Incorporar la salud mental en los servicios de atención materno-infantiles es un elemento clave para la obtención de mejores resultados clínicos en el embarazo, el parto y los primeros años de vida del bebé. Así lo establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la Guía para la integración de la salud mental perinatal en los servicios de salud materno-infantil (Guide for integration of perinatal mental health in maternal and child health services).

Según la OMS, es un hecho indudable que los cambios vitales que acompañan al embarazo, el parto y la maternidad temprana suponen una fuente de estrés elevada que puede tener un impacto negativo en la salud mental de la madre o un empeoramiento de las condiciones de salud mental previas, lo que a su vez tiene una repercusión en el desarrollo físico y emocional del bebé. En concreto, se estima que el 20% de las madres experimentará pensamientos suicidas o conductas autolesivas y que 1 de cada 5 mujeres presentará un problema de salud mental durante el periodo perinatal.

La nueva guía de la OMS tiene como finalidad proporcionar recomendaciones para incorporar la atención a la salud mental en los dispositivos de atención sanitaria a mujeres embarazadas y tras el parto, de acuerdo con la revisión de la literatura científica. Se trata de un recurso dirigido a los responsables de las políticas sanitarias y a los profesionales sanitarios que atienden a mujeres durante el embarazo y los primeros años de vida del bebé.

El documento contempla los requisitos que deben tenerse en cuenta a la hora de planificar un servicio integral de atención a la salud mental perinatal de alta calidad, que contemple la promoción de la salud mental, la identificación y detección de síntomas de problemas de salud mental y la puesta en marcha de una intervención escalonada y adaptada a cada caso y contexto de atención. A este respecto, los equipos de atención deben contar con especialistas en salud mental, incluido profesionales de la Psicología (encargados de la atención a la salud mental en los casos moderados), Psiquiatría y Enfermería psiquiátrica.

La publicación explica por qué es importante el cuidado de la salud mental perinatal como para situarlo en la primera línea de las actuaciones sanitarias, cómo proporcionar una atención dirigida a la promoción de la salud mental, a la prevención de trastornos mentales y a la intervención temprana en salud mental desde los servicios materno-infantiles, cómo planificar una integración efectiva de este tipo de atención en los servicios existentes, cómo proporcionar una atención escalonada, inclusiva y centrada en la persona, - sobre todo, en lo que respecta a grupos más vulnerables (víctimas de violencia de género, discapacidad, bajos recursos económicos,…)-, y cómo establecer una evaluación del impacto de las medidas adoptadas para asegurar la toma de decisiones basadas en la evidencia.

En lo que respecta a la integración de la salud mental en los servicios materno-infantiles, la OMS establece, entre otros, los siguientes pilares de atención básicos:

  • Proporcionar un ambiente de apoyo, no estigmatizante y respetuoso con todas las mujeres.
  • Asegurar la promoción de la salud mental y la prevención de trastornos mentales mediante programas de psicoeducación, entrenamiento en manejo del estrés, reforzamiento del apoyo social (incluyendo el apoyo familiar y de las parejas sentimentales), la mejora del funcionamiento diario y las habilidades para la vida y la identificación de los problemas de salud mental.
  • Proporcionar tratamiento de los problemas de salud mental cuando los síntomas son moderados en los propios servicios materno-infantiles. Esta atención, según la guía de la OMS, debe ser proporcionada por profesionales de la Psicología entrenados en este ámbito.
  • Derivar a las mujeres con problemas de salud mental moderados o graves a servicios especializados.

A la hora de establecer un ambiente de atención respetuoso y no estigmatizante, la OMS recuerda a los profesionales sanitarios que muchas mujeres no revelan sus sentimientos de depresión, desesperanza o ansiedad por miedo a ser juzgadas como malas madres por el entorno cercano o por el equipo médico, por lo que es fundamental que se normalicen este tipo de síntomas en los primeros contactos con las futuras madres. Por otro lado, una atención respetuosa implica asegurar la intimidad, la dignidad, la autonomía, así como respetar las creencias y preferencias de las mujeres. Según la OMS, asegurar una atención digna y respetuosa debe situarse en el centro de la atención.

Tal y como señala el documento, la integración de la salud mental en los servicios materno-infantiles es un cambio de paradigma que requiere tiempo y el establecimiento de una serie de pasos progresivos. “En algunos casos, hay que vencer la resistencia”, por lo que la implicación y compromiso de los responsables del servicio es un aspecto clave.

Se puede acceder a la guía en el siguiente enlace:

Guide for integration of perinatal mental health in maternal and child health services

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