El pasado mes de septiembre de 2009, tal y como se informó en Infocop Online, el INJUVE publicó un monográfico titulado "Juventud y Violencia de Género". El interés de este monográfico se fundamentaría en dos razones principales. Por un lado, la alarmante prevalencia de este problema entre las parejas jóvenes, puesto que el 29% de las mujeres que fueron asesinadas por sus parejas o ex-parejas entre septiembre de 2007 y diciembre de 2008 eran menores de treinta años y los agresores jóvenes alcanzan el 20% del total. Por otro lado, la adolescencia y la juventud son dos importantes etapas del ciclo vital, puesto que la primera de ellas supone un época en la que se aprenden y se consolidan las pautas de relación con el propio contexto social, así como se experimentan las primeras relaciones de pareja y se comienza a construir el proyecto vital de cada uno, todo lo cual se afianza más durante la juventud hasta llegar a la vida adulta propiamente dicha.

En consecuencia, parece muy importante invertir esfuerzos y recursos para desarrollar acciones específicas y eficaces que fomenten el rechazo hacia la violencia de género y el establecimiento de relaciones basadas en el principio de igualdad.

En este sentido, dentro de dicho monográfico, se incluye un interesante capítulo sobre la "Prevención de la Violencia de Género desde la Escuela", realizado por María José Díaz-Aguado, Catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid. En este capítulo, se aboga la necesidad de adoptar una perspectiva integral para la prevención de la violencia en general y de la violencia de género en particular que fomente la adopción de un modelo de enseñanza en la escuela basado en la igualdad, en la construcción del respeto y en el rechazo a la violencia.

El Programa de Construcción de la Igualdad y de Prevención de la Violencia (Díaz-Aguado, 2002; Díaz-Aguado y Martínez Arias, 2000) que propone la autora se guía por dos principios básicos -el fomento del aprendizaje cooperativo y el establecimiento de grupos heterogéneos de alumnos-; así como, ha de dirigirse a tres componentes –el cognitivo, el emocional, y el conductual (aprender a resolver conflictos)-.

El desarrollo de este programa se ha basado en varias investigaciones, entre las que destacan "Los estudios y programas sobre la prevención de la violencia de género desde la educación secundaria" (Díaz-Aguado, Dir., 2002; Díaz-Aguado y Martínez Arias, 2001), "El estudio sobre las medidas de la violencia de género en la Unión Europea" (Díaz-Aguado, Martínez Arias e Instituto de la Mujer, 2002) y "Los programas de educación para la tolerancia y prevención de la exclusión y la violencia desde la juventud" (Díaz-Aguado, Dir., 1996, 2004). Estos estudios además fundamentan empírica y científicamente las recomendaciones básicas para la prevención de violencia en la escuela que ofrece la autora de este capítulo y que se recogen a continuación.