Aitor Martxueta Pérez y Juan Etxeberria Murgiondo

Universidad del País Vasco

Las personas con orientaciones afectivo-sexuales no normativas son personas estigmatizadas con un alto riesgo de exclusión social. La heterosexualidad normativa y la homofobia, generan un estrés particular, único, producido por pertenecer a una categoría social estigmatizada relacionada con la afectividad-sexualidad que contradice los valores sociales establecidos y que tiene consecuencias negativas en el bienestar psicológico de estas personas. Desde el marco conceptual denominado modelo de estrés de minorías (e.g. Meyer, 2003), se trata de relacionar los procesos de estrés vinculados a las personas no heterosexuales, como las experiencias de discriminación y violencia, las expectativas de rechazo, esconder y ocultar sus orientaciones afectivo-sexuales y la homofobia internalizada con el afrontamiento y salud mental de estos sujetos.

A este respecto, uno de los mayores ámbitos donde las personas lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB), sufren mayor discriminación, violencia y rechazo es el ámbito educativo, siendo uno de los contextos más vulnerables y con mayor riesgo de victimización y exclusión. El acoso por motivo de orientación afectivo-sexual en el contexto escolar, denominado bullying homofóbico, tiene consecuencias negativas en la salud mental de los jóvenes LGTB y, se verifica que este acoso sufrido en el pasado deja una importante huella en el bienestar psicológico de la persona.

Este hecho, unido a la necesidad de crear redes sociales proveedoras de apoyo, las dificultades a la hora de aceptar la propia orientación afectivo-sexual y la aceptación por parte de los otros significativos de la homosexualidad constituyen factores susceptibles de influir en el bienestar psicológico de las personas. Junto a todo esto, las dimensiones de instrumentalidad y expresividad de la identidad de género son también factores que pueden influir en el bienestar psicológico.

Los resultados del estudio actual, realizado con 119 sujetos LGB, indican que el estrés que sufre un sujeto LGB, por ser miembro de una minoría sexual influye de forma negativa en su salud mental. Asimismo, el apoyo social es una fuente de fortaleza para estas personas y disminuye el estrés que sufren por motivo de su orientación afectivo-sexual.

Se confirma la prevalencia del acoso entre los sujetos LGB, fundamentalmente con relación al acoso por motivo de orientación afectivo-sexual. A este respecto, los sujetos que sufrieron experiencias de victimización en el contexto escolar/educativo por motivo de su orientación afectivo-sexual, son los que mayores niveles de depresión y ansiedad, menores niveles de autoestima y peor balanza de afectos, presentan. Es preciso indicar, en base al limitado número de participantes del estudio, que, aunque las diferencias no son significativas, el tamaño de las mismas indican que las tendencias son evidentes y que necesitan ser objeto de estudio con muestras más importantes.

Estos resultados apoyan evidencias empíricas que apuntan que el