Miguel Siguán y Soler (Barcelona, 1918) es uno de los psicólogos de mayor prestigio tanto a nivel nacional como internacional. Desde 1962, es Catedrático de Psicología en la Universidad de Barcelona, donde ejerce como profesor hasta 1986, cuando, a raíz de su jubilación, se convierte en profesor Emérito. Entre sus honores académicos, se encuentra la concesión de Doctor Honoris Causa en Psicología por la Universidad de Ginebra y la Universidad del País Vasco, así como posee el Premio Compostela otorgado por la Red de Universidades y Premio Nacional de Literatura. Es también miembro de la Academia Scientiarum et Artium Europaea.

 
Miguel Siguán y Soler

Sin duda, es el máximo representante de la "oficialización" de los estudios universitarios de Psicología en Cataluña. Su importante labor en la creación en el desarrollo de Psicología como ciencia y profesión en España y, en concreto en su tierra, se releja en su nombramiento como Director Honorario del Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) de la Universidad de Barcelona y Decano Honorario de la Facultad de Psicología de dicha universidad.

Han pasado muchos años desde que, junto a Pinillos, Yela, o Secadas, entre otros, en aquel Departamento de Psicología Experimental del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)y bajo la tutela de José Germain, se inició un proyecto que hoy ha dado sus frutos: convertir a la Psicología española en una ciencia empírica y desarrollar los estudios universitarios de Psicología, independientes de la Filosofía. Infocop Online tiene el honor de repasar lo que fue ese proyecto, ha sido, y será a través de los recuerdos, opiniones y consejos de uno de sus protagonistas: Miguel Siguán y Soler.

ENTREVISTA

En primer lugar, me gustaría agradecerle en nombre del equipo de Infocop e Infocop Online que nos haya concedido esta entrevista. Si echamos la vista atrás, en sus años de estudios universitarios, no existía la carrera de Psicología como tal en España, ¿qué le impulsó a estudiar Psicología?

Es verdad. Yo no estudié Psicología como tal porque tal estudio no existía. En tiempos de la República en las Facultades de Filosofía de Barcelona y de Madrid, se cursaban dos años de estudios de materias de humanidades y, después de realizar un examen conjunto de todas las asignaturas, se elegía una especialidad: Filosofía, Historia, Literatura, Lenguas clásicas, Lenguas semíticas, etc. Esta segunda parte de la carrera o especialización duraba tres años en los que había numerosos seminarios y clases prácticas, y sólo se celebraba un examen final general. Yo aprobé el examen intermedio en junio del 36, pero no pude iniciar la especialidad de Filosofía porque el mes siguiente empezó la guerra civil. Participé en la guerra y el azar de la Caja de Reclutas me llevó a una unidad anarquista, donde durante una temporada actué como "miliciano de cultura" en primera línea en el frente de Teruel.

Es cierto, sin embargo, que durante los dos años de estudios comunes leí libros de Psicología que me interesaron mucho. Entre ellos: "Esencia y formas de la simpatía" de Scheler; "Psicología de la edad juvenil" y "Formas de vida" de Spranger; así como, las primeras obras de Piaget, las que escribió como consecuencia de sus observaciones en la "Maison des Petits" de Ginebra. Además, en estos años mantuve contactos con el Instituto Psicotécnico que dirigía en Barcelona Eduardo Mira. A lo que añadiré que, como puede verse en mi libro "La guerra a los veinte años", la guerra fue para mí, entre otras cosas, una escuela de Psicología y de Sociología.

Después de la guerra, terminé, a trancas y barrancas, la licenciatura en Filosofía e hice diferentes trabajos, fundamentalmente dar clases, en Barcelona y en Santander. Rozaba los 30 años y hacía poco que había terminado la guerra en el mundo, cuando tuve la ocasión de pasar un año en Londres y allí, entre otras cosas, en la London School of Economics (LSE) seguí un curso sobre Psicología social del trabajo. De regreso a Barcelona, me trasladé a Madrid para leer mi tesis doctoral sobre "La Psicología del amor en la mística del siglo XII". En aquellos años, sólo la Universidad de Madrid podía otorgar títulos de Doctor y por ello se llamaba la "Universidad Central". Fue en esta estancia cuando formalicé mi incorporación al recién creado Departamento de Psicología Experimental del CSIC.

No puede negarse que usted es uno de los padres de la Psicología contemporánea española, y, en concreto en Cataluña. Fue en el Departamento de Psicología Experimental del CSIC donde se fraguó un movimiento para desarrollar la Psicología como una ciencia experimental ¿Qué nos puede contar sobre aquel Departamento? ¿En qué consistía aquel proyecto?