Continuando con el reportaje de este número, dedicado al análisis de los datos aportados en el Primer Informe de Evaluación de la Estrategia en Salud Mental del SNS, Infocop Online ha entrevistado a María Xesús Froján Parga, que en su calidad de experta en tratamientos psicológicos, nos ofrece su visión de la línea estratégica dedicada a la atención de los trastornos mentales.

María Xesús Froján es profesora titular de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad Autónoma de Madrid y coordina el programa de doctorado Ciencia de la Conducta. Ha publicado diversas obras sobre distintos temas del ámbito clínico, dirigiendo en la actualidad una línea de investigación I+D encaminada a clarificar los procesos de aprendizaje responsables del éxito terapéutico.


María Xesús Froján        
 

ENTREVISTA

A la luz de los datos aportados en el Primer Informe de Evaluación de la Estrategia en Salud Mental, ¿cuál es el estado de la situación de la salud mental en España?

Antes de contestar esta pregunta, me gustaría hacer una puntualización que considero que puede clarificar mi posición respecto al tema que nos ocupa: la salud mental en España (y en general en Europa, salvo alguna excepción) sigue abordándose desde una perspectiva predominantemente médica siendo el tratamiento de elección el farmacológico. Y esto, bajo mi punto de vista, es un grave error e impide que algunos de los cambios que se están llevando a cabo, positivos sin lugar a dudas, no lleguen a tener la importancia que podrían alcanzar si se sigue manteniendo el modelo médico para su abordaje.

Un aspecto positivo, sin duda, es que al menos se habla de "salud mental" y no de enfermedad mental, aunque el concepto de enfermedad siga omnipresente en la práctica actual en España.

Una vez hecha esta aclaración, considero que, si se tienen en cuenta los datos aportados, la situación de la salud mental en nuestro país parece que está cambiando, aunque sólo sea porque se empiezan a abordar temas olvidados o ignorados durante años: la consideración del paciente como una persona, la atención a la familia, el seguimiento y apoyo al paciente tras un periodo de hospitalización, la necesidad de desarrollar protocolos clínicos de actuación, la atención específica a personas mayores, etc. El simple hecho de que se tengan en cuenta en la evaluación de la Estrategia en Salud Mental del SNS los aspectos psicosociales, la prevención, la rehabilitación, la calidad de las intervenciones psicoterapéuticas, etc., dice mucho acerca de que algo está ocurriendo; algunos avances que han de ser celebrados. Por otra parte, no deja de ser preocupante que de los 45 objetivos planteados por la Estrategia, sólo cinco fueron plenamente logrados y ninguno de ellos estaba relacionado con la población o con la atención a los usuarios.

Insisto, en cualquier caso, en que el avance fundamental ocurriría si se empezase a plantear la desmedicalización de las intervenciones sobre los denominados problemas mentales y el desarrollo de un sistema nacional de salud mental cuya piedra angular fuese la intervención psicológica; aunque sólo hubiesen indicios de cambio en esta línea, sí que podríamos afirmar que la situación de la salud mental en España habría experimentado un avance.

¿Qué opinión le merece este documento en cuanto a rigurosidad de la evaluación, alcance de las recomendaciones, definición de objetivos, etc.?

El documento me parece muy riguroso y bien planteado; muestra la exhaustiva revisión de las distintas áreas que se han sometido a evaluación y permite conocer con facilidad las actuaciones realizadas en cada una de las CC.AA.

Un aspecto que considero excelente es la inclusión de un apartado dedicado exclusivamente a la revisión de cada uno de los objetivos propuestos, describiendo las modificaciones que se consideraron oportunas y reformulando el objetivo teniendo en cuenta las modificaciones propuestas.

Como contrapartida, algunos objetivos se han definido de manera excesivamente ambigua, por lo que resulta difícil precisar en qué medida se han alcanzado o incluso qué es lo que se pretendía con ellos.

Otro punto débil del informe considero que es el anexo donde se señalan los "criterios de calidad en psicoterapia". En este sentido, cuando define psicoterapia como un "tratamiento científico, de naturaleza psicológica", está excluyendo tanto los modelos a-científicos o no-científicos como las intervenciones no psicológicas. Sin embargo, el documento es confuso respecto a esta exclusión ya que admite distintos modelos teóricos y no explicita cuáles tienen esa base científica que exige en su definición.

Con relación a la línea estratégica 2, sobre "atención a los trastornos mentales" y a lo largo de estos dos años desde su puesta en marcha, ¿cuáles son los principales avances, si es que los ha habido?