El pasado 27 de enero de 2011, la Asociación de Autismo Sevilla inauguró la Unidad de Estancia Diurna Ángel Díez Cuervo, que se convierte en el primer centro de día para personas adultas con diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA), según ha informado la propia Asociación en su página.

Esta Unidad nace con el objetivo general de ofrecer una atención integral y específica para las personas adultas que padecen TEA y sus familiares para facilitar la máxima integración e inclusión social posible y, en definitiva, optimizar su calidad de vida. En consecuencia, se podrán beneficiar de este nuevo servicio todas aquellas personas mayores de 16 años con diagnóstico de alguno de los trastornos considerados dentro del espectro autista, así como sus familiares y/o cuidadores habituales. De esta manera, se da respuesta a una de las demandas más antigua que los afectados por este problema llevaban planteando.

La Unidad Ángel Díez Cuervo contará con un equipo de profesionales interdisciplinar, compuesto por un psicólogo, un trabajador social, educadores y cuidadores, todos ellos especialistas en TEA, que desarrollarán diversos programas específicos de apoyo en función de las necesidades especiales de la persona afectada, pero también dirigidos a la familia y a la inserción social. Concretamente, estas actividades, según ha indicado la Asociación Autismo Sevilla, se dirigirán a tres objetivos específicos:

  • Desarrollo de las competencias del área social-comunicativa.
  • Desarrollo de las habilidades de la vida diaria.
  • Facilitación de la integración social a través del trabajo en el área prelaboral, mediante tres talleres distintos (talleres de hogar, de oficina y de mantenimiento) y servicios a la comunidad (actividades artísticas y serigrafía).

Esta iniciativa se enmarca dentro del Centro Integral de Recursos Ángel Rivière, proyecto que esta Asociación lleva desarrollando desde hace unos años con el objetivo de ofrecer una atención de carácter integral y especializada a las personas con diagnóstico de TEA a lo largo de todo su ciclo vital, así como a sus familiares y cuidadores. El término TEA puede entenderse como un continuo a lo largo del que se distribuyen todos los diferentes trastornos generalizados del desarrollo (autismo, síndrome de asperger, trastorno desintegrativo infantil, síndrome de rett y trastorno del espectro autista no especificado), pero todos ellos se caracterizan por alteraciones fundamentales en la interacción social, en la comunicación y en relación con la presencia de patrones restringidos, repetitivos y estereotipados de comportamiento, intereses y actividades. Uno de los retos a los que se enfrenta este campo es el trabajo con adultos con TEA. En primer lugar, porque la llegada de la vida adulta supone nuevas necesidades de apoyo en relación con su medio social y el entorno laboral. Además, este periodo del ciclo vital coincide también con el envejecimiento de los cuidadores principales de la persona (habitualmente la familia). Todo ello puede incrementar el estrés o las dificultades de estas personas, requiriéndose apoyos específicos a este momento vital tanto de tipo interventivo (desarrollo de habilidades sociales-comunicativas, habilidades de la vida diaria y habilidades laborales) como preventivo, porque de no darse, la persona puede ser aún más vulnerable a otros problemas de salud relevantes (TOC, ansiedad, depresión, estrés, etc.).

Fuente:
Asociación Autismo Sevilla
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