Hoy, día 7 de abril, se celebra el Día Mundial de la Salud. Con el objetivo de contribuir a las celebraciones de este día, Infocop Online publica el análisis sobre el estado de salud de los adolescentes, realizado por la Organización Mundial de la Salud. En el Marco del Segundo Año Internacional de la Juventud, UNICEF ha publicado su informe anual sobre la situación de los niños en el mundo, que, bajo el título de The State of the World´s Children 2011. Adolescence. An Age for Opportunity, se ha dedicado de manera específica a la población adolescente.

Este documento tiene el objetivo de realizar un análisis exhaustivo sobre el status quo de la población adolescente, tanto a nivel general como por zonas geográficas y países. Así mismo, en él se reflexiona sobre los retos que tienen y que tendrán que afrontar las personas en esta etapa del ciclo vital, subrayando los principales factores de vulnerabilidad a los que se ven expuestos (educación, salud, abuso, etc.). Finalmente, en este trabajo, se establecen una serie de recomendaciones dirigidas a potenciar los factores de protección de estos chicos y chicas, cuya aplicación no sólo supondría importantes beneficios para ellos, sino también para la sociedad en la que se están desarrollando, al reducirse el coste económico y social. Los apartados que se abordan en este informe se presentan en la siguiente tabla. 

The State of the World’s Children 2011. Adolescence. An Age for Opportunity

Agradecimientos

1. Prefacio

2. La generación emergente

3. Los derechos de los adolescentes

4. Oportunidades globales para los adolescentes

5. La inversión en los adolescentes

Bibliografía 

En análisis de la situación actual de la población adolescente, destaca la atención que se presta al estado de salud psicológica en estas edades, puesto que, según indica UNICEF, un 20% de los adolescentes presenta problemas de salud mental o alteraciones de la conducta en el mundo. Concretamente, se subraya que la depresión constituye uno de los principales trastornos que padecen las personas de entre 15 y 19 años; así como la conducta suicida, que se sitúa entre las tres primeras causas de muerte para las personas más jóvenes (15 - 35 años), lo que se traduce en 71.000 adolescentes que fallecen al año por suicidio. UNICEF llama la atención sobre estos datos porque, además de presentar altas tasas de incidencia, la mayoría de los problemas psicológicos surgen a lo largo de etapa del ciclo vital y de los primeros años de la juventud, tendiendo a cronificarse y consolidarse durante la vida adulta. Todo ello supone consecuencias muy negativas tanto para la personas como para la sociedad, puesto que incrementa el riesgo de padecer otros problemas de salud y de mortalidad prematura y, en definitiva, supone un importante deterioro para la calidad de vida de las personas afectadas y de sus familiares, así como incrementa el coste económico y social.

A pesar de estos datos tan alarmantes que convierten a la salud mental en un problema de salud prioritario a nivel mundial y de disponer de tratamientos eficaces para estas alteraciones, según se indica en este informe, se desconocen las necesidades reales que existen y tan sólo una minoría accede a una asistencia de calidad. Por todo ello, UNICEF insta a las diferentes organizaciones, instituciones y administraciones, tanto a nivel internacional como nacional, a que pongan en marcha las estrategias necesarias para:

  • Diseñar y poner en marcha programas integrales para la prevención de estos problemas desde la escuela, la familia y la sociedad en general, a través de el desarrollo de las habilidades sociales, de la capacitación para la solución de problemas y del fomento y potenciación de la autoestima.
  • Desarrollar programas de detección precoz de las necesidades y los problemas psicológicos para poder realizar una intervención temprana y tratamientos que posibiliten al recuperación y optimicen la calidad de vida de estas personas, lo que supondría también un menor coste sociosanitario.
  • Potenciar la investigación para generar un conocimiento científico y sólido, fundamentado en la evidencia empírica, sobre las características de estos problemas, los factores de riesgo, las poblaciones más vulnerables, así como sobre la detección precoz de los mismos y el desarrollo de tratamientos eficaces.

De esta manera, se contribuiría de manera significativa a romper el círculo vicioso intergeneracional de la pobreza y la desigualdad social y, en general, se facilitaría el cumplimiento de los Objetivos para el Desarrollo del Milenio que se establecieron en el Convenio del Milenio el pasado año 2000: desarrollo de un mundo más pacífico y tolerante, fundamentado en la igualdad de oportunidades.

Fuente:
UNICEF (2011). The State of the World’s Children 2011. Adolescence. An Age of Opportunity.
Disponible en:
http://www.unicef.org/sowc2011/pdfs/SOWC-2011-Main-Report_EN_02092011.pdf.

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