José Pedro Espada
Universidad Miguel Hernández de Elche

Profundizando en el análisis del Primer Informe de Evaluación de la Estrategia en Salud Mental 2007, José Pedro Espada, profesor titular de la Facultad de Psicología en la Universidad Miguel Hernández, nos ofrece su valoración de la línea estratégica 1. Dicha línea de acción se centra en la promoción de la salud mental de la población, la prevención de la enfermedad mental y la erradicación del estigma asociado a las personas con trastorno mental. Dentro de esta línea estratégica se contemplan tres objetivos generales:

- Promover la salud mental de la población general y de grupos específicos. Se incluye aquí el desarrollo de intervenciones de promoción de la salud mental, el asesoramiento a responsables institucionales y la promoción de la salud mental a través de los medios de comunicación.


José Pedro Espada

- Prevenir la enfermedad mental, el suicidio y las adicciones en la población general. Se establecen en este apartado como principales indicadores la tasa de personas con riesgo de mala salud mental, la prevalencia de trastornos mentales, así como el porcentaje de consumidores de drogas en la población general y entre los adolescentes en particular.

- Erradicar el estigma y la discriminación asociados a las personas con trastornos mentales, basándose en actuaciones de fomento de la integración, revisión de barreras normativas y puesta en práctica de protocolos e insfraestructuras para evitar la discriminación en centros asistenciales.

1. Análisis de la consecución de los objetivos planteados en esta línea:

La valoración de los indicadores establecidos en esta línea apunta a un cumplimiento moderado de los objetivos asociados a la promoción de la salud mental y a la prevención de la enfermedad mental. Así, se observa un descenso en algunos indicadores, como la frecuencia de muertes por suicidio (indicador de buenos resultados en la prevención de la depresión y el suicidio), o el aumento del número de camas psiquiátricas en hospitales generales, lo que sugiere una mayor integración del enfermo mental y un avance en la reducción del estigma social.

En otros indicadores no se dispone de datos de años anteriores que permitan una valoración temporal de los parámetros de salud mental. En estos casos, el informe se basa en el grado de implementación de programas y acciones específicas. Por ejemplo, el Objetivo 1.1, que plantea "formular, realizar y evaluar intervenciones para promocionar la salud mental en cada uno de los grupos de edad", se ha cumplido parcialmente, ya que la mayoría de las Comunidades Autónomas (CC.AA.) afirman haber incluido en sus planes de salud dichas intervenciones.

Aunque es un dato positivo el hecho de que se hayan desarrollado programas en la mayor parte del territorio nacional, del total de 46 intervenciones terminadas, únicamente 11 cuentan con algún tipo de evaluación. Esto plantea algunas dudas razonables sobre la eficacia de las acciones realizadas, ya que no se dispone de información sobre la mayor parte de ellas. Por otro lado, aunque la realización de programas sea en sí misma un indicador positivo, desconocemos el efecto alcanzado por los programas evaluados. Sería muy conveniente no sólo mantener el objetivo, sino incluir otros criterios de evaluación que informen sobre la eficacia de las intervenciones. A pesar de las dificultades derivadas de la dispersión territorial, la heterogeneidad de programas/intervenciones y de los distintos modelos de organización de la política sanitaria, los esfuerzos deberían dirigirse a implementar estrategias basadas en una metodología cuantitativa común para la evaluación de programas. Esto incluye el empleo de medidas operativas de evaluación de resultados de los programas, utilización de diseños controlados y realización de estudios meta-analíticos.

Otros objetivos que, por su naturaleza, dependen casi exclusivamente del funcionamiento de la estructura sanitaria y no tanto de sus resultados, han sido iniciados satisfactoriamente. Es el caso del Objetivo 1.2., que persigue "realizar asesoramiento e información a los responsables institucionales sobre las actuaciones institucionales y la salud mental", y que se encuentra en fase de iniciado.

En el informe se presentan progresos derivados del cumplimiento de un programa de actuaciones. Así, el Objetivo 1.3, centrado en "desarrollar intervenciones de promoción de la salud mental a través de los medios de comunicación", es valorado como "parcialmente iniciado", ya que 10 CC.AA. realizaron alguna de estas iniciativas en sus planes de salud mental. No obstante, fueron evaluadas sólo 5 de las 27 actividades relacionadas.

El déficit en la evaluación se observa también en el segundo objetivo general de esta línea, centrado en la prevención de la enfermedad mental, el suicidio y las adicciones en población general. El número de intervenciones comunitarias fue notable (215 y 176 en proceso), aunque sólo algo más de la mitad fueron evaluadas.