Antonio Fuertes1, Mª Begoña Orgaz1, Isabel Vicario1, José Luis Martínez1, Andrés A. Fernández-Fuertes2 y Rodrigo J. Carcedo1

1Universidad de Salamanca
2Universidad de Cantabria

La posibilidad de explorar, descubrir y expresar libremente los deseos, preferencias e intereses sexuales, a la vez que se respetan los deseos, preferencias e intereses de los demás, es una de las tareas más importantes que han de afrontar los adolescentes y jóvenes en su desarrollo psicosexual. El intercambio sexual deseado y libremente negociado, sin duda, es una importante fuente de bienestar físico y emocional. No podemos, sin embargo, decir lo mismo, cuando el contacto sexual tiene lugar en un contexto coercitivo, en el que de algún modo no se tienen en cuenta los deseos del otro y se fuerza su libre voluntad. Y es muy importante destacar esto, justamente, el hecho de que cualquier intercambio sexual en el que se haya forzado la voluntad sexual de alguno de los participantes, independientemente de qué estrategia coercitiva se haya empleado, de si la conducta sexual buscada tiene finalmente lugar o no y de las características de la misma, ha de ser considerado como coercitivo.

Desgraciadamente, aunque hemos de subrayar que la mayor parte de las conductas sexuales entre adolescentes y jóvenes acontecen en un contexto relacional saludable, las situaciones de coerción sexual no son ni mucho menos infrecuentes. En efecto, desde hace algunas décadas, numerosos estudios muestran de forma sistemática la existencia y amplitud de este tipo de prácticas. Si hablamos, por ejemplo de lo que acontece en nuestro entorno, las investigaciones realizadas con muestras de adolescentes y jóvenes españoles señalan que entre un 20% y un 40% de chicos y chicas han sido víctimas de alguna forma de coerción sexual y que entre un 15% y un 37% declaran haber perpetrado alguna conducta de este tipo.

A la vista de todo ello, desde muy diferentes instancias, se ha venido considerando la necesidad de desarrollar estrategias eficaces para la prevención de la coerción sexual en los adolescentes y jóvenes. Entre las diferentes posibilidades existentes, los programas educativos en el contexto escolar, han sido y son, sin duda, los que se han implementado con mayor frecuencia. Uno de los grandes problemas con el que nos encontramos, es que son escasos los programas que realmente han sido sometidos a alguna forma de evaluación mínimamente rigurosa que nos permita conocer la posible eficacia de éstos y los factores o variables que puedan moderarla.

En este sentido, nuestro grupo de trabajo se propuso diseñar y evaluar la eficacia de un programa de prevención de la coerción sexual. Dicho programa se desarrolló en siete sesiones, en las que se trabajaron los conocimientos y la información en relación con la coerción sexual, las creencias, mitos y expectativas en relación con ello, los posibles factores de riesgo asociados a las conductas coercitivas, la empatía hacia las víctimas de la coerción sexual y diferentes habilidades para comunicarse y negociar las relaciones sexuales. Se puso en marcha en cuatro diferentes grupos de Primero de Bachillerato de cuatro I.E.S de Salamanca y provincia, aplicándose a un total de 93 alumnas y alumnos. Las sesiones de trabajo se realizaron semanalmente, en el horario de Tutorías y con una duración de cincuenta minutos cada una de ellas.

Antes de la intervención se tomaron diferentes medidas sobre la capacidad de empatía hacia las víctimas, creencias y mitos sobre la coerción sexual, asertividad en las relaciones interpersonales, percepción de control para evitar la coerción sexual y el hecho de haberse visto implicadas o implicados en conductas sexualmente coercitivas, como agresores/as o como víctimas. Estas mismas medidas se tomaron en un grupo control compuesto por 76 alumnos y alumnas de primero de bachillerato de tres diferentes I.E.S., y de características similares a los de los grupos en los que se aplicó el programa.

Con el objetivo de comprobar la eficacia de la intervención, tres semanas después y ocho meses después de la finalización del programa, se llevaron a cabo dos sesiones de evaluación, tanto en el grupo de intervención como en el grupo control, utilizando las mismas medidas que en el primer momento.

