Durante mucho tiempo, las emociones positivas, tales como la alegría, el amor, la felicidad, etc., han suscitado poco interés científico. Sin embargo, en los últimos años, se han recuperado del olvido, especialmente a partir de 1998 cuando M. Seligman inició su presidencia en la Asociación Americana de Psicología (APA). Efectivamente, a lo largo de esta última década, son muchos los investigadores que han iniciado el estudio científico de las emociones positivas o la llamada Psicología Positiva.

Probablemente, uno de los grandes retos a los que se enfrentan las personas en la sociedad actual es aprender a ser felices y a mantener la experiencia de emociones positivas. En España, existen múltiples grupos de investigación que han tratado de dar respuesta a éstas y otras preguntas con una exquisita rigurosidad científica. Enrique G. García-Abascal ha contado con los investigadores de mayor prestigio en el área y ha coordinado la publicación de todos estos avances en un nuevo libro, Emociones Positivas, que de una forma amena y entretenida, pero sin perder la rigurosidad científica, trata de explicar qué son las emociones positivas, cuáles son y para qué sirven, pero también analiza los procesos cognitivos que se asocian a ellas, su relación con la salud, y su importante labor en relación a los momentos adversos de la vida, el estrés, o los sucesos traumáticos.

Dada la novedad y rigurosidad que caracteriza a Emociones Positivas, Infocop Online ha decido realizar una entrevista a su coordinador, Enrique G. Fernández-Abascal, catedrático de Psicología de la Emoción y la Motivación en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), para que sea él mismo quién nos cuente de primera mano todos estos avances.

ENTREVISTA:

Durante mucho tiempo, la Psicología ha estado anclada sobre todo en las emociones negativas. Sin embargo, desde hace unos años, las emociones positivas se han recuperado del olvido. En su calidad de experto en el área, ¿podría explicarnos por qué la Psicología Positiva o de las Emociones Positivas surge ahora y además con tanta fuerza, tanto en el campo más básico como en el aplicado?

La ratio entre las publicaciones que recoge el PsycINFO, desde 1887 hasta la actualidad, constatan que un 95% de ellas se han dedicado al afecto negativo y un escaso 5% al positivo. Las razones de este desequilibrio son varias, en primer lugar la mayor presión e interés por entender y paliar el sufrimiento humano asociado con el afecto negativo, y que sólo cuando se ha dispuesto de un bagaje consolidado de técnicas terapéuticas el interés se ha tornado por la prevención y las formas de disfrute asociadas al afecto positivo. Por otra parte, se encuentran las dificultades de medida de las emociones positivas, ya que todas ellas comparten muchos elementos comunes tanto en la comunicación no verbal, como en los autoinformes o en el afrontamiento, lo que ha dificultado su medida y discriminación, frente a las emociones negativas como el miedo, la ira o la tristeza que presentan elementos de medida mucho más fáciles de objetivar y diferenciar, lo que ha facilitado y primado su estudio, todo lo cual a su vez las convirtió en el prototipo del estudio de la emoción en el laboratorio, lo que limitó severamente la posibilidad de estudiar con esos procedimientos las emociones positivas. Por último, otra parte del interés por el afecto positivo proviene de las también recientes aportaciones proporcionadas por el estudio de la inteligencia emocional y especialmente el papel regulador que las emociones positivas ejercen sobre las negativas, lo que ha puesto de manifiesto las importantes funciones adaptativas que tienen las emociones positivas y que hasta ahora habían sido ignoradas.

En su opinión, ¿cuáles son las emociones positivas fundamentales?