Como ya saben nuestros lectores, el Consejo General de la Psicología (COP) ha venido colaborando en diversos proyectos llevados a cabo por el Consejo Asesor de Sanidad, un órgano consultivo formado por diversos expertos del ámbito sanitario (psicólogos, médicos, científicos, enfermeros, etc.), de reconocido prestigio, que contribuyen a la toma de decisiones en esta materia aportando estudios, informes y propuestas desde las perspectivas científica, ética, económica y social.

El último y más reciente proyecto del Consejo Asesor de Sanidad -en el que también ha participado el COP, como miembro de este grupo de asesoramiento-, ha sido la elaboración del Informe denominado “E-Salud: prioridad estratégica para el sistema sanitario”, un documento que aborda el impacto positivo de la incorporación de las nuevas tecnologías sobre el Sistema Sanitario y su implicación en cuanto a la mejora de la eficacia, calidad, accesibilidad y seguridad de los servicios de salud.

El texto destaca la necesidad de definir y desarrollar un Estrategia global de E-salud, vinculada a la política de reformas, que incluya el conjunto del sistema sanitario y de servicios sociales, tanto en el sector público como en el privado, y que contemple como marco referencial el ámbito europeo.

Para tal fin, el Informe se estructura en torno a 8 ejes estratégicos (Eje 1: Mejora de la calidad, eficiencia y continuidad de la asistencia sanitaria y sociosanitaria; Eje 2: Interoperabilidad; Eje 3: Armonización y adecuación de un marco normativo adaptado a la e-salud; Eje 4: Formación, comunicación y difusión de la e-salud; Eje 5: Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación; Eje 6: Dotación de las infraestructuras y de la arquitectura organizativa necesarias; Eje 7: Gobernanza; Eje 8: Financiación de la Estrategia de E-salud), en base a los cuales establece las siguientes recomendaciones orientadas a impulsar con éxito la implantación de las nuevas Tecnologías de la información y de la comunicación (TICs) en el conjunto del sistema sanitario:

  • Como primera medida, es imprescindible finalizar los proyectos piloto para pasar a la ejecución real de las políticas de E-salud, definiendo una estrategia estatal que establezca objetivos concretos y plazos definidos, a través de un diseño que permita su desarrollo en diversas etapas sucesivas. Dicha Estrategia debería contar con el respaldo de las Administraciones Sanitarias y de los agentes (públicos y privados) que operan en él, entre ellos, pacientes, profesionales, empresas y organizaciones colegiales e instituciones que colaboran con el Sistema Nacional de Salud.

  • Es importante proporcionar los recursos necesarios para una atención sanitaria integral y promover el trabajo colaborativo entre todos los profesionales que forman parte del proceso asistencial, dotándoles de herramientas y definiendo sus roles en cuanto a responsabilidades y permisos de acceso: médicos de atención primaria, psicólogos, enfermeros, farmacéuticos, fisioterapeutas, logopedas, ópticos, podólogos y trabajadores sociales, entre otros.

  • Es fundamental establecer un marco básico y común de interoperabilidad en los sistemas sanitario y sociosanitario en España, centrado en resolver la identificación digital de los ciudadanos, pacientes, profesionales sanitarios, establecimientos y servicios. Sin embargo, es esencial superar la actual brecha digital existente para poder desarrollar una “una auténtica cultura digital sanitaria” entre organizaciones, profesionales y pacientes. Para ello, se recomienda diseñar programas de formación sobre conocimientos y habilidades para el uso de las TIC, potenciando el uso del e-learning y las Escuelas de Pacientes, ya que, según señala el texto, estos recursos “podrían jugar un papel importante” en cuanto a facilitar la prevención, la promoción de hábitos de vida saludable, el auto-cuidado y la adherencia al tratamiento.

  • De forma complementaria, se recomienda incluir la formación en materia de E-salud en los curriculums de grado de las profesiones sanitarias, reforzando la enseñanza en las TIC para la Salud con programas específicos tanto en la formación de pre y post-grado como en la formación continuada.

  • La Estrategia de E-salud debería ser coherente con el cambio de paradigma sanitario (cronicidad y envejecimiento) y responder “a la nueva arquitectura que reclaman la organización de la sanidad y la estrecha coordinación con los servicios sociales”. A este respecto, el texto resalta el uso de las aplicaciones informáticas y los dispositivos E-Salud por su contribución a la mejora de la seguridad del paciente, la calidad en la atención, la eficiencia y a la adherencia al tratamiento, especialmente en las personas mayores, crónicas y polimedicadas.

  • Es conveniente incluir la E-Salud en los planes estratégicos de las organizaciones sanitarias, garantizando la dotación de recursos, tanto económicos como humanos, y “de forma sostenida en el tiempo”.

  • Es importante incluir esta Estrategia dentro de la política de Recursos Humanos, “dadas sus posibilidades para el desarrollo del trabajo en equipo”, con el objetivo de ganar en calidad y eficiencia.

  • Es vital el poder garantizar que la dispensación de medicamentos no sujetos a prescripción médica a través de sitios web, se realiza con las garantías sanitarias establecidas, reforzando las medidas de vigilancia y control para combatir la venta ilegal de medicamentos y productos sanitarios a través de Internet.

  • A nivel legislativo, es fundamental que la Estrategia garantice la conectividad, la accesibilidad universal y demás derechos establecidos tanto por la Convención Internacional sobre las personas con discapacidad de las Naciones Unidas como por la legislación española en materia de discapacidad.

  • Por último, es necesario diseñar una organización y plantear procedimientos que, en forma similar a otros países, estructuren funcionalidades, responsabilidades y competencias para impulsar las acciones y servicios de E-salud, y que faciliten la coordinación de cuantos participan en ella. Para tal fin, es conveniente “la creación de una Comisión Permanente en el seno del Consejo Interterritorial que cuente con el apoyo técnico de la Dirección General competente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, del IMSERSO y de la Red de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, así como con la participación de quienes son agentes interesados en el sector”.

Para la consecución de los objetivos que se señalan en este Informe, los autores consideran prioritario mantener “un diálogo permanente y sistemático” que favorezca la convergencia de las medidas que se vayan adoptando y su plena coherencia con las necesidades de los pacientes y del sistema sanitario, así como con las orientaciones de la Unión Europea.

Para ver el documento completo, pincha el siguiente enlace: E-Salud

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