Javier Fernández-Montalvo1, José A. Echauri2, María Martínez2 y Juana Mª Azkárate2
1
Universidad Pública de Navarra
2
PSIMAE. Instituto de Psicología Jurídica y Forense

Tras la publicación de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género en el año 2004, se ha producido un aumento espectacular de los programas de tratamiento para hombres maltratadores en nuestro país. La Ley establece que las Comunidades Autónomas implanten en sus respectivos territorios programas terapéuticos y rehabilitadores para sujetos que hayan sido juzgados y condenados por un delito de violencia de género. Se trata de que, en aquellos casos en los que el agresor no tenga antecedentes penales y cuya condena sea menor de dos años, el juez pueda llevar a cabo una suspensión de la ejecución de la condena, condicionándola, entre otras cosas, a realizar dichos programas terapéuticos (Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre). Ello ha supuesto un cambio en el panorama de los programas de tratamiento de agresores, creándose propuestas específicas y variadas, incluso con características muy diferentes entre sí, para atender a este tipo concreto de población.

Sin embargo, desde un punto de vista legal, la decisión que toma el juez en relación con el maltratador en los casos de violencia de género obedece, fundamentalmente, a la gravedad de la conducta desarrollada por los agresores, así como a la gravedad de la sentencia impuesta. No existen, habitualmente, criterios psicológicos para decidir si el mejor lugar para la reinserción de un agresor de este tipo es acudir a un programa de intervención tras la suspensión de condena o a un programa de intervención dentro de prisión. La gravedad del delito y la severidad de la condena impuesta deciden en este sentido. Qué duda cabe que, además de razones judiciales, es importante tener también criterios psicológicos adecuados para evaluar la conveniencia de comenzar un programa de tratamiento como alternativa al ingreso en prisión. Sin embargo, hoy por hoy, se desconoce el perfil más adecuado de los agresores que se beneficiarían más de una u otra modalidad de intervención. Por ello, el estudio del perfil diferencial entre los agresores que están hoy en día en prisión por un delito de violencia de género y aquellos que forman parte de los programas de tratamiento tras una suspensión de condena puede contribuir a este campo.

En este artículo se presentan las características demográficas, de violencia y psicopatológicas de 399 hombres que acuden a un programa especializado en el tratamiento de violencia de género, desarrollado en Navarra por PSIMAE-Instituto de Psicología Jurídica y Forense, bajo la Dirección del Servicio Social de Justicia del Gobierno de Navarra. Además, se lleva a cabo una comparación en todas las variables estudiadas entre los agresores enviados al programa como suspensión de la ejecución de la pena (n=276) y aquellos que cumplían condena en prisión (n=123).

Los resultados obtenidos mostraron la existencia de numerosas diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos. En general, los maltratadores en prisión mostraron más ideas irracionales sobre la mujer y sobre la violencia como forma aceptable de resolver las dificultades cotidianas. Además, los agresores en prisión presentaron puntuaciones más altas en los síntomas psicopatológicos evaluados con el SCL-90-R, así como en la mayoría de las subescalas del STAXI-2.

Con arreglo a estos resultados, los maltratadores en prisión presentaban una mayor gravedad en las variables estudiadas en comparación con aquellos enviados al programa de tratamiento como alternativa a la ejecución de la pena. Ello indica la necesidad de continuar con esta línea de investigación, de cara a establecer posibles subtipos de agresores que puedan llegar a beneficiarse de protocolos de tratamiento adaptados a sus características individuales. De esta forma, la psicología podrá ofrecer a los jueces herramientas psicológicas útiles, que les permitan tomar decisiones precisas sobre el tipo de intervención más adecuada para cada caso. Esta constituye, sin duda, una de las líneas más actuales de investigación en el ámbito de la violencia de género.

Estudio original:

Fernández-Montalvo, J., Echauri, J.A., Martínez, M. y Azcárate, J.M. (2012). Batterer men in prison and in court-referred treatment programmes: What is the difference? The Spanish Journal of Psychology, 15 (1), 315-322.

Sobre los autores: