Los días 19 y 20 de septiembre de 2011, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebró en Nueva York la Cumbre Mundial sobre Enfermedades No Contagiosas, a la que asistieron los principales jefes de estado y otros representantes políticos de alto nivel para elaborar estrategias mundiales contra los problemas que plantea la tasa cada vez mayor de enfermedades crónicas no contagiosas, entre las que se incluyen los trastornos cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes.

La Cumbre Mundial constituye el foro más importante hasta la fecha que se ha llevado a cabo para tratar de paliar la enorme y creciente carga social y económica que estas enfermedades suponen para los países de todo el mundo, y desempeña un papel clave a la hora de establecer un compromiso de movilización mundial. Se trata de la segunda vez en la historia de la ONU que la Asamblea General convoca una cumbre para abordar un tema de salud (el primero fue el SIDA), lo que da cuenta de la magnitud y repercusiones que está teniendo el avance de estas patologías a nivel mundial, que constituyen la causa más prevalente de fallecimiento en el mundo (en concreto, son responsables del 63% de todas las causas de muerte a nivel mundial, si bien en España alcanzan el 91% de todos los motivos de fallecimiento).

Se da la circunstancia, además, de que los trastornos cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes son condiciones médicas "evitables" (o prevenibles) a través de la adopción de una serie de hábitos saludables, como la eliminación del consumo excesivo de alcohol y tabaco, el establecimiento de una dieta equilibrada y la realización de ejercicio físico de manera regular.

Por este motivo, la Cumbre ha animado a los países participantes a alcanzar un compromiso firme para la adopción de estrategias mundiales que contemplen la prevención y la acción contra estas dolencias crónicas. Dicho compromiso ha quedado patente en la firma de la primera Declaración Política de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre la Prevención y el Control de las Enfermedades No Contagiosas, donde se reconoce que estas patologías suponen un desafío de "proporciones epidémicas" con un grave impacto en el desarrollo socio-económico de los países y se solicita de manera urgente una acción global de los gobiernos y de la sociedad, prestando especial atención a la prevención de estas enfermedades.

Además, a través de esta Declaración conjunta, los países participantes se comprometen a:

  • Reducir los factores de riesgo y desarrollar entornos que promuevan la salud.
  • Reforzar las políticas nacionales y los sistemas de salud para promover planes de prevención y control de las enfermedades crónicas no contagiosas.
  • Facilitar la cooperación internacional en este campo.
  • Fomentar la investigación y el desarrollo en todos los aspectos vinculados a la prevención y el control de las enfermedades crónicas no contagiosas.
  • Realizar evaluaciones periódicas de indicadores de prevalencia y riesgo de estas patologías.
  • Establecer un plan de seguimiento de las acciones iniciadas en el marco de esta declaración.

La firma de este texto por parte de los países participantes en la Cumbre supone un impulso decisivo hacia las estrategias de prevención y promoción de la salud, evidenciando la necesidad de un cambio de paradigma para el abordaje de los actuales desafíos que se plantean en la salud mundial.

Es precisamente en este campo donde la Psicología de la salud ha realizado valiosas e importantes contribuciones gracias a sus estudios sobre identificación temprana de personas en situación de riesgo, al desarrollo de programas efectivos de promoción de conductas saludables (por ejemplo, sobre deshabituación tabáquica, educación para la salud en escolares, etc.) o a la investigación e intervención en factores que promueven una buena calidad de vida en personas con enfermedades crónicas, entre otros.

Desde este enfoque de prevención y promoción de la salud, que ha demostrado ser más efectivo en la lucha contra la enfermedad, los problemas de salud se abordan desde una perspectiva global, que contempla acciones anticipatorias sobre el conjunto de la población para eliminar la exposición a factores de riesgo y asegurar estilos de vida saludables.

El documento completo puede descargarse en el siguiente enlace:

Declaración Política de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre la Prevención y el Control de las Enfermedades No Contagiosas

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