La evaluación de las funciones ejecutivas es un área de creciente interés dentro de la Psicología. La capacidad de organizar y planificar una tarea, seleccionar objetos de manera apropiada, iniciar un plan y mantenerlo mientras se ejecuta, inhibir las distracciones, etc., son habilidades propias de este constructo, y su medición resulta especialmente interesante en numerosos trastornos psiconeurológicos, así como en los contextos educativos y laborales.

Con el objetivo de profundizar en este tema, Infocop Online ha entrevistado a José Antonio Portellano Pérez, profesor titular de la Facultad de Psicología (Universidad Complutense de Madrid) y autor principal de una prueba específica para la evaluación neuropsicológica de las funciones ejecutivas en niños, denominada ENFEN. Se trata de la primera batería adaptada al castellano, que permite la evaluación, de manera global, de las funciones ejecutivas en población infantil.

ENTREVISTA

La evaluación de las funciones ejecutivas supone un importante reto para la Psicología, debido al carácter multidimensional de este término. Para encuadrar el tema, ¿podría explicarnos que se entiende en neuropsicología por "funciones ejecutivas"?

Las funciones ejecutivas (FE) son un conjunto supramodal de habilidades cognitivas que incluyen diversas subfunciones tales como: memoria operativa, flexibilidad mental, atención sostenida, resistencia a la interferencia, autorregulación y capacidad de ajuste a normas. Las FE nos permiten la resolución de problemas complejos, facilitando la adaptación al entorno y supervisando la conducta dirigida a metas. Las FE son una competencia del área prefrontal del cerebro humano y pueden ser consideradas como un sinónimo de inteligencia fluida.

¿Por qué es importante la evaluación de las funciones ejecutivas? ¿En qué contextos y colectivos puede ser interesante la evaluación de estas variables?

En toda evaluación neuropsicológica resulta imprescindible evaluar las FE tanto en niños como en adultos, ya que son el indicador más fiable de la capacidad operativa para resolver problemas, así como del estatus neurocognitivo general. El área prefrontal, a través de las FE dirige la conducta humana, especialmente cuando se realizan actividades mentales de mayor dificultad o que requieren un mayor esfuerzo cognitivo.

La evaluación de las FE se debe realizar tanto en sujetos sanos como en muestras clínicas. En sujetos sanos, que no presentan daño cerebral o alteraciones neuropsicológicas, se debe evaluar el potencial de sus FE tratando de observar si existe un descenso en la eficiencia cognitiva. Los resultados obtenidos en el ENFEN permiten realizar adaptaciones curriculares o programas de refuerzo cognitivo en escolares normales que presenten un bajo rendimiento en tareas dependientes del área prefrontal.

La evaluación neuropsicológica de las FE resulta imprescindible en numerosas muestras clínicas que tienen mayor o menor grado de afectación frontal, tales como: trastorno por déficit de atención con hiperactividad, daño cerebral adquirido (especialmente traumatismos craneoencefálicos y accidentes cerebrovasculares), esquizofrenia, espectro autista, trastorno obsesivo-compulsivo, drogas de abuso, enfermedades neurodegenerativas, demencia, dificultades de aprendizaje, niños con bajo peso al nacer, deficiencia mental, etc.

¿Podría hablarnos del nuevo instrumento que ha desarrollado (el ENFEN)? ¿Qué características tiene esta prueba? ¿Qué novedades aporta con respecto a otros instrumentos similares?

El ENFEN es un acróstico formado con las iniciales del nombre de la prueba: Evaluación Neuropsicológica de las Funciones Ejecutivas en Niños. Actualmente es el único instrumento existente en español que permite realizar la evaluación neuropsicológica de las FE en niños y niñas entre 6 y 12 años. Aunque existen algunas pruebas para evaluar el funcionamiento ejecutivo, no se disponía de ninguna que permitiera su evaluación de un modo global.