Javier Martín-Peña1, Álvaro Rodríguez-Carballeira1, Jordi Escartín1, Clara Porrúa1 y Frans Willem Winkel2

1Universidad de Barcelona y 2Tilburg University

Históricamente, el estudio de las formas de violencia terrorista se ha centrado en la violencia de tipo físico, como atentados con bomba, asesinatos o secuestros. En la actualidad, sin embargo, entre investigadores y profesionales de la salud existe una mayor conciencia sobre la necesidad de incluir e investigar también las formas de violencia que no causan necesariamente heridos o muertes, pero que suelen ser percibidas como experiencias traumáticas (Krug, Dahlberg, Mercy, Zwi y Lozano, 2003).