Si bien es cierto, que los avances en la medicina, tanto a nivel asistencial como preventivo, ha supuesto prácticamente la erradicación en los países más avanzado de la mortalidad infantil. Sin embargo, este hecho, junto a la modificación de los estilos de vida, ha hecho que se incremente la prevalencia de otras enfermedades que presentan un carácter biopsicosocial. En este sentido, los profesionales de la medicina cada vez demandan más la presencia de psicólogos que desarrollen labores de intervención con el objetivo de ayudar al niño a afrontar el proceso de hospitalización o los procedimientos médicos, en muchas ocasiones dolorosos, por los que el niño tiene que pasar o, simplemente, explicarle en qué consiste la enfermedad que sufren.

 
Juan Manuel Ortigosa Quiles

En relación con este tema, Infocop Online tiene el placer de entrevistar a Juan Manuel Ortigosa Quiles, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Murcia, que desarrolla su labor investigadora en el estudio de los programas de preparación psicológica a al hospitalización infantil y en concreto a la cirugía pediátrica.

ENTREVISTA

Recientemente, en el periódico La Voz de Galicia, se ha publicado una noticia en la que se reconoce la importancia de los factores psicológicos en los niños hospitalizados y se demanda la necesidad de psicólogos para dar una respuesta integral a la enfermedad. Como especialista, ¿cuál es su opinión al respecto?

En la actualidad, es un hecho que la enfermedad es una entidad multidimensional en la que confluyen aspectos físicos, psicológicos y sociales, en muchos casos con una alta interrelación, por lo que abordarla desde una única perspectiva es dejar de atender de forma integral al paciente. Si a ello unimos las implicaciones que tiene para el niño y sus padres el ingreso en un hospital, en cuanto al significado que le dará a la propia enfermedad, la alteración del ritmo de vida habitual, el apartarse de su ambiente cotidiano, someterse a procedimientos médicos o el relacionarse con un entorno muchas veces desconocido, la situación empieza a complicarse.

Si bien es cierto que los hospitales o los servicios dedicados a los niños están dejando de ser lugares fríos e impersonales, no lo es menos que la hospitalización sigue siendo una situación estresante que demanda la adaptación del paciente y su entorno, a la par que puede dejar secuelas a corto, medio o largo plazo. Como decía Gesell al referirse a la hospitalización infantil, "un hospital es como un país extranjero a cuyas costumbres, horario e idioma nos tenemos que adaptar".

Por ello, me alegra comprobar que haya una mayor concienciación de la necesidad de abordar de un modo multidisciplinar al niño hospitalizado; fundamental que el equipo médico así lo entienda para avanzar más rápido en esa dirección.

Dentro de la atención hospitalaria infantil, a su juicio, ¿qué problemas serían los que más se beneficiarían de un servicio de apoyo psicológico?

Pensemos que, para un niño. la hospitalización, si es frecuente o prolongada, supone una ruptura con el medio natural y una forma de vida supeditada al cuidado de su enfermedad. Por tanto, tiene que adaptarse y aprender a convivir con esta situación. La atención psicológica debe cuidar del bienestar del niño, es decir, que no se interrumpa su desarrollo físico, psicológico y social, que mantenga el vínculo con sus amigos y compañeros, que no pierda el ritmo de clase, que no vivencie el hospital como un lugar amenazante que, en muchos casos, se da por desinformación, que se implique en el cuidado de su enfermedad, que exteriorice sus miedos, dudas y preocupaciones.