Los resultados de la intervención mostraron un descenso en las creencias estereotipadas hacia el otro sexo y un aumento de la empatía hacia las víctimas en el caso de los chicos. Estos cambios se mantuvieron con el paso del tiempo, por lo que podemos decir que el programa tuvo un éxito aceptable en promover una mayor sensibilidad hacia esta temática y sus posibles víctimas (empatía), así como en un mejor conocimiento y discriminación de las situaciones de coerción sexual. No encontramos, sin embargo una mejoría en las dimensiones de percepción de control y asertividad, al menos tal y como las hemos evaluado. A este respecto, podemos pensar que, muy probablemente, el cambio en este componente requiera de una inversión de tiempo y esfuerzo educativo mayor, algo que no podíamos contemplar en nuestro caso. Por último, en lo que se refiere a los comportamientos coercitivos, los resultados mostraron un cambio significativo en el sentido esperado, es decir, un descenso más acusado en la proporción de chicos que habían llevado a cabo dichos comportamientos en el grupo en el que se realizó la intervención, respecto al grupo control. En líneas generales, todo indicaría que los mejores conocimientos y unas actitudes más críticas y adecuadas hacia este tipo de situaciones, derivadas de su participación en el programa, contribuirían a estas diferencias.

Creemos que este trabajo resalta la importancia, necesidad y eficacia de este tipo de intervención preventiva, y nos aporta elementos de interés para a profundizar en el diseño y la promoción de nuevas iniciativas en este campo.

Se puede descargar el artículo original pinchando en el siguiente enlace: 

Fuertes,A.; Orgaz, M.B.;  Vicario, I.;  Martínez, J.L.;  Fernández-Fuertes, A.A. & Carcedo, R.J. (2012). Assessment of a Sexual Coercion Prevention Program for Adolescents. The Spanish Journal of Psychology, 15 (2), 560-570.

Referencias:

Fuertes, A.; Ramos, M.; Fernández-Fuertes, A. (2007). La coerción sexual en las relaciones de los y las adolescentes y jóvenes: naturaleza del problema y estrategias de intervención. Apuntes de Psicología, 25 (3), 341 - 356.

Fuertes, A.; Martínez J.L.; Ramos, M; López D.; Tabernero M.C. (2006). Prevalencia y factores de vulnerabilidad y protección de la victimización sexual en las relaciones con los iguales en las mujeres universitarias españolas. Child Abuse & Neglect, 30. 799 – 814.

Fuertes, A.; Ramos, M., de la Orden M.V., del Campo, A.; Lázaro, S. (2005). The involvement in sexual coercive behaviors of spanish college men: Prevalence and risk factors. Journal of Interpersonal Violence, 20 (7) 872 - 890.

Agradecimientos: Este trabajo ha sido posible gracias al apoyo del Misterio de Ciencia y Tecnología (SEJ2006-14082).

Sobre los autores:

Antonio Fuertes Martín. Catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad de Salamanca. Coordina el grupo de Investigación en Sexualidad y Relaciones Interpersonales. Ha dirigido numerosos proyectos de Investigación relacionados con esta temática y en los últimos años su trabajo se centra en la coerción sexual y en las relaciones de pareja en adolescentes y jóvenes.

Mª Begoña Orgaz Baz. Profesora Titular del Área de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca. Colabora en diferentes Proyectos de Investigación dentro de los ámbitos de estudio de las Relaciones de Pareja, la Discapacidad y la Implantación de las TIC en Educación Infantil. Su labor en estos proyectos se centra en el diseño de las investigaciones y el análisis de los datos.

Isabel Vicario Molina. Licenciada en Psicología (Universidad Autónoma de Madrid). Doctoranda de la Universidad de Salamanca y Profesora Asociada del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Ha participado en diferentes proyectos de investigación relacionados con las relaciones de pareja y sexuales de adolescentes y jóvenes.

José Luis Martínez Álvarez. Profesor Titular del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación (Universidad de Salamanca). Su actividad docente e investigadora se desarrolla en el campo del desarrollo sexual, afectivo y social, y su dimensión aplicada en contextos educativos (educación sexual, prevención riesgos psicosociales, promoción del desarrollo social). 

Andrés A. Fernández-Fuertes. Doctor en Sexualidad y Relaciones Interpersonales por la Universidad de Salamanca. Actualmente es docente e investigador en el área de Psicología Evolutiva y de la Educación del Departamento de Educación de la Universidad de Cantabria. Sus principales líneas de investigación incluyen la promoción del bienestar en las relaciones de pareja de los adolescentes y jóvenes y la prevención de comportamientos agresivos.

Rodrigo J. Carcedo González. Profesor contratado, doctor del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Salamanca. Su línea general de trabajo se centra en el desarrollo social, emocional y sexual. En los últimos años ha estado centrado en el estudio de las necesidades sociales, emocionales y sexuales en presos y la sexualidad de los adolescentes.

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