Hoy, día 4 de febrero de 2013, como cada año, se celebra el Día Mundial contra el Cáncer. Esta enfermedad es una de las principales causas de muerte en todo el mundo; en 2008 causó 7,6 millones de defunciones (aproximadamente un 13% del total). Cada 4 de febrero, la OMS y las asociaciones contra el cáncer promueven medios para aliviar la carga mundial de la enfermedad. La prevención del cáncer y el aumento de la calidad de vida de los enfermos son temas recurrentes.

Con motivo de este día, Infocop le ha solicitado a un equipo de expertos en Psicooncología que nos haga una reseña de su artículo sobre la Salud Mental y el malestar emocional en los pacientes con cáncer.

Manuel Hernández, Juan Antonio Cruzado, Carmen Prado, Emilio Rodríguez, Cristina Hernández, Miguel Ángel González y Juan Carlos Martín

Equipo de Investigación procedente de: la Universidad Complutense de Madrid, el Hospital Universitario de Basurto, el Hospital Universitario de Cruces, la Unidad de Comunicación Médica de Osakidetza y la Universidad del País Vasco

El cáncer significa hacer frente a múltiples acontecimientos estresantes: el diagnóstico, los tratamientos, los efectos secundarios, las posibles recidivas, la incertidumbre y todas las situaciones sociales y emocionales que se generan. Todo lo cual se prolonga durante meses o años. Los recursos adaptativos de las personas afectadas se ven desafiadas en muchas ocasiones, sobre todo en quiénes son más vulnerables. La prevalencia de síntomas de ansiedad, depresión y malestar emocional afecta a la mitad de las personas afectadas, y un 30% puede presentar trastornos psicopatológicos..

El malestar emocional (distress) es la experiencia emocional desagradable que afecta al funcionamiento cognitivo, conductual, social, emocional y espiritual. Es un elemento capital para valorar la salud y el bienestar de los pacientes con cáncer. El nivel de malestar emocional puede aliviarse o exacerbarse en las distintas fases o momentos del tratamiento oncológico. A lo largo del tratamiento de radioterapia se encuentra que el 63% de los pacientes presenta malestar en algún momento del proceso, y alcanza niveles clínicos hasta en un 47% de los casos.

Los factores de vulnerabilidad principales para el malestar emocional son: ser más joven, soltero, con redes de apoyo social reducidas, menor nivel educativo, psicopatología previa, dificultades para el acceso a la asistencia médica, presentar efectos colaterales negativos por los tratamientos, y un peor pronóstico médico.

La ausencia de una adecuada valoración de las necesidades psicológicas de los pacientes con cáncer, implica un mal uso de los recursos asistenciales; por ejemplo, que los sanitarios sólo envíen al paciente al psicólogo o psiquiatra, cuando ven que el paciente está severamente ansioso, deprimido, con ideación suicida, o cuando ya tiene un alto nivel malestar emocional y se manifiestan conflictos familiares, o bien, simplemente, cuando el cáncer está muy avanzado y el médico se ve en la difícil situación de comunicar a los pacientes que se han agotado los tratamientos activos.

A pesar de la alta prevalencia de trastornos psicopatológicos y de síntomas de ansiedad y depresión, y de ser el malestar emocional uno de los efectos más evidentes de tener un cáncer, la evaluación y asistencia específica a estas necesidades psicológicas, es deficitaria, de modo que aunque la mitad de los pacientes de cáncer requieren algún tipo de intervención psicológica, sólo uno de cada diez accede a ella. Las dificultades para el acceso a la atención psicológica se deben a la insuficiencia de profesionales psicooncólogos. A la que se une un déficit en la detección del malestar emocional y la derivación a los dispositivos de atención, por la falta de entrenamiento del personal sanitario, la alta presión asistencial, y la ausencia de protocolos de derivación basados en instrumentos de detección o screening del malestar emocional.

Un adecuado protocolo de screening del malestar emocional y derivación permitiría: a) que los pacientes reciban la atención psicológica desde las fases más tempranas del tratamiento médico; b) programar la atención sanitaria para los pacientes con elevado malestar psicológico sin costosos procedimientos de evaluación,  y c) reducir los costes sanitarios.

La implantación de un protocolo de screening y derivación requiere un mínimo entrenamiento para los sanitarios, y la aplicación de instrumentos breves, sencillos de aplicar, aceptados por los pacientes, que se puedan aplicar de modo continuado y que sean validos en Oncología. En la actualidad disponemos de instrumentos que cumplen todas estas características, tales como  la escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria o el Listado Breve de Síntomas (BSI-18), que pueden aplicar en 3-4 minutos. E incluso, disponemos de instrumentos más cortos que se han demostrado útiles, como son: El termómetro de Malestar Emocional (DT -Distress Thermometer); un cuestionario de una sola pregunta para valorar la depresión “¿Está usted deprimido?” de Chochinov y sus colaboradores, para la valoración de pacientes hospitalizados, y en tratamiento paliativo.

En esta línea, el profesor Bayés y sus colaboradores, demostraron que una simple pregunta sobre la percepción que tiene el paciente del paso del tiempo (largo, corto), seguida de otra sobre la razón de percibirlo así, era una forma sencilla de evaluar el bienestar o el sufrimiento percibido, a la vez que un modo de acerca­miento terapéutico a la persona evaluada. Asimismo, Jorge Maté y colaboradores han presentado un instrumento de Detección del Malestar Emocional en pacientes en la fase final de la vida.

Por nuestra parte, hemos encontrado que un instrumento ultracorto puede predecir el malestar emocional y psicopatología evaluados con la Entrevista Neuropsiquiátrica Internacional (International Neuropsychiatric Interview –MINI), y criterios DSM-IV-TR, en un grupo de 235 pacientes con tipos mixtos de cáncer, al inicio del tratamiento de radioterapia. Esta herramienta -el PAD-, consiste en que el paciente responde a las preguntas “¿Está usted ansioso?”, y “¿Está usted deprimido?”, de forma simple con un Sí, o un No, a lo que se añade, una escala Likert de intensidad, con distintos puntos de corte. Con ello se obtiene una puntuación para la medida de ansiedad y otra para la depresión; se puede utilizar la puntuación global de las dos preguntas como una medida general del malestar emocional.

Es necesario implantar un protocolo de screening de malestar emocional en pacientes de cáncer en los servicios oncológicos, que permita detectar las personas que precisan intervención psicológica del modo más temprano, antes de se cronifiquen o agraven los problemas. Los métodos de evaluación psicológica actuales avalan su eficacia. La puesta en marcha del  protocolo está disponible, es sencilla, es óptima en términos coste-beneficio,  y sobre todo permite el alivio del sufrimiento, que es algo a lo que todos tenemos derecho. (*)

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Psicooncología:

Hernández, M.; Cruzado, J.A.; Prado, M.C.; Rodríguez, E.; Hernández, C.; González, M.A. y Martín, J.C. (2012). Salud Mental y Malestar emocional en pacientes con cáncer. Psicooncología, Vol 9 (2-3), pp. 299-316.

* Este artículo recoge parte de los resultados de un trabajo de investigación entre la Unidad de Psico-Oncología (Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica) y el de Radioterapia Oncológica, del Hospital Universitario de Basurto (Financiado por la Fundación Vasca de Innovación e Investigaciones Sanitarias -BIOEF), presentado como tesis doctoral el pasado año en la Universidad Complutense de Madrid, y honrada con el primer premio de Psicología Rafael Burgaleta del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

Manuel Hernández Blázquez es Doctor en Psicología y Magister en Psicooncología por la UCM. Facultativo Especialista en Psicología Clínica, con experiencia de más de 30 años en diversos Centros de Salud. Psicólogo Clínico del H.U. de Basurto y Coordinador de la Unidad de Psicooncología. Líneas de investigación: Psicooncología, Patología mamaria, Embarazo de riesgo, y Consejo Genético en Enfermedad de Huntington.

Juan Antonio Cruzado Rodríguez es Doctor en Psicología por la UCM. Psicólogo Clínico Especialista, Profesor Titular de UCM desde 1986 hasta la actualidad. Director del Master en Psicooncología desde el 2000 y director de la revista Psicooncología desde el 2003. Autor de 6 libros, entre ellos: Tratamiento psicológico en pacientes con cáncer. Vicepresidente de la Sociedad Española de Psicología Oncológica.

Mª Carmen Prado Fernández es Doctora en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco. Título de Médico Puericultor, Titulo de especialista en Cirugía Pediátrica, Médico Adjunto del Servicio de Cirugía Pediátrica (Hospital Universitario de Cruces, Vizcaya). Líneas de Investigación en oncología infantil, y en educación sobre problemas psicosociales en padres de niños con deformaciones físicas.

Emilio Rodríguez Bilbao es Licenciado en Medicina y Cirugía, especialista en Cirugía Pediátrica, Master en periodismo (UPV), Master en gestión del Conocimiento (Universidad de Deusto) y Posgrado en Gestión de RRHH. Responsable de la puesta en marcha de la Red Intranet y Osakidetza en Internet; y responsable de la puesta en marcha del proyecto de Biblioteca Digital de Osakidetza. Coordinador de la Unidad de Comunicación Médica de Osakidetza.

 

Cristina Hernández es licenciada en Historia por la Universidad de Deusto (2004), Postgrado en Archivística por la UNED (2005) y Master en Protocolo por la UNED (2008). Colaboradora de investigación Unidad de Psicooncología H.U.Basurto.

 

Miguel Ángel González Torres es Médico-Psiquiatra. Jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario de Basurto y Profesor Titular del Dpto. de Neurociencias de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). Autor de diversas investigaciones y publicaciones en psiquiatría. Presidente de la Fundación Vasca para la Investigación en Salud Mental (OMIE).

 

Juan Carlos Martín Urreta es Jefe de Servicio de Oncología Radioterápica y Medicina Nuclear del Hospital Universitario Basurto. Catedrático de Universidad. Radiología y Medicina Física. Universidad del País Vasco. Líneas de investigación: Tratamiento con radiaciones ionizantes en patología no oncológica y El tratamiento oncológico en el paciente anciano.

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