Según un reciente estudio llevado a cabo por un equipo de científicos de la Universidad de Los Ángeles, el mal funcionamiento de las "neuronas espejo" en los niños autistas podría explicar su dificultad para la interacción social.

El reciente descubrimiento de las neuronas espejo, que se activan cuando una persona observa el comportamiento de otra, ha ayudado a entender mejor el comportamiento de los humanos. Éstas, son necesarias para ponernos en el lugar del otro; comprender lo que sienten y la intención de lo que hacen.

 

Tomando como objeto de análisis estas neuronas, un grupo de científicos de la Universidad de UCLA (California, EE.UU) ha llevado a cabo un estudio con niños autistas y ha podido comprobar la diferencia que hay en cuanto a su funcionamiento entre estos niños y los que no lo padecen. Este descubrimiento fue publicado a principios de diciembre en la revista Nature Neuroscience y de él se hace eco ahora www.elmundo.es

A través de resonancia magnética funcional se obtuvieron imágenes de la actividad cerebral de niños autistas y no autistas, mientras observaban fotografías de niños expresando emociones. De esta forma, se pudo comprobar que las neuronas espejo de los niños autistas no se activaban tanto como las de los otros niños; no funcionaban correctamente. Concretamente, se pudo ver que la zona del área de Broca, perteneciente a este sistema de neuronas, tenía muy poca actividad. Es más, se comprobó que cuanta menor actividad había en este sistema, más severo era el autismo del niño.

Asimismo, estos niños también mostraron tener menor actividad en la amígdala y la ínsula, dos zonas relacionadas con las emociones.

Estos resultados pueden explicar una de las características principales de los niños autistas; su dificultad para la interacción social, entre lo que se incluye la imitación y la empatía.

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