El pasado mes de junio, la Revista Internacional de Psicología (International Journal of Psychology) publicó los resultados de la WHO-IUPSyS Global Survey (Encuesta Global OMS-IUPSyS) sobre expectativas de los psicólogos con respecto a los sistemas de clasificación diagnóstica.

Esta gran encuesta ha sido realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la IUPSyS (Unión Internacional de la Ciencia Psicológica-International Union of Psychological Science) con el objetivo de evaluar las preferencias de los psicólogos a la hora de elegir un sistema clasificatorio determinado, y así obtener información que contribuya de forma beneficiosa al proceso de revisión de la CIE, para poder mejorar su utilidad clínica de cara al desarrollo de la CIE-11 (cuya publicación se prevé en 2015).

Para tal fin, se contó con una muestra de 2155 psicólogos provenientes de 23 países, reclutados a través de las diferentes asociaciones internacionales de psicología que pertenecen a la IUPSyS, entre las que se encuentra el Consejo General de la Psicología.

De forma general, los datos de esta encuesta indican que el 60% de los psicólogos utiliza por rutina un sistema formal de clasificación, siendo la CIE-10 el sistema utilizado con mayor frecuencia por los profesionales de la psicología (51%) frente al DSM-IV, utilizado por el 44%.

En lo que se refiere a los sistemas de clasificación, los encuestados consideran que los objetivos principales deben ser: informar sobre las opciones de tratamiento y facilitar la comunicación.

Asimismo, a la hora de diagnosticar, un alto porcentaje prefiere un sistema clasificatorio con pocas categorías diagnósticas (menos de 100), y unos criterios diagnósticos más flexibles. A este respecto, los psicólogos valoran favorablemente la mayoría de las categorías por su facilidad de uso y bondad de ajuste; sin embargo, hay un reducido número de ellas que son calificadas como problemáticas en cuanto a su utilidad y precisión.

Por otro lado, los resultados muestran que aquellos psicólogos que viven y trabajan fuera de EEUU y Europa experimentan dificultades en relación con la aplicabilidad transcultural y el sesgo cultural de estos sistemas clasificatorios.

Para los autores del estudio, los hallazgos de esta encuesta global tienen una serie de implicaciones para el desarrollo de la CIE-11 y sientan una base para futuras investigaciones encaminadas a mejorar dicha clasificación, con el fin de crear un sistema de diagnóstico de fácil manejo, más fiable y válido, con menos categorías y lo suficientemente flexible para permitir el juicio clínico y la variación cultural.

Para ver el estudio completo pincha el siguiente enlace: WHO-IPUSyS Global Survey

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