José Luis López Morales y Enrique Javier Garcés de los Fayos Ruiz

1Universidad de Murcia

A pesar de los intentos para frenar el incremento de la tasa de prevalencia de la obesidad, parece que las estrategias de prevención y tratamiento no producen los resultados deseados; alcanzándose números muy elevados de casos de obesidad. Teniendo presente esta situación, desde la Universidad de Murcia se inició un estudio desde una perspectiva multidisciplinar y aplicando un enfoque biopsicosocial integrando conocimientos de varias disciplinas como la psicología y la nutrición. El principal objetivo de esta línea de investigación recoge el establecimiento de la etiología del exceso de peso, es decir, qué factores influyen en el desarrollo de una obesidad.

Teniendo presente esta meta, se comienza definiendo la obesidad como “un estado corporal caracterizado por una acumulación de grasa, debido a un desequilibrio energético”, por lo que los factores que intervienen en ese desequilibrio son la clave de la obesidad. Desde esta perspectiva, se integran nuevos factores a los socialmente conocidos: el aporte calórico (asimilación de energía), el gasto energético (incluye también el gasto metabólico), la vulnerabilidad genética (predisposición a la acumulación de grasa) y el mecanismo  homeostático energético (regulador del peso, integrado por el hipotálamo y el sistema límbico). Estos factores van a estar influenciados por nuestro comportamiento, como en el consumo de alimentos, la falta de actividad física o las situaciones estresantes.

Los hallazgos de esta investigación identifican el apetito como el aspecto común de los factores mencionados; de tal forma que la sobrealimentación o el abuso de alimentos en comparación con las demandas reales del organismo es provocado por un apetito desproporcionado a dichas demandas y descontrolado. Además, la falta de actividad física, los ambientes estresantes o incluso aspectos más concretos del aprendizaje, como el  condicionamiento, van asociados a un alto apetito. En definitiva, esta investigación describe un problema mental denominado Síndrome de Edorexia, principal causante de los hábitos inadecuados y las dificultades para establecer unos hábitos saludables; enfocándolo en un déficit de control de impulsos y distinguiendo diversos componentes como: la dependencia o necesidad psicológica del abuso de alimentos y el desarrollo del malestar psicológico durante la interrupción del consumo; la evitación de la obesidad, provocado por el miedo a la obesidad y la pérdida de control durante la ingesta de alimentos; el componente emocional asociado a la obesidad, destacando el miedo de sufrir obesidad; y el déficit de bienestar psicológico, caracterizado por el consumo de alimentos para compensar situaciones ansiosas o depresivas, entre otras.

Conociendo la principal causa de la sobrealimentación, el síndrome de edorexia, parece adecuado analizar los tratamientos actuales de la obesidad. En este caso, se encuentran principalmente: la disminución de la ingesta calórica y el aumento del gasto energético, en ambos casos el tratamiento consiste en la evitación de la obesidad, proporcionando castigos positivos (la incorporación de hábitos aversivos como el consumo de alimentos menos deseados o la realización de ejercicio), castigos negativos (la prohibición de hábitos reforzantes, como el consumo de alimentos de alta concentración calórica o las actividades sedentarias) y proporcionado un reforzamiento negativo al escapar de la obesidad; provocando en la mayoría de los casos una creencia errónea e identificando el tratamiento como la incorporación de hábitos transitorios. Los tratamientos actuales intervienen en el aspecto físico, manteniendo las principales causas de la conducta alimentaria desproporcionada, y por tanto, aumentando el riesgo de desarrollar de nuevo una obesidad. Por lo que es necesario reenfocar el tratamiento de la obesidad y prestar especial atención a los factores mantenedores como también las dificultades para realizar el tratamiento.

Se debe distinguir entre obesidad definida como la característica física y síndrome de edorexia como la causa de las conductas de riesgo. Y por tanto, no hay que asociar la obesidad con el síndrome de edorexia; efectivamente, la mayoría de los individuos con este problema pueden tener un exceso de peso, pero existen otros casos. Por ejemplo, un atleta con un hábito de consumo excesivo de alimentos debido a su alta demanda energética, puede generar una dependencia alimentaria y manifestarla físicamente (en forma de obesidad) en los periodos de abandono del deporte, como les ha ocurrido a numerosos futbolistas.

Por último, tenemos que entender la edorexia imaginando un continuo. En un extremo se encuentran los buenos hábitos que promocionan la calidad de vida, mientras en el otro se localizan las conductas que repercuten de forma negativa en las diferentes áreas de la vida del individuo, debidas al apetito desproporcionado y descontrolado por el déficit de control de impulsos. Y siguiendo esta línea, se debe evaluar si es adecuado tratar a un individuo que intenta evitar la obesidad incentivando la evitación (aumentando el problema, como ocurre en numerosos casos actualmente) o plantear un tratamiento más adecuado dependiendo de los componentes del Síndrome de Edorexia que destaquen.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Cuadernos de Psicología del Deporte:

López, J.L. y Garcés de los Fayos, E.J. (2012). Edorexia y deporte. Una concepción acerca de la obesidad y la adicción a la comida. Cuadernos de Psicología del Deporte, 12(1), 139-142.

José Luis López Morales. Psicólogo y dietista. Colaborador del Grupo de Investigación de Psicología del deporte y Psicólogo del Centro de Medicina del Deporte de la Universidad de Murcia.

Enrique Javier Garcés de los Fayos Ruiz. Profesor Titular del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Murcia. Investigador principal del Grupo de Investigación de Psicología del deporte.

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