José Antonio Gómez Fraguela y Beatriz González Iglesias
Universidad de Santiago de Compostela

La accidentabilidad y la conducta infractora al volante constituyen dos de los problemas sociales y de amenazas para la salud en los países desarrollados. Según datos de la Dirección General de Tráfico, en el año 2007 se produjeron en España 100.508 accidentes con víctimas en los que fallecieron 3.823 personas y más de 19.000 resultaron gravemente heridas. Los accidentes de circulación son un riesgo especialmente relevante en el grupo de edad comprendido entre los 25 y los 34 años, donde representan la principal causa de muerte.

La mayoría de los siniestros de tráfico tienen su causa en el conductor, siendo muchos de ellos la consecuencia de infracciones deliberadas del código de circulación. Los datos de siniestralidad vial del año 2007 publicados por la Dirección General de Tráfico confirman que el 66% de los conductores implicados en accidentes mortales habían cometido alguna infracción y que en el 36% de los accidentes la distracción aparecía como factor concurrente.

El estudio de las variables de personalidad y su relación con la realización de conductas de riesgo al volante ha recibido cierta atención, existiendo evidencia abundante que destaca el papel jugado por variables como la búsqueda de sensaciones, la impulsividad o la hostilidad/ira. Pero gran parte de la investigación realizada se ha llevado a cabo con muestras en las que predominaban los varones. Las diferencias en la forma de conducir entre hombres y mujeres, junto a las diferencias de género en variables como la búsqueda de sensaciones o las reacciones de ira en general, justifican la necesidad de llevar a cabo estudios como el presente.

La investigación realizada se llevó a cabo con una muestra de 140 estudiantes universitarias que tenían carnet de conducir. A todas ellas se les aplicó el Inventario de Personalidad NEOPI-R; el Inventario de Expresión de la Ira Estado-Rasgo (STAXI-2) y dos escalas desarrolladas específicamente para la investigación dentro del ámbito del tráfico: el Driving Anger Scale (DAS), que evalúa reacciones de ira ante distintas situaciones específicas de la conducción y el Driver Behaviour Questionnaire (DBQ), en el que se pregunta por la frecuencia con la que se realizan 27 conductas agrupadas en las escalas de Errores, Lapsus, Violaciones de las normas y Agresiones interpersonales.

Los resultados encontrados muestran que, de las conductas analizadas en el DBQ, entre las que se realizan con mayor frecuencia por las mujeres se encuentran: No respetar los límites de velocidad en la carretera (conducta de la escala de violación de las normas de circulación) y Tocar el claxon para manifestar su enfado a otro conductor (conducta de la escala de agresión interpersonal). Para explicar ambos tipos de conductas la búsqueda de emociones y las reacciones de ira en general o ante situaciones específicas juegan un papel determinante. En el caso de la violación de las normas, la búsqueda de emociones explica el 12% de la varianza, la reacción de ira en general un 6% y la reacción de ira ante situaciones de conducción lenta (atascos y retenciones) un 11% más (un 29% en total). Para el caso de las conductas de violencia interpersonal, la búsqueda de emociones explica un 7%, el rasgo de hostilidad y la reacción de ira en conjunto explican un 7% y la reacción de ira ante conductas descorteses de otros conductores incrementa en un 14% el poder explicativo (un 28% en total). Para explicar los errores y despistes en la conducción por falta de atención adquieren más importancia otro tipo de variables de personalidad. Los datos apuntan a que son las mujeres poco confiadas, poco ordenadas, que obtienen puntuaciones elevadas en Hostilidad y que manifiestan una gran curiosidad intelectual (faceta O5 del NEO-PI-R) las que realizan con más frecuencia este tipo de conductas. Los lapsus, por su parte, aparecen estrechamente relacionados con las facetas de Depresión, Ansiedad y Ansiedad social de la variable Neuroticismo.