Hoy, 25 de noviembre, se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia de Género. Los datos apuntan que cada vez hay un mayor número de casos de violencia en el grupo de parejas de adolescentes, aunque apenas existen estudios que analicen los factores que están influyendo para el desarrollo y mantenimiento de este tipo de relaciones.

Recientemente un equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Universidad Complutense de Madrid han publicado un estudio en la revista Adicciones, en el que tratan de identificar la relación entre este comportamiento violento en parejas adolescentes y el consumo de alcohol y drogas ilegales, y que a continuación se expone para todos los lectores interesados. El desarrollo de este tipo de investigaciones es fundamental para el abordaje temprano de la violencia de género, así como para el diseño y desarrollo de campañas de prevención en la población adolescente.

Consumo de alcohol y drogas ilegales y violencia en parejas de adolescentes y jóvenes españoles

Marina J. Muñoz-Rivas (1), Manuel Gámez-Guadix (1), José Luis Graña (2) y Liria Fernández (1)

(1) Universidad Autónoma de Madrid y (2) Universidad Complutense de Madrid

La violencia que tiene lugar en las relaciones de noviazgo que mantienen jóvenes y adolescentes representa un serio problema social que conlleva importantes consecuencias a corto y largo plazo para las víctimas. Numerosos estudios han constatado la elevada prevalencia de diferentes conductas agresivas (físicas, psicológicas o sexuales) en parejas jóvenes, tanto en muestras norteamericanas como españolas. Además, con frecuencia la violencia en relaciones de noviazgo aparece asociada con otros comportamientos de riesgo para la salud durante la adolescencia, como el consumo de alcohol y drogas ilegales que constituye una práctica común entre los jóvenes.

La mayor parte de la investigación sobre la relación entre la violencia en el noviazgo y el consumo de sustancias ha sido llevada a cabo con muestras anglosajonas, siendo escasa la evidencia empírica al respecto en otros contextos culturales. Por otra parte, a pesar de que el policonsumo de sustancias es frecuente en adolescentes, son pocos los estudios que han investigado la asociación entre este tipo de agresiones y patrones de consumo que incluyan tanto alcohol como drogas ilegales.

Por ello, el objetivo de este estudio fue analizar la relación entre diferentes niveles de consumo de alcohol y drogas ilegales y la perpetración de violencia física, psicológica y sexual en las relaciones de noviazgo de adolescentes y jóvenes españoles. Con este fin, la muestra de este estudio estuvo compuesta por 1.282 participantes entre 15 y 20 años (56,1% mujeres y 43,9% varones; Media de edad= 17,2 años) de distintos centros educativos de la Comunidad de Madrid. Todos ellos estaban manteniendo una relación de noviazgo en el momento del estudio. Los participantes completaron una batería de cuestionarios sobre sus relaciones de pareja y su consumo de sustancias. Empleando análisis de conglomerados, se identificaron tres grupos de adolescentes y jóvenes con diferentes niveles de consumo de sustancias: bajo, moderado y elevado consumo de alcohol y drogas ilegales (marihuana y anfetaminas). A continuación, se estudió la probabilidad de perpetrar agresión contra la pareja en cada uno de los grupos identificados.

Los resultados del estudio muestran que un mayor uso de sustancias incrementa la probabilidad de informar de conductas de agresión física contra la pareja. Así, la probabilidad de llevar a cabo algún tipo de agresión física aumentó, en el caso de los hombres, desde 0,30 para el grupo con bajo consumo de sustancias hasta 0,50 para los jóvenes con un elevado uso de sustancias. Para las mujeres, la probabilidad aumentó desde 0,40 para aquéllas con niveles bajos de consumo, hasta 0,65 para las mujeres con un nivel más elevado de consumo de alcohol y drogas ilegales.

Asimismo, la agresión sexual fue significativamente más probable entre los adolescentes con niveles elevados de consumo en comparación con los de un menor uso de sustancias. Concretamente, la probabilidad de agresión sexual aumentó desde 0,23 para los varones con niveles más bajos de consumo, hasta 0,45 para los que informaron de un uso más frecuente de sustancias. En el caso de las mujeres, la probabilidad de agresión sexual se incrementó desde 0,07 para el grupo con un consumo de sustancias más bajo hasta 0,21 para las adolescentes con un patrón de consumo más frecuente. Respecto a la agresión psicológica, no se encontraron diferencias entre los grupos con distintos grados de consumo de alcohol y drogas ilegales.

Por último, en este estudio examinamos la relación entre el nivel de consumo de sustancias psicoactivas y los motivos que los adolescentes alegan para justificar las agresiones llevadas a cabo contra sus parejas. Los adolescentes con un nivel más elevado de consumo (en comparación con los de consumo reducido o moderado) admitieron con mayor frecuencia que eran ellos quienes habían iniciado el episodio violento porque estaban furiosos con sus parejas. No hubo diferencias entre los grupos en los motivos referidos a la agresión en autodefensa, la atribuida a los celos, o la que se produce en un contexto de juego o broma.

En conclusión, los resultados de este estudio indican que los adolescentes que reconocen una frecuencia mayor de uso de sustancias muestran una mayor probabilidad de llevar a cabo conductas de agresión física o sexual contra sus parejas. Estos resultados tienen importantes implicaciones prácticas ya que ponen de manifiesto la importancia de diseñar estrategias de prevención más holísticas que aborden varias, y no sólo una, conductas de riesgo durante la adolescencia.

Hasta el momento, la mayor parte de las intervenciones preventivas en nuestro país se han focalizado en comportamientos problemáticos específicos (p.ej., violencia, consumo de tabaco, alcohol, etc.). Sin embargo, la evidencia muestra que estos comportamientos tienden a coocurrir, indicando que los esfuerzos preventivos han de tener cuenta las interrelaciones entre múltiples actividades de riesgo. Los programas de prevención que tomen en consideración diversas conductas problema en la adolescencia podrían ser más efectivos que aquellos otros focalizados únicamente en aspectos puntuales.

El estudio original en el que se basa el artículo puede encontrarse en la revista Adicciones:

Muñoz-Rivas, M.J., Gámez-Guadix, M., Graña, J.L. y Fernández, L. Violencia en el noviazgo y consumo de alcohol y drogas ilegales entre adolescentes y jóvenes españoles. Adicciones, 22, 2, 125-134.

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