor presencia y visibilidad de Trabajo Social en el sistema de Servicios Sociales. No existen criterios de evidencia científica, éticos o de interés general que sustenten la asignación directa de la figura de profesional de referencia en exclusiva a la profesión de Trabajo Social. El reto está en encontrar espacios de reflexión con esa profesión para hacerles ver que los problemas que genera ese concepto, a medio y largo plazo, les va a afectar negativamente, y lo que es más importante, ya está afectando a la calidad de la atención que reciben las personas.

En relación con la pregunta anterior, actualmente, el término “psicosocial” se ha extendido de forma notable, siendo ampliamente utilizado por diferentes disciplinas al margen de la Psicología. En este sentido, ¿qué desventajas tiene el uso de este término para el ámbito profesional y académico de la Psicología?

El término “psicosocial” ha sido utilizado de manera masiva y difusa por una gran variedad de disciplinas, para referir a todo aquello en lo que confluye lo psicológico y lo social, sin que proporcione una mínima claridad técnica y epistemológica como para saber exactamente de qué se está hablando cuando se refiere al mismo. Es por ello, que su uso tiene muchas más desventajas que beneficios para el ámbito profesional y académico de la Psicología.

Uno de los principales problemas del uso de este término está en tanto en cuanto no son profesionales de la Psicología quienes lo utilizan, ya que en algunos casos la función de su uso tiene la finalidad encubierta de la atribución de competencias que no le son propias mediante el uso de un adjetivo que, como es difuso y poco concreto a nivel profesional, camufla de manera eufemística el intrusismo profesional, de manera que incluso acaba plasmado en una cantidad importante de documentos técnicos y normativos. Este fenómeno se da en una gran cantidad y variedad de ámbitos; sirva el ejemplo habitual de la valoración de riesgos laborales, donde suelen usarse instrumentos estandarizados que incluyen términos como los de riesgos psicosociales, y sin embargo en muchos casos no manejados e interpretados por profesionales de la Psicología. También son muy comunes la utilización de este término por parte del colectivo profesional de Trabajo Social, sobre todo en el ámbito de Salud; es el caso de los Grupos Socioeducativos de Atención Primaria (GRUSE) de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía (cuyo modelo está siendo exportado a otras comunidades), que son desarrollados por profesionales del Trabajo Social, en cuyo argumentario son definidos como "actividad de promoción de salud, destinada a fomentar los activos en salud mental de la población general, así como de grupos vulnerables. ... donde además se abordan los determinantes socio-culturales y psicosociales que, con frecuencia, condicionan síntomas de malestar", y en cuyo “Manual para el diseño e implementación de grupos socioeducativos en atención primaria (GRUSE)” se usa de forma abusiva e intrusiva el término psicosocial para simular intervenciones psicológicas en ausencia de profesionales de nuestra disciplina en estos programas.

En un estudio en el que se buscaba identificar y descubrir los discursos acerca de lo psicosocial como adjetivo en Colombia, se analizaron 98 documentos provenientes del Estado, organizaciones no gubernamentales, así como documentos teóricos sobre lo psicosocial, se encontró que el uso de la palabra psicosocial como un adjetivo “intercambiable”, configura expresiones ambiguas y poco claras para el entendimiento de la noción, creando un efecto redundante en su comprensión (Vázquez-Campos y Molina-Valencia, 2018), por lo que concluyen sus autores que se necesita mayor claridad conceptual acerca de lo psicosocial.

La evolución y uso indiscriminado del término a lo largo de los años ha provocado que la dimensión psicológica del mismo haya perdido identidad y operatividad metodológica, ocurriendo que a la hora de llevarlo al campo de la práctica se ha convertido en algo tan impreciso que, incluso usado entre profesionales de la Psicología, no se tiene claro a qué referimos con ello. Esto dificulta la elección indicada de formas y tecnologías de trabajo, condicionando peligrosamente la epistemología relativa al espacio de relación entre lo psicológico y lo social. En definitiva, el término psicosocial, por el uso inadecuado que se le viene dando, no supone un acercamiento al ámbito metodológico, ni científico de ninguna disciplina, por lo que, desde un punto de vista epistemológico, su uso nos parece desaconsejable. Debemos distanciarnos del mismo, o cuanto menos restringir su uso a contextos y contenidos en los que sea adecuadamente matizado.

A modo de conclusión, ¿podrían adelantarnos qué proyectos y acciones futuras tiene previsto realizar la Sociedad?

Para afrontar los retos mencionados, desde la SEPIS entendemos que tenemos que hacer sinergias con otras entidades que tengan objetivos similares, como otras sociedades y el propio Consejo General de la Psicología, de manera específica con la División de Psicología de la Intervención Social. Vamos a trabajar para consolidar y ampliar estas relaciones.

Después del éxito de nuestra primera Jornada, nos vamos a plantear seguir realizando acciones que atiendan a las demandas de nuestras personas asociadas y al conjunto de la Psicología de la Intervención Social. Ahora mismo estamos en fase de planificar nuestro trabajo a medio plazo; iremos publicando en nuestra Web las actuaciones que tengamos previsto realizar en cada momento, y como no podía ser de otra manera, queda abierto el buzón de sugerencias que se puede  encontrar en la misma.

Para finalizar, ¿desean añadir algún otro comentario?

Agradecer de nuevo al Consejo General de la Psicología la realización de esta entrevista. También queremos animar a asociarse a la SEPIS a todas las personas que, desde la intervención directa o desde el mundo académico, trabajan en contextos y temas relacionados con la Psicología de la Intervención Social, pues se necesitan todas las ideas y aportaciones, en un clima de participación y trabajo colaborativo, con el objetivo de conseguir que nuestra especialidad sea cada vez más reconocida y tenga un mayor impacto en beneficio del conjunto de la sociedad.

Artículos Relacionados
Recomendaciones en la intervención en servicios de atención a familias
Poner en valor la Psicología de la Intervención Social
Las consecuencias del COVID19 'hacen necesaria una redefinición de los servicios sociales y de los profesionales que lo han de integrar'
La psicología de la intervención social y COVID19: la intervención integral
Guía para la detección de personas con inteligencia límite desde los Servicios Sociales
Aportaciones del COP a la Ley de Servicios Sociales
Rechazo al proyecto de plan estratégico de servicios sociales de Andalucía “por ser deficiente”
Uno de cada dos trabajadores de los Servicios Sociales presenta sintomatología de depresión, ansiedad y estrés