El estudio del fenómeno de la recuperación natural (Natural Recovery) o de auto-cambio (Self-change) están transformando la manera en la que vemos las adicciones. Desde el campo de la medicina se ha postulado que la adicción es una enfermedad crónica, de modo que el que es adicto una vez lo es para siempre. Desde la Psicología se ha seguido esta idea mediante la búsqueda incesante de un patrón de personalidad del adicto, una tarea que, hasta el momento, no ha tenido mucho éxito.

Si la adicción no puede curarse, y el sujeto debe estar siempre bajo sospecha de recaída, bien por causas genéticas, biológicas o psicológicas, ¿cómo puede explicarse la frecuencia con la que nos encontramos con personas que han dejado por sí mismas y sin mayor ayuda terapéutica unos hábitos que tenían muy arraigados?

El profesor Harald Klingemann director de investigación de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Berna (Suiza) es uno de los mayores expertos mundiales en la investigación de los procesos de auto-cambio y de recuperación natural en las adicciones. De formación sociológica, el profesor Klingemann tiene importantes publicaciones en las más prestigiosas revistas de adicciones y es co-editor de un manual en el que se hace una completa revisión de los conocimientos en este ámbito. Recientemente, durante el mes de julio, ha participado en un simposio que tuvo lugar en el 9º Congreso Europeo de Psicología, celebrado en Granada, y ha coordinado una reunión de expertos internacionales que se ha celebrado en Suiza.

Entrevista

Profesor Klingeman, ¿podría explicarnos brevemente qué entendemos por recuperación natural? ¿Estamos hablando de lo mismo cuando hablamos de recuperación natural y de auto-cambio en las adicciones?

Desde una perspectiva clínica, entendemos por recuperación natural (también llamada remisión espontánea) una mejora del paciente en ausencia de tratamiento efectivo. Los sociólogos conceptualizan el fenómeno en términos de "salir de un estilo de vida desviado" sin intervención formal alguna. La palabra "auto-cambio" se usa principalmente dentro del ámbito de la Psicología Clínica y tiende a centrarse en la perspectiva individual de los procesos cognitivos asociados a los estados de cambio, mientras que la expresión "recuperación natural" se usa más frecuentemente en los estudios sociológicos que tienen en cuenta un enfoque más amplio de los agentes sociales de cambio. Todas las definiciones tienen en común que ponen el acento en el concepto analítico de superar un trastorno indeseable sin intervención profesional.

¿La recuperación natural es un proceso común o extraño en las adicciones?

La gente deja habitualmente el abuso de sustancias por sí misma, como sucede con todos los ex - fumadores – la nicotina es una de las drogas más duras – como es bien conocido. Si nosotros tomamos el ejemplo de Suiza, con un número estimado de 300.000 personas con problemas de alcohol, sabemos que sólo unos 40.000 reciben algún tipo de tratamiento y que la mayoría muestra una gran diversidad en el desarrollo de su adicción. La idea de un curso determinístico de la enfermedad es errónea si nos atenemos, por ejemplo, al estudio de Lee Robins acerca del cambio en el uso de drogas de los veteranos del Vietnam o a la famosa investigación longitudinal durante 50 años de George Vaillant, por mencionar sólo dos clásicos. Mis estudios aquí, en Suiza, hechos con personas que han reducido el uso del alcohol y la heroína, muestran que el auto-cambio es estable en un período de 15 años y que encuentra apoyo en estudios prospectivos. Obviamente, debería tenerse en cuenta que las tasas de auto-cambio dependerán de la definición que se elija. Si en la definición se utilizan criterios tales como una abstinencia permanente y una ausencia de cualquier tipo de tratamiento a lo largo de toda su vida, las tasas de auto-cambio serán más bajas que cuando se las compara con las obtenidas en el caso de definiciones de auto-cambio que toleran, por ejemplo, un retorno al consumo controlado o que admiten formas de intervención mínimas. Finalmente, la mayoría de la investigación muestra que la recuperación natural parece ser más común en sujetos que usan inadecuadamente las sustancias, que en aquellos con formas más severas de adicción.

¿Hay recuperación natural en todas las adicciones a sustancias psicoactivas o depende del tipo de droga?

