Benito León del Barco - Universidad de Extremadura

Es posible relacionar la salud mental con síntomas y procesos tanto afectivos, como cognitivos y comportamentales, siendo sinónimo de equilibrio psicoemocional. En el ámbito escolar, son muchas las variables personales que poseen un papel mediador sobre el bienestar psicoemocional del estudiante. La inteligencia emocional, las habilidades sociales, la autoestima y las atribuciones serían ejemplos de estas variables personales. En el ámbito educativo, no sólo se pueden estudiar variables personales que median en la salud mental, sino también la existencia de determinados fenómenos que pueden ser fuente de malestar psicoemocional.

 

Dos fenómenos parecen bastante relevantes en este momento, uno de ellos es el maltrato y violencia escolar y el otro la inmigración en las aulas. El alumno víctima de las situaciones de maltrato sufre daño psicológico y el alumno inmigrante padece situaciones de discriminación, exclusión social y prejuicio que le afectan emocionalmente.

Las primeras investigaciones sobre maltrato escolar, conocido como victimización y por los vocablos ingleses bullying y mobbing, surgen en Noruega y Suecia y son desarrolladas por Olweus. En los dos informes elaborados por el Defensor del Pueblo-Unicef en 1999 y en 2006, se utiliza una clasificación que divide al maltrato en seis tipos de agresión: exclusión social, agresión verbal, agresión física indirecta, agresión física directa, amenazas y acoso sexual. Sin embargo, estas formas tradicionales de maltrato entre iguales han ido cambiando con el transcurrir del tiempo, apareciendo manifestaciones más específicas de bullying que se sirven de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación para acosar con ensañamiento a la víctima. Esta nueva forma de maltrato se denomina cyberbullying. Para Ortega, Calmaestra y Mora-Merchan (2008), en el cyberbulling no existen lugares donde estar seguros, lo que desarrolla mayor inseguridad en la víctima; el hecho de que el acoso pueda llegar incluso a tu propia casa provoca sentimientos de indefensión y desprotección.

Es innegable el hecho de que ser víctima escolar provoca alteraciones de comportamiento y trastornos afectivos emocionales. En general, el efecto más notable de maltrato escolar es la aparición de desórdenes emocionales como estrés, ansiedad y depresión, además de problemas para integrarse en el grupo de iguales debido al aislamiento y a la exclusión social. Las investigaciones que estudian estas relaciones lo hacen analizando las consecuencias a corto y a largo plazo. Otra forma de acercamiento a la relación entre maltrato escolar y salud mental es analizando variables de la personalidad asociadas a las víctimas. Investigaciones como la realizada por Estévez, Martínez y Musitu (2006) sobre un total de 965 adolescentes con edades comprendidas entre los 11 y 16 años muestran que los adolescentes victimizados en la escuela se perciben a sí mismos más negativamente en los ámbitos social y emocional de la autoestima. Cerezo (2001), en una muestra de 315 alumnos de 10 a 15 años, encuentra que las víctimas viven sus relaciones interpersonales con un alto grado de timidez, de retraimiento y de aislamiento social. Entre los rasgos de personalidad, estos alumnos presentan una alta puntuación en neuroticismo, ansiedad e introversión.

En el curso 2007-2008, según datos del MEC, son aproximadamente unos 695.190 los alumnos y alumnas inmigrantes matriculados en enseñanzas de régimen general no universitarias. Suponen, con relación al curso anterior (2006-2007), un incremento de 85.579. En cuanto al origen de procedencia, un 29,2% son europeos, un 19,4% son africanos, mayoritariamente magrebíes, y un 41,95% provienen de América del Sur. En los últimos años, se ha incrementado la desigualdad de los alumnos extranjeros con respecto a los autóctonos, especialmente con los de origen africano magrebí, que han aumentado en un 90% su presencia en los centros públicos. Investigaciones llevadas a cabo en España (Barómetro del CIS, 2002-2003; Calvo Buezas, 2003, Informe del Defensor del Pueblo sobre la "Escolarización del alumno inmigrante", 2003; León, Felipe, Gómez, Gozalo y Latas, 2007), demuestran que las actitudes más negativas se tienen hacia el grupo de inmigrantes magrebíes.

El colectivo de alumnos inmigrantes magrebíes es el más vulnerable, hacia este colectivo se mantienen las actitudes más negativas y, por tanto, el riesgo de exclusión puede generar problemas emocionales y de inadaptación social. ¿Cuáles son realmente las características sociales y emocionales de estos estudiantes? León, Felipe, Gómez, Gozalo y Latas (2007a) han realizado un estudio para comparar el autoconcepto y la sociabilidad de alumnos autóctonos e inmigrantes magrebíes. Los datos evidencian en los estudiantes magrebíes unas interacciones sociales escasas y un nivel de integración menor, se perciben dificultades para conseguir y mantener amigos, se sienten aislados y tímidos, lo que explica una menor sensibilidad social y preocupación por los demás. Estos alumnos son los que presentan mayores problemas de adaptación social, un peor status social y bajo autoconcepto.

Por último, se propone una metodología "saludable" basada en la práctica del aprendizaje cooperativo que puede desarrollar a nivel personal las habilidades sociales, la autoestima y mejorar las atribuciones. El desarrollo de las técnicas de aprendizaje cooperativo crea situaciones donde los estudiantes adquieren información sobre los demás. La realización de tareas conjuntas aumenta la percepción de semejanzas en aspectos relevantes, como opiniones, actividades, intereses… Esta nueva información sobre capacidades, intereses, aspectos personales y culturales de los otros, mejora y aumenta en calidad las relaciones interétnicas y facilita la convivencia en el aula, reduciendo el maltrato entre iguales (León, Felipe, Gozalo, Gómez y Latas, 2009).

Referencias bibliográficas

El artículo original puede encontrarse en la Revista de Estudios de Juventud del INJUVE:
León del Barco, B. (2009). Salud mental en las aulas. (Documentos 4; Págs., 66-83). En S. Pérez Camarero, N. Rojo Mora y A. Hidalgo Vega (Coords.). La Salud Mental de las Personas Jóvenes en España. Monográfico de la Revista de Estudios de Juventud, 84. Madrid: INJUVE.

Sobre el autor:

 

Benito León del Barco es profesor del Dpto. de Psicología y Antropología de en la Facultad de Formación del Profesorado de Cáceres. Es Licenciado en Psicología y Doctor por la Universidad de Extremadura. Sus publicaciones en libros, capítulos de libros y revistas giran en torno al aprendizaje cooperativo, las habilidades sociales y la multiculturalidad en el aula. El último proyecto de I+D+I desarrollado lleva por título "Aprendizaje cooperativo una herramienta para conseguir la inclusión de alumnos inmigrantes". Es director del Grupo de Investigación en Psicología Educativa y Social (GIPES) de la Universidad de Extremadura.

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