La Sociedad de Alzheimer del Reino Unido ha iniciado una importante campaña para reducir la prescripción inadecuada de antipsicóticos en pacientes con demencia, una práctica habitual cuando presentan estados alterados de comportamiento, como agitación o síntomas psicóticos. Para ello, ha colaborado en la realización de tres ensayos clínicos que arrojan evidencia científica sobre la utilidad y eficacia de los fármacos antipsicóticos para reducir estos síntomas y ha elaborado una guía con la que pretende ayudar a los profesionales de la salud a realizar una correcta valoración del paciente y facilitar la toma adecuada de decisiones.

Tal y como señalan en el informe, el 90% de las personas afectadas de demencia experimentan síntomas conductuales y estados psicológicos alterados como parte de su proceso de enfermedad, generando un gran malestar en el individuo y aumentando el estrés familiar y la sobrecarga emocional de los cuidadores principales.

En las principales guías científicas sobre buenas prácticas para el manejo de la demencia, como la elaborada por el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica del Reino Unido (National Institute for Health and Clinical Excellence, NICE), se recomienda la intervención psicosocial como el tratamiento de primera línea para el abordaje de la agitación y la psicosis y se enfatiza en la importancia de la evaluación de las condiciones médicas y del dolor, que a menudo subyacen al desarrollo de estos síntomas. También se incide en la necesidad de no tomar decisiones precipitadas en relación con la prescripción farmacológica, ya que en muchas de las ocasiones estos estados alterados del comportamiento remiten o presentan una mejoría espontánea a las 4-6 semanas desde su aparición.

A pesar de estas recomendaciones basadas en la evidencia científica, en la práctica clínica habitual, las intervenciones farmacológicas, y en particular, la medicación antipsicótica, se utilizan a menudo como tratamiento de primera elección en estos casos. Este tipo de medicación en pacientes con demencia produce beneficios "moderados" en el tratamiento de la agresión y la psicosis a las 6-12 semanas y además presenta resultados adversos y efectos colaterales, tales como sedación, aumento del temblor, problemas en la deambulación, deshidratación, aumento del riesgo de caídas, infecciones respiratorias, aceleración del deterioro cognitivo, y riesgo elevado de accidente y muerte cerebrovascular. Se da la circunstancia, además, que muchos de los pacientes con demencia están incapacitados legalmente para poder tomar decisiones sobre su tratamiento.

Para evitar esta práctica inadecuada en los contextos clínicos, la Sociedad de Alzheimer del Reino Unido junto con el Departamento de Sanidad de este país, han elaborado una guía sobre buenas prácticas, titulada "Optimización del tratamiento y atención a las personas con síntomas conductuales y psicológicos de demencia". La guía, que proporciona recomendaciones detalladas y material práctico de utilidad para los profesionales de la salud que trabajan con estos pacientes, se complementa con otro informe elaborado por la Alianza de Acción de la Demencia para evitar la prescripción inadecuada de antipsicóticos en personas con demencia, dentro de la campaña de acción "la receta idónea".

Se puede descargar la guía, en inglés, a través del siguiente enlace: