Roberto Sánchez-Cabrero(1) y Carmen Maganto-Mateo(2)
(1)
Cruz Roja Española y (2) Universidad del País Vasco

La satisfacción con nuestro cuerpo tiene una importancia decisiva en el autoconcepto personal y en la autoestima, tanto que se estima que, aproximadamente, un tercio de nuestra autovaloración personal depende directamente de nuestra satisfacción corporal. Es evidente, por lo tanto, que una persona con una satisfacción corporal baja difícilmente podrá desarrollar una imagen de sí mismo positiva y una autoestima alta, lo que implica una mayor probabilidad de que la persona pueda desarrollar trastornos del estado del ánimo y emocionales a lo largo de su vida.

Durante la adolescencia y juventud, son frecuentes los casos de trastornos de la alimentación severos como la anorexia y la bulimia nerviosa debido a una desmesurada presión social hacia la delgadez. Durante la madurez y la vejez, esta presión social hacia la delgadez desaparece, reduciendo a cantidades insignificantes los casos de trastornos de la alimentación severos y fomentando el mito de que la preocupación por la apariencia física se reduce drásticamente y hasta desaparece. En realidad, lo que ocurre es un cambio en el foco de preocupación corporal, que pasa a centrarse en los signos de la edad (arrugas, caída de pelo, etc.). Esta preocupación por los signos de la edad es sustancialmente distinta a la que tienen los jóvenes hacia la delgadez, ya que es una lucha que la persona tiene perdida de antemano y constantemente se va alejando de su ideal físico.

Con el objetivo de aportar luz sobre este tema, Sánchez y Maganto (2009) valoraron en el estudio que realizaron la satisfacción corporal y vital de 176 personas mayores de 50 años en perfectas condiciones de salud. Se tuvieron en cuenta como variables intervinientes en el estudio: el sexo, el lugar de residencia (urbano o rural), la presencia de pareja y una diferenciación por edad en dos grupos: personas maduras (hasta los 65 años) y personas mayores (edades superiores a 65 años). 

Los resultados obtenidos indican que dos de cada tres personas mayores de 50 años mantienen una preocupación por su apariencia física similar a la que se tiene en edades anteriores, dado que el espectro de resultados coincide en más de un 68%. Este resultado destierra el mito de que durante la madurez y la vejez la apariencia física deja de tener importancia para la persona.

Respeto a las variables estudiadas en la investigación, los resultados muestran que:

  • La variable edad muestra diferencias significativas en satisfacción corporal, aunque un análisis pormenorizado reflejó que dichas diferencias estaban mediatizadas por el resto de variables. Esto significa que la edad por sí misma no producía una mejora en la satisfacción corporal, sino que la influencia combinada de ser hombre, residir en un entorno urbano y/o tener pareja era lo que producía el cambio. Estos resultados indican que se debe tener cuidado al incluir la variable edad en los estudios sobre la satisfacción corporal, porque la inclusión o exclusión de algunas de estas variables pueden invalidar los resultados. Este dato puede explicar en parte el origen del mito de que con la edad desaparece la preocupación por la apariencia física.
  • La presencia de pareja, por otra parte, tiene una influencia inversa sobre la satisfacción corporal de hombres y mujeres, es decir, son los hombres con pareja y las mujeres sin pareja los que mejor satisfacción corporal tienen. Esta influencia cruzada de estas dos variables enmascara la importancia real de las dos variables por separado, hasta el punto de parecer que la presencia de pareja carece de relevancia para la satisfacción corporal.
  • Satisfacción corporal y vital covarían positivamente en todas las condiciones de este estudio, es decir, a mayor satisfacción corporal mayor satisfacción vital y viceversa.
  • La variable sexo muestra cómo los varones tienen significativamente mayor satisfacción corporal, al igual que ocurre en todas las edades. Estos datos permiten concluir que el sexo es la única variable de las estudiadas que funciona de forma similar a lo largo de toda la vida, es decir, ser mujer es la única condición que va asociada a una mayor preocupación corporal.

La satisfacción corporal es un tema de investigación científica en auge en la actualidad, pero existe un gran desconocimiento de dicha problemática y del modo de intervenir en las personas mayores, debido a la gran escasez de investigaciones que se realizan (porcentaje inferior al 5% del total, PsycNet, 2010). El Programa Imagina (Sánchez, 2009), sale al paso de esta carencia y ofrece técnicas para mejorar la satisfacción corporal, la satisfacción vital y la autoestima en personas mayores.

De los resultados de este estudio se pueden extraer varias conclusiones. La primera y más evidente es que mejorar la satisfacción corporal tiene una importancia capital para mejorar el estado de ánimo en las mujeres, incluso en edades avanzadas. También se concluye que el factor edad y la presencia de pareja deben ser tratados con sumo cuidado en las investigaciones donde intervenga la satisfacción corporal, ya que la inclusión o supresión de algunas variables puede invalidar los resultados. Por último, se concluye que la realización de programas de mejora de la satisfacción corporal también puede generar excelentes resultados con personas mayores, como ocurre con personas más jóvenes, así que sería de sumo interés implementar alguno de los programas existentes (Sánchez, 2009) o bien trabajar en el diseño y evaluación de nuevos programas para esta edad.

El artículo original puede encontrarse en la Revista de Psicología General y Aplicada:

Sánchez-Cabrero, R. y Maganto-Mateo, C. (2009). Satisfacción corporal y vital de personas mayores de 50 años en España. Revista de Psicología General y Aplicada, 62 (4), 293-302.

Sobre los autores:

Roberto Sánchez Cabrero. Es Licenciado en Psicología y Doctor en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad de Salamanca. Psicólogo especialista en intervención social y personas mayores en Cruz Roja Española en Zamora desde 2003. Ha diseñado y evaluado un Programa de Mejora de la Imagen Corporal y la Autoestima para Mayores. Sus áreas de investigación son la imagen corporal, la autoestima y la vejez.

Carmen Maganto Mateo. Es psicóloga clínica y profesora titular en la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco. Ha participado en numerosos proyectos de investigación de los que ha publicado trabajos sobre problemas de imagen corporal, trastornos de conducta alimentaria, diseñando también instrumentos de evaluación para la identificación de trastornos psicológicos. Ha realizado diversas estancias como profesora invitada en centros universitarios en el extranjero. Ha dirigido varias tesis doctorales y ha ostentado y ostenta numerosos cargos en foros educativos y científicos, asociaciones profesionales y revistas especializadas.  

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