De hecho, el uso del concepto de auto-cambio ha sido aplicado primero a ciertos tipos de trastornos alimentarios y ha probado ser un marco analítico útil, no sólo con respecto a las sustancias psicoactivas, sino también en las adicciones no relacionadas con sustancias, tales como el juego patológico y la compra compulsiva. Más aún, la idea de auto-cambio ha sido aplicada también con éxito en áreas muy diferentes de investigación, tales como los trastornos del habla (por ejemplo, el tartamudeo), la esquizofrenia o la maduración que se produce en delincuentes sin que medien sanciones aplicadas por el sistema judicial. Yo creo que el mayor logro del concepto de auto-cambio se puede apreciar en el cambio de perspectiva, inicialmente centrado solamente en poblaciones clínicas altamente selectivas, hacia una mayoría de poblaciones ocultas, y en el reconocimiento de la importancia que tienen la creatividad individual y el potencial de la gente en sus intentos de cambiar el curso de su propia vida.

Si hay tanta gente que se recupera por sí misma, ¿para qué sirven los tratamientos? y ¿qué importancia tiene el fenómeno de la recuperación natural a la hora de planificar las estrategias de prevención y tratamiento en el campo de las drogodependencias?

Estoy seguro que en los tiempos actuales de desregularización y liberalización de nuestras sociedades y economías, algunos políticos podrían dar la bienvenida a la investigación sobre auto-cambio como una buena excusa para reducir la asistencia y las ayudas a los grupos necesitados. Sin embargo, este razonamiento sería completamente erróneo y no se basaría en los resultados de la investigación sobre recuperación natural. De la misma forma en que nosotros vemos la adicción como un continuo, debemos también entender que el tratamiento es un continuo que va desde el auto-cambio a los servicios especializados para los pacientes. El término "recuperación natural asistida" no es una paradoja sino que subraya el apoyo subsidiario que las intervenciones mínimas (p.ej.: biblioterapia, entrevista motivacional) prestan al potencial de auto-cambio. Debemos tener en cuenta que el capital social (p.ej.: información sobre recursos materiales, apoyo social) para el auto-cambio no se distribuye por igual entre las clases sociales. La recomendación a la hora de planificar las estrategias de tratamiento es doble: en primer lugar, los suministradores del tratamiento deben conocer las razones por las que los que reducen espontáneamente el consumo de drogas no usan el tratamiento disponible y, en segundo lugar, el concepto de una oferta de tratamiento amplio y gradual, apoyado empíricamente, sería no sólo eficiente sino también menos invasivo desde el punto de vista del cliente individual.

El proyecto que Ud. dirige, denominado SINR – Imágenes Sociales de la Recuperación Natural – se preocupa especialmente de la vertiente sociológica del fenómeno de recuperación natural, ¿podría explicarnos brevemente cuál es el propósito de ese proyecto de investigación internacional? ¿tiene ya algún resultado?

Este proyecto conjunto internacional trata de incorporar de forma más sistemática la perspectiva sociológica dentro de la actual discusión e investigación sobre auto-cambio. Los procesos de cambio individual están incorporados dentro de redes y condiciones sociales que pueden hacer más fácil o difícil la recuperación natural. Los factores socio-culturales de tipo macro - social pueden también promover o impedir los intentos individuales de cambio. El proyecto SINR, usando un método rápido de evaluación etnográfica con pequeños grupos de 15 informantes clave en grandes ciudades europeas (hasta ahora ocho) y la ciudad de Toronto, explora tres dimensiones relevantes para el cambio: en primer lugar, las imágenes sociales sobre la posibilidad de auto-cambio, en segundo lugar, las barreras percibidas para el cambio y, en tercer lugar, las recomendaciones de gente lega (sin conocimientos especializados sobre el tema) sobre cómo se podría facilitar el auto-cambio. Los resultados preliminares muestran que las políticas oficiales sobre el alcohol y las drogas no reflejan necesariamente las ideas de la gente lega y que las teorías cotidianas de la adicción y el cambio son a menudo más ricas y abiertas al razonamiento interdisciplinar que las teorías científicas. Finalmente, el optimismo del cambio parece variar entre ciudades y países, lo que subraya la necesidad de investigar más profundamente "el clima social de auto-cambio". Los estudios del SINR han aportado el fundamento para estudios de encuesta representativos sobre las actitudes de la población hacia el auto-cambio – más precisamente sobre el optimismo hacia el cambio, la conducta de ayuda y el estigma – en Suiza y Suecia. Este tipo de investigación representa un punto de vista complementario a la investigación psicológica, más individualista, sobre el auto-cambio. Sus resultados darán información útil, por ejemplo, para las campañas de prevención, resaltando la idea de que el auto-cambio es posible y que el apoyo y la ayuda informal en el momento correcto y en la dosis adecuada pueden marcar la diferencia.

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