David Moreno Ruiz1, Estefanía Estévez López2, Sergio Murgui Pérez3 y Gonzalo Musitu Ochoa4
(1) Universidad de Valencia, (2) Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante), (3) Universidad Católica San Vicente Mártir (Valencia) y (4) Universidad Pablo de Olavide (Sevilla)

Actualmente, los problemas de comportamiento en la escuela se presentan como una preocupación en aumento en nuestra sociedad. Las causas de dicho comportamiento parecen ser múltiples y, por tanto, se presenta como necesario analizar distintos aspectos que pueden explicar, en cierta medida, el origen y mantenimiento de la conducta violenta en la adolescencia. En este sentido, para la comprensión de los problemas del comportamiento violento en la escuela debemos atender a las características propias de los implicados, entre las que se pueden destacar la empatía y la actitud hacia la autoridad, y la percepción que tienen los adolescentes de la familia y la escuela, como principales contextos sociales en los que se desarrollan.

 

Dentro del contexto familiar, diversos autores subrayan la importancia del clima de la familia en el correcto desarrollo del adolescente. Un buen clima familiar fomenta la afectividad entre padres e hijos, el apoyo, la confianza e intimidad y la comunicación familiar abierta y empática. Por el contrario, un clima familiar conflictivo, caracterizado por problemas de comunicación entre padres e hijos, así como por la carencia de afecto y apoyo, se ha asociado con el desarrollo de problemas de comportamiento en adolescentes, dificultando el desarrollo de habilidades sociales, tales como la capacidad de identificar y poner en práctica soluciones no violentas a distintos problemas y la capacidad empática o comprensión del estado emocional de otra persona. A este respecto, algunos investigadores han señalado que los adolescentes implicados en conductas violentas muestran frecuentemente un nivel bajo de empatía.

Del mismo modo que en el caso de la familia, también en la escuela, el clima influye en el comportamiento de los alumnos. Un buen clima escolar fundamentado en el apoyo, la confianza y el respeto mutuo entre compañeros y profesores contribuye a que el alumno se sienta cómodo, valorado y aceptado. La experiencia del alumno con el profesorado, en muchas ocasiones primera figura de autoridad formal, contribuirá tanto a la percepción del adolescente sobre el contexto escolar, como a su comportamiento en el aula. La interacción negativa entre profesores y alumnos puede traducirse en conductas antisociales y violentas en la escuela.

Con el objetivo de ahondar en la comprensión de la relación entre estos factores de influencia en el comportamiento adolescente, llevamos a cabo una investigación para analizar el vínculo entre el clima familiar y el clima escolar percibidos por el adolescente, examinando a su vez el papel desempeñado por la empatía, la actitud hacia la autoridad institucional y la conducta violenta en la escuela. Participaron un total de 1.319 adolescentes con edades comprendidas entre los 11 y los 16 años y escolarizados en centros de enseñanza de la Comunidad Valenciana.

Los principales resultados de nuestra investigación nos indicaron que se da un estrecho vínculo entre el clima familiar y el comportamiento violento del hijo en la escuela. De tal modo que, la baja calidad de las relaciones familiares puede contribuir a la implicación en conductas violentas. Así, cuando el clima familiar del hogar de donde procede el adolescente es negativo, es más probable que éste adopte la violencia como conducta habitual. Además, la combinación de una baja capacidad empática y de actitudes negativas hacia la escuela y el profesorado parecen favorecer el desarrollo de comportamientos violentos en la escuela.

En otras palabras, las malas relaciones entre padres e hijos (existencia de frecuentes conflictos, falta de comunicación familiar y de afecto), afectan a las relaciones sociales de los adolescentes con sus compañeros y con el profesorado, como figura de autoridad formal. En el trato con sus iguales, estos menores no desarrollan adecuadamente la habilidad empática, -que en buena medida se fomenta con la expresión de sentimientos en el seno familiar y con la escuela y el profesorado-, porque si los padres no son modelos adecuados, los adolescentes transfieren este tipo de actitudes a otros contextos fuera del hogar, como la escuela, aumentando la probabilidad de que se desarrollen comportamientos hostiles hacia el otro, dificultando, por tanto, la convivencia en el contexto del aula.

La familia tiene una vital importancia en la configuración de la actitud del adolescente hacia el profesorado y la escuela, pero además nuestra investigación subraya la estrecha relación que se da entre la actitud hacia la autoridad y el clima escolar. Es decir, un clima familiar negativo, puede perjudicar el adecuado desarrollo psicológico y social del adolescente facilitando una percepción negativa tanto de los adultos que forman su familia, como de los profesores y la escuela. Esta actitud desajustada puede traducirse en una falta de respeto hacia la autoridad escolar y generar un clima nocivo en clase. Si el adolescente considera que su opinión es escuchada en la escuela y su participación es valorada y respetada, su actitud hacia las figuras de autoridad formal será más positiva, lo que a su vez contribuirá en la mejora del clima escolar general en el aula, así como en el bienestar emocional de los estudiantes.

Como conclusión principal, este trabajo pone de manifiesto la importancia del clima familiar como referente esencial en el adecuado ajuste del adolescente en la escuela, a través de su influencia directa en el desarrollo de otras características, como la empatía, la actitud hacia la autoridad y la conducta violenta en la escuela que contribuyen a determinar la relación con sus compañeros y el profesorado, y como consecuencia la percepción del clima del aula que tiene el adolescente.

Ahondar en el conocimiento de la percepción que el adolescente tiene de los diferentes contextos y de las relaciones en los que está inmerso, puede traducirse en un claro beneficio para el diseño de estrategias preventivas frente al desarrollo de problemas de conducta en la escuela, así como dirigidas a la mejora del clima en el aula y, por ende, de la convivencia en los centros educativos.

El estudio original en el que se basa este artículo puede encontrarse en la revista International Journal of Psychology and Psychological Therapy:

Moreno Ruiz, D., Estévez López, E., Murgui Pérez, S., y Musitu Ochoa, G. (2009). Relationship between family and school environments: The role of empathy, attitude to authority and violent behavior in adolescence. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 9, 1, 123-136.

Sobre los autores:

David Moreno Ruiz es licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia. Actualmente cursa estudios de doctorado en el programa de Psicología Social y de las Organizaciones en la Facultad de Psicología de esta misma universidad y colabora como investigador en el grupo Lisis en proyectos relacionados con la convivencia escolar.

Estefanía Estévez López es Doctora en Psicología Social por la Universidad de Valencia. Actualmente ejerce su labor docente e investigadora en la Universidad Miguel Hernández de Elche en proyectos relacionados con el ajuste en la adolescencia. Además, es docente en el Master de Especialización Universitaria en Violencia Escolar organizado por la ADEIT y la Universidad de Valencia.

Sergio Murgui Pérez es Doctor en Metodología de las Ciencias del Comportamiento por la Universidad de Valencia. Su trabajo se ha centrado en la distinción de los efectos mediadores y moderadores dentro del estudio del adolescente, la familia y la escuela. Actualmente desempeña su labor docente en la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Gonzalo Musitu es Catedrático de Psicología Social de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Dirige el proyecto de investigación financiado por el ministerio español: "Violencia escolar, victimización y reputación social en la adolescencia". Es autor de numerosos artículos publicados tanto en el ámbito nacional como internacional, y de libros como Psicosociología de la Familia, Familia y Adolescencia, La Convivencia en las Escuelas y La Potenciación de la Autoestima en la Escuela, entre otros.

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