Pese a que los tratamientos farmacológicos sólo son eficaces si se acompañan de tratamiento psicológico, acuerdan explícitamente que se financien los fármacos sin incluir la intervención psicológica, que es altamente eficaz y de menor coste por sí misma

El pasado día 21 de noviembre se reunió la ponencia del Senado que ha debatido la Ley de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco. En esta reunión se aprobó una enmienda presentada por el Grupo Popular, relativa a la financiación pública de los tratamientos de deshabituación tabáquica.

Esta ponencia estaba compuesta por los siguientes senadores:

  • PP: María del Carmen Aragón (médico) y Coloma Francisca Mendiola (farmacéutica)

  • CiU: Rosa Nuria Aleixandre (licenciada en Farmacia, especialista en análisis clínicos)

  • PSOE: Juan José Palacios (médico) y Francisco Javier Castaño (abogado)

  • Entesa Catalana: Ramón Espasa (médico)

  • PNV: Inmaculada Loroño (bióloga).

  • Coalición Canaria: Félix Ayala (profesor)

Estos senadores fueron informados por el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de los estudios que hay sobre los tratamientos existentes del tabaquismo. Entre ellos se encuentra un informe de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo y publicado en el año 2003 sobre la Evaluación de la eficacia, efectividad y coste-efectividad de los distintos abordajes terapéuticos para dejar de fumar. En la página 33 de dicho informe se afirma que, en los casos de fumadores que requieren tratamiento más intensivo, "los tratamientos psicológicos especializados (técnicas conductuales, cognitivas y programas multicomponentes) han demostrado obtener los mayores niveles de eficacia". Además, también se les informó que los tratamientos psicológicos, cuando se aplican en grupo, son los de menor coste.

Las drogas farmacológicas son imprescindibles para muchas patologías, pero este no es el caso del Tabaquismo, ya que es un problema que se explica fundamentalmente, y en primer lugar, por los factores sociales de disponibilidad, accesibilidad y publicidad; en segundo lugar, por factores psicológicos de reforzamiento y procesos cognitivos; y, en tercer y último lugar, por la dependencia fisiológica de la nicotina. Por ello las medidas sociales relativas al mismo (precio, publicidad, etc.) y el tratamiento psicológico sí resultan imprescindibles, pero el tratamiento farmacológico no, siendo este último, si acaso, un complemento. Esto se pone de manifiesto, en España y el resto del mundo, en los programas y unidades actualmente existentes para dejar de fumar que resultan eficaces, ya que en ellas están incluidos los tratamientos psicológicos.

A pesar de ser informados de todo ello, los senadores del PP y CiU aprobaron, con la abstención de PNV y Entesa Catalana y la oposición del PSOE, una enmienda en la que se acuerda que se financiarán por el Sistema Nacional de Salud las drogas farmacológicas para dejar de fumar, pero no incluyeron explícitamente la necesidad del tratamiento psicológico. Los poderosos intereses económicos de las empresas farmacéuticas parecen haber hecho mella en algunos senadores, despreciando los resultados científicos sobre los tratamientos del Tabaquismo e incumpliendo su obligación de que los ciudadanos tengan accesibles los tratamientos más adecuados para solucionar sus problemas de Salud.

Ahora la Ley pasa su tramitación al Congreso de los Diputados. Los diputados deberán decidir si se acepta o no la aprobación de esa enmienda, y si se incluye en ella también el tratamiento psicológico de la deshabituación tabáquica.

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