"Somos esclavos de las emociones y el entorno". Con esta frase el neurólogo Antonio Damasio, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica 2005, por su contribución a la comprensión de aspectos tan relevantes para la Psicología como las áreas cerebrales implicadas en la toma de decisiones y la conducta, y en los procesos emocionales y de elaboración de sentimientos, rompe la tradicional dicotomía entre razón y emoción.

 

Según refiere Antonio Damásio, en una entrevista concedida a El País recientemente, los seres humanos "no somos racionales de forma natural" y, cuando lo somos, lo logramos a base de "un tremendo esfuerzo personal y merced a un contexto social y cultural que contribuye a hacerlo posible". Indica Damásio que "ser racionales es posible si controlamos las emociones negativas y potenciamos las positivas" y que, a pesar de que "tradicionalmente se pensaba que las decisiones correctas debían tomarse sin que intervinieran las emociones, basándose sólo en la razón y la racionalidad, las decisiones correctas exigen tres elementos: emoción, conocimiento y razón".

Damásio no se encuentra solo en el intento por recolocar las emociones en un lugar central en la toma de decisiones. En un artículo aparecido recientemente en el European Psychologist, Guido H.E. Gendolla y Kerstin Brinkmann, psicólogos y miembros del Geneva Motivation Group de la Universidad de Ginebra, señalan la influencia de los aspectos afectivos en la toma de decisiones y en la autorregulación de la conducta. Con su investigación muestran el papel central y modulador del "humor" en los procesos de autorregulación de la conducta, tanto en lo que se refiere a la elección de formas de acción como a la movilización de recursos instrumentales a nivel conductual.

 

En los últimos tiempos se están realizando esfuerzos por comprender el papel que juegan las emociones en diferentes procesos, así como las posibles implicaciones que este papel puede tener a diferentes niveles. Como indica José A. Vidal, neurólogo del Hospital de Cabueñes, en una noticia aparecida en el Comercio Digital, "nos han educado para reprimir nuestras emociones, sin embargo, con estas teorías se demuestra que aquel que toma las mejores decisiones para sí y los demás, es quien conoce sus emociones, las sabe interpretar y las añade a su decisión".

La opinión de los investigadores parece apuntar hacia la necesidad de revisar qué tipo de educación emocional se está dando en la sociedad actual, así como hacia la reincorporación de la emoción como algo fundamental para conducirse en la vida.