Rodrigo J. Carcedo1, Daniel Perlman2, Félix López1 y Begoña Orgaz1

(1) Universidad de Salamanca y (2) Universidad de Carolina del Norte

La literatura científica ha señalado claramente las dificultades que los presos tienen para resolver sus necesidades sociales, emocionales y sexuales. Estas necesidades son de vital importancia para su bienestar, salud psicológica y calidad de vida (Biggam & Power, 1997; Carcedo, López, Orgaz, Toth, & Fernández-Rouco, 2008). En primer lugar, nuestro trabajo ha estudiado la relación entre las necesidades interpersonales y la calidad de vida de los presos.

La mayoría de las prisiones a lo largo de todo el mundo han sido diseñadas exclusivamente para un sexo u otro. Algunos países, especialmente en Europa, han incorporado uno o más módulos de mujeres en una prisión mayoritariamente de varones. Aún así, generalmente no se permite el contacto entre varones y mujeres. Algunas excepciones a estas políticas de no-contacto entre varones y mujeres existen en algunas prisiones de nuestro país, en las que ambos sexos viven en diferentes módulos de la misma prisión pero comparten actividades dentro de ella. Asimismo, estas prisiones permiten que los internos e internas puedan iniciar relaciones de pareja entre ellos si así lo desean. Se ha comprobado que estas relaciones de pareja tienen efectos beneficiosos para el estado interpersonal y psicológico de los internos (Carcedo, Perlman, Orgaz, López, Fernández-Rouco y Faldowski, 2011).

En general, los resultados de nuestro estudio señalan que las necesidades sociales y sexuales son muy importantes para la salud psicológica de los presos. En este sentido, niveles más bajos de soledad social (indicador del grado de resolución de las necesidades sociales) se asociaron con una mejor calidad de vida para todos los presos y presas. Del mismo modo, niveles más altos de satisfacción sexual (indicador del grado de resolución de las necesidades sexuales) se asociaron con una mejor salud psicológica tan sólo en el grupo de presos sin pareja.

De este trabajo se deducen tres implicaciones prácticas importantes. En primer lugar, reducir la soledad social de los presos es una de las mejores maneras de aumentar la calidad de vida de los presos. En un estudio previo, encontramos que una de las mejores formas de conseguir este descenso era fomentando las relaciones sociales y de amistad dentro de la propia prisión. En segundo lugar, permitir que los internos puedan mantener relaciones de pareja y sexuales con otros internos dentro de la misma prisión parece ser una opción muy valiosa para ellos, especialmente para aquellos que no tienen pareja. Por lo tanto, mantener esta política de actuación en las prisiones puede ser beneficioso para la satisfacción sexual de los presos y su calidad de vida. Además, es interesante señalar que una de las dimensiones de la calidad de vida, la salud psicológica, ha sido asociada con otros objetivos del internamiento en prisión como son la reducción de la mala conducta en prisión y la disminución en las tasas de recaída una vez que el interno/a se encuentra en libertad (Gendreau, Little, & Goggin, 1996; Wright, Salisbury, & Van Voorhis, 2007). Una tercera y última implicación que nos gustaría señalar es que el internamiento de varones y mujeres en la misma prisión podría ser, en general, beneficioso, especialmente si se permite a los presos y presas iniciar relaciones de pareja y mantener relaciones sexuales.

Todos estos resultados han de interpretarse de manera general y no han de obviar estudiar el caso individual de cada interno e interna. Las mismas medidas no se pueden considerar beneficiosas para todos los individuos, pero nuestros resultados sí que marcan una clara tendencia para la mayoría. En definitiva, ayudar a la resolución de las necesidades interpersonales, especialmente las sociales y sexuales, fomenta una mejor calidad de vida de los presos durante su estancia en prisión.

Referencias

Carcedo, R. J., López, F., Orgaz, M. B., Toth, K., & Fernández-Rouco, N. (2008). Men and women in the same prison: Interpersonal needs and psychological health of prison inmates. International Journal of Offender Therapy & Comparative Criminology, 52, 641-657.

Carcedo, R. J., Perlman, D., Orgaz, M. B., López, F., Fernández-Rouco, N., & Faldowski, R. (2011). Heterosexual Romantic Relationships Inside of Prison: Partner Status as Predictor of Loneliness, Sexual Satisfaction, and Quality of Life. International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology, 55, 898-924.

Wright, E. M., Salisbury, E. J., & Van Voorhis, P. (2007). Predicting the prison misconducts of women offenders: The importance of gender-responsive needs. Journal of Contemporary Criminal Justice, 23, 310-340.

Gendreau, P., Little, T., & Goggin, C. (1996). A meta-analysis of the predictors of adult offender recidivism: What works! Criminology, 34, 575-607.

El artículo original puede encontrarse en la Revista The Spanish Journal of Psychology:

Rodrigo J. Carcedo, Daniel Perlman, Félix López, Begoña Orgaz (2012). Heterosexual Romantic Relationships, Interpersonal Needs, and Quality of Life in Prison. The Spanish Journal of Psychology, 15, 1, 187-198.

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