Según se ha hecho eco el periódico Público, un estudio, recientemente publicado por la revista Diabetes Care, evidencia una vez más que el trastorno depresivo mayor se relaciona con una mayor probabilidad de sufrir un infarto de miocardio. 

Este estudio ha sido realizado por el equipo de J. F. Scherrer con el objetivo de esclarecer la condición de factor de riesgo cardiovascular de la diabetes tipo 2, la depresión mayor y la combinación de ambos problemas de salud, así como la magnitud de su capacidad predictora de morbimortalidad cardiovascular a medio-largo plazo. Para ello, se realizó un seguimiento de casi 400.000 personas (N = 345.949), con edades comprendidas entre los 25 y los 80 años, durante siete años. El total de participantes se dividió en cuatro grupos de participantes: trastorno depresivo mayor (n = 77.568), diabetes tipo 2 (n = 40.953), diabetes tipo 2 y depresión mayor (n = 12.679) y el grupo de control de sujetos sanos (n =214.749).

Los resultados de esta investigación mostraron que, a los siete años, un 3,5%, un 5,9% y un 7,4% de las personas con depresión, diabetes tipo 2 y ambos problemas de salud, respectivamente, habían sufrido un infarto de miocardio, frente a un 2,6% del grupo de control. Esto supone que, a medio-largo plazo, tanto la diabetes tipo 2 como el trastorno depresivo mayor, de manera independiente, incrementan en un 30% la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio, riesgo que se eleva al 82% cuando la persona padece de manera simultánea ambas alteraciones.

Los autores concluyen que el mayor riesgo cardiovascular de las personas que padecen diabetes tipo 2 y depresión mayor podría explicarse por la actividad de dos mecanismos: uno directo –los cambios fisiológicos que suponen estos dos problemas de salud, especialmente en lo relacionado con la alteración de la regulación de la insulina propia de la diabetes- y uno indirecto –la depresión supone una modificación importante del estilo de vida, que, generalmente, se relaciona con un aumento del sedentarismo y con la adopción de estrategias de afrontamiento inadecuadas para la salud como un aumento del consumo de alcohol y/o tabaco, una dieta poco equilibrada, una menor adherencia al tratamiento para la diabetes, etc.-.

Consecuentemente, según los autores, tanto las personas con diabetes tipo 2 como con depresión mayor constituyen un grupo de riesgo cardiovascular, pero aún más si presentan ambas alteraciones de manera simultánea. Por ello, recomiendan que se realice un seguimiento de la salud psicológica, además de la condición física, de estos pacientes; siendo, fundamental que se establezcan modelos de atención basados en la colaboración entre los servicios de cardiología, salud mental y atención primaria.

Este estudio tiene aún mayor relevancia si se tiene en cuenta que, según los datos que recientemente ha hecho públicos el Instituto Nacional de Estadística (INE), las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en nuestro país, al suponer un 31,2% de la tasa de mortalidad total que tuvo lugar el pasado año 2009. Por tanto, no sólo habría que atender a los grupos de mayor riesgo, sino que es necesaria la inversión de recursos en medidas de prevención tanto para la adopción de un estilo de vida saludable como para la de otros problemas psicológicos, puesto que otros estudios han evidenciado las emociones positivas constituyen un factor de protección cardiovascular (Bohem et al., 2011).

Referencias y fuentes:

Scherrer, J. F., Garfield, L. D., Chrusciel, T., Hauptman, P. J., Carney, R. M., Freedland, K. E., Owen, R., True, W. R. y Lustman, P. J. (2011). Increased risk of myocardial infarction in depressed patients with type 2 diabetes. Diabetes Care, published ahead of print June 16, 2011, doi:10.2337/dc11-0031. Disponible en: http://care.diabetesjournals.org/content/early/2011/06/09/dc11-0031.abstract?sid=f1228825-035b-4541-ad97-becb1464b5b2.