El pasado mes de febrero, se publicó en la revista JAMA Psychiatry, un estudio cuyo objetivo ha sido comprobar si el haber sufrido o ejercido acoso entre iguales en la infancia o adolescencia, predice problemas psicológicos en la edad adulta.

Este trabajo, cuyo autor principal es William Copeland (Duke University Medical Center), cuenta con 1.420 participantes de entre 20 y 26 años, a los que se les preguntó sobre sus experiencias pasadas en relación con el acoso escolar entre los 8 y 16 años. Estos jóvenes fueron clasificados como agresores sólo, víctimas sólo, tanto agresores como víctimas (agresor/víctima), o ninguno de ellos. También fueron evaluados una serie de parámetros psicológicos de los adultos, mediante una entrevista estructurada: depresión, ansiedad, trastorno de personalidad antisocial, abuso de sustancias y suicidio (tanto ideación suicida como intentos de suicidio).

Los datos mostraron que más del 25% reconocieron que habían sufrido algún tipo de acoso al menos una vez; y cerca de 1 de cada 10, reconoció que había acosado a otros niños.

Según los resultados obtenidos en este trabajo, en comparación con los adultos jóvenes sin antecedentes de acoso escolar, tanto las antiguas víctimas como los agresores, se encontraban en mayor riesgo para una variedad de trastornos psiquiátricos. El 24 % de las personas que padecieron acoso escolar sufrieron un trastorno de ansiedad, en comparación con el 6% de las que no vivieron esta situación.

De este modo, el grupo de las víctimas tienen una mayor prevalencia de agorafobia, ansiedad generalizada y trastorno de pánico; mientras que los agresores tienen más riesgo de desarrollar un trastorno de personalidad antisocial; y los agresores/víctimas estaban en mayor riesgo de tener una depresión, trastorno de pánico, agorafobia (sólo en mujeres) y tendencias suicidas (sólo en hombres), en la edad adulta.

A la luz de estos datos, los autores de la investigación concluyen que los efectos de estar involucrado de alguna forma en el acoso escolar, son directos y de larga duración, siendo los más afectados los que han sido tanto acosados como acosadores. Hasta este momento se sabía lo dañino que podía ser el acoso a corto plazo, pero no se conocían las consecuencias psicológicas que podían tener los implicados incluso 10 años más tarde. Todo esto debería llamar la atención sobre la importancia de una buena prevención del acoso escolar.

Fuente:

EuropaPress

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