Las enfermedades crónicas y los trastornos mentales constituyen por separado un importante porcentaje de la carga mundial de enfermedades y,  a menudo, se presentan de manera simultánea, por lo que deben considerarse conjuntamente. Esta es una de las conclusiones de uno de los cinco artículos que PLoS Medicine dedica al análisis de la importancia de la adopción de una perspectiva global de integración de la salud mental dentro de las políticas sanitarias.

Tal y como señalan los autores del estudio, habitualmente las enfermedades no contagiosas, entre las que se incluyen los trastornos cardiovasculares, la diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer o las enfermedades respiratorias crónicas, son consideradas desde un punto de vista “físico”, obviándose los aspectos psicológicos implicados en el desarrollo y progresión de estas enfermedades. De hecho, en los planes de acción sanitarios, “la salud mental está a menudo considerada fuera de la lista”, “a pesar de la evidencia creciente que asocia la salud mental con las enfermedades crónicas”.

A este respecto, los autores insisten en la necesidad de integrar los trastornos mentales en el abordaje de las enfermedades crónicas no contagiosas, citando, entre otros, los siguientes argumentos:

  • Los factores de riesgo para el desarrollo de las enfermedades crónicas no contagiosas (dieta inadecuada, vida sedentaria y consumo de tabaco o alcohol) se exacerban si el individuo presenta además un trastorno mental, de tal manera que los trastornos mentales son un factor de riesgo, en sí mismo, para el desarrollo de enfermedades crónicas no contagiosas.
  • La depresión y otros trastornos vinculados al consumo de alcohol son predictores de la aparición, progresión, manejo y nivel de discapacidad asociado a la enfermedad crónica no contagiosa. La prevalencia de depresión es, además, mucho más elevada en este colectivo de pacientes. Se estima que está presente en el 29% de los pacientes con hipertensión, en el 22% con trastorno cardiovascular, en el 27% de las personas con diabetes y en el 33% de los pacientes con cáncer.
  • Las personas con depresión presentan un riesgo tres veces mayor de no adherirse al tratamiento médico asociado a la enfermedad crónica no contagiosa.

En el citado artículo, los autores alertan a las autoridades y a los responsables de las políticas sanitarias sobre los graves riesgos que implica dejar de lado la consideración de los trastornos mentales en el abordaje de las enfermedades crónicas, puesto que las acciones que no tengan en cuenta los problemas de salud mental se traducirán en un mayor coste económico y en una menor eficacia.

Asimismo, proporcionan evidencia científica contundente que señala la importancia estratégica y la eficacia de los modelos de atención sanitaria colaborativa, en los que la atención a la salud física y a la salud mental están integradas dentro de los servicios de Atención Primaria. Tal y como se detalla en el estudio, los modelos de atención colaborativa “son exitosos, fortalecen los sistemas sanitarios y, además, permiten reducir los costes económicos” al mejorar la eficacia de las intervenciones.

Fuente:

PLoS Medicine

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