Emilio Sánchez-Hervás1, Francisco J. Santonja Gómez2, Roberto Secades Villa3, Gloria García-Fernández4, Olaya García-Rodríguez3 y Francisco Zacarés Romaguera3

1Unidad de Conductas Adictivas Catarroja. Agencia Valenciana de Salud
2Universidad de Valencia
3Universidad de Oviedo
4Universidad Complutense de Madrid

La cocaína es una de las drogas ilegales más consumidas en el mundo occidental; se estima que alrededor de 14 millones de europeos la han probado alguna vez en la vida. La prevalencia de consumo en los últimos años se situó en España según los últimos datos epidemiológicos en torno al 3%, una de las cifras más altas de la Unión Europea. Los abordajes terapéuticos disponibles para los problemas relacionados con el abuso y la adicción a esta sustancia presentan a día de hoy algunas limitaciones. A pesar de importantes avances conseguidos en los últimos años en la mejora de los resultados de los tratamientos, las recaídas en el consumo siguen siendo un problema común.

Una recaída se define como una interrupción en el intento de cambiar cualquier comportamiento, y desempeña un papel importante en la evaluación de la eficacia de los tratamientos destinados a promover el abandono del uso de drogas en general, y de cocaína en particular.Se supone que la mayoría de personas que desean cambiar un comportamiento (tabaquismo, obesidad, etc) experimentarán recaídas. La investigación en el área de las adicciones muestra que las tasas de recaídas son muy altas. Por lo tanto, puede decirse que el estudio de las recaídas constituye un reto importante de la investigación en este campo.

Las tasas de éxito en los programas de tratamiento tienden a ser moderadas; alrededor de un cincuenta por ciento en programas de tratamiento de la adicción a drogas en general, con resultados incluso más bajos en el caso de adicción a la cocaína. En este contexto, el estudio de factores que puedan contribuir a mejorar la efectividad de los tratamientos puede ser importante para aumentar este porcentaje de éxito. La investigación ha identificado numerosos factores de riesgo que predicen el uso de cocaína durante o después de los tratamientos. Algunos de estos factores incluyen aspectos individuales, tales como las características sociodemográficas, psicopatología, gravedad adictiva, autoeficacia, deseo de consumo de cocaína, consumo de alcohol, o una mayor presencia de problemas psicosociales. Además, algunas variables relacionadas con el tratamiento se han asociado con mejores resultados; como una mayor intensidad de los servicios que se prestan, el uso de servicios psiquiátricos, o el asesoramiento sobre asuntos legales.

Diversos estudios han mostrado que los factores psicosociales y ambientales, cuando configuran una realidad social desfavorable, son predictores de un deficitario funcionamiento psicosocial, y generan más probabilidades de recaída tras el tratamiento. La influencia de estos factores muestra que el apoyo social también es importante para predecir la retención en el tratamiento. Los resultados obtenidos en investigaciones previas sugieren que las interacciones sociales, el consumo de drogas y la participación en el tratamiento están relacionados. Por lo tanto, es posible afirmar que los factores sociales están en relación directa con el éxito del tratamiento.

Los autores de esta reseña han publicado recientemente un estudio cuyo objetivo era el de identificar variables psicosociales que pudieran predecir la probabilidad de recaída en adictos a la cocaína. En el estudio participaron pacientes con diagnóstico de dependencia a la cocaína que iniciaban tratamiento en un dispositivo asistencial de tipo ambulatorio. Con el fin de comprobar la abstinencia, el consumo de cocaína se comprobó con analíticas de orina dos veces por semana. El seguimiento de los participantes fue monitoreado hasta el abandono o hasta 180 días después de la admisión al centro.

Trabajando con una metodología que utilizaba un análisis de ecuaciones estructurales, se definió un modelo predictivo que mostró una estructura de relaciones entre diversas variables, y otros factores generados a partir de dichas variables. Los resultados obtenidos señalaron que un entorno socio-familiar desestructurado (con problemática en las relaciones familiares y sociales, insatisfacción con el tipo de convivencia y menor nivel educativo), y una deficitaria situación económico-laboral (menos ingresos, menor número de días trabajados y más desempleo), configuran dos constructos que determinan un mayor riesgo de recaída en el consumo de cocaína. Además, el entorno sociofamiliar desfavorable propiciaba una mayor severidad adictiva, relacionada tanto con el consumo de cocaína como con el consumo de alcohol.

Algunas implicaciones terapéuticas pueden derivarse de estos hallazgos. En primer lugar, ponen de relieve la necesidad de incorporar en los tratamientos una oferta de servicios que incluya un asesoramiento integral con estrategias de intervención para las familias, con el fin de mejorar las relaciones interpersonales y las habilidades de comunicación. Y en segundo lugar, se subraya la importancia de incorporar estrategias de asesoramiento y formación profesional, todo ello con el objetivo de mejorar la retención y las tasas de abstinencia.

La detección de factores con valor predictivo sobre los resultados de los tratamientos es una difícil tarea dada la complejidad de la dinámica del comportamiento adictivo, a lo que cabe añadir la diversidad de variables que interactúan durante las intervenciones. En futuros estudios cabría considerar otro tipo de factores en combinación con las variables del paciente; por ejemplo el tipo, la intensidad, formato y duración del tratamiento, tiempo de espera, accesibilidad, servicios adicionales ofrecidos, formación del personal, relaciones del personal con los pacientes, etc. Los resultados de este tipo de estudios permitirían asignar a los pacientes a diferentes modalidades de tratamiento, maximizando las posibilidades de incrementar la eficacia de éstos.

Un abordaje que combine las intervenciones sobre la persona y la modificación de las condiciones ambientales puede ser provechoso para incrementar la efectividad de los tratamientos. Se sugiere la importancia de enfoques que incorporen estrategias de asesoramiento e intervención con las familias, el incremento de habilidades sociales, y el asesoramiento y formación laboral, porque tendrán más posibilidades de mejorar su capacidad para retener y mantener abstinentes a las personas con esta problemática.

El trabajo completo al que hace referencia esta reseña puede encontrarse en:

Sánchez-Hervás, E., Santonja, F., Secades, R., Garcia-Fernandez, G., Garcia-Rodriguez, O., y Zacares, F. (2012). Psychosocial Predictors of Relapse in Cocaine-Dependent Patients in Treatment. The Spanish Journal of Psychology, Vol. 15, No. 2, 748-755. http://dx.doi.org/10.5209/rev_SJOP.2012.v15.n2.38886

Sobre los autores:

Emilio Sánchez Hervás es doctor en Psicología, Psicólogo Especialista en Psicología Clínica y Máster en Drogodependencias. Más de veinte años dedicados al tratamiento de las adicciones. Sus intereses en investigación se han centrado en el ámbito de las drogodependencias y ha publicado numerosos trabajos en revistas nacionales e internacionales.

Francisco José Santonja Gomez es profesor en el Departamento de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Valencia. Sus áreas de interés son las técnicas de predicción estadística, la simulación, y el análisis de datos. Ha colaborado en diversos estudios relacionados con las adicciones y posee numerosas publicaciones en revistas científicas.

Roberto Secades Villa es profesor titular del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo. Doctor y Especialista en Psicología Clínica. Su labor investigadora se centra en las adicciones, ámbito sobre el que ha publicado numerosos libros y artículos en importantes revistas científicas.

Gloria García Fernández es doctora en Psicología y Máster en Psicología Clínica. Actualmente es Profesora Asociada del Departamento de Personalidad, Evaluación y Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid y psicóloga del centro ITEM (Madrid). Ha publicado numerosos trabajos sobre adicciones.

Olaya García Rodríguez es doctora en Psicología, Profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo y miembro del Grupo de Conductas Adictivas de esta Universidad. Su investigación se centra en el ámbito de las drogodependencias, donde tiene numerosas publicaciones científicas.

Francisco Zacarés Romaguera es licenciado y doctor en Psicología, ha colaborado en diversos estudios con el Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo, y ha publicado varios trabajos relacionados con la adicción a la cocaína.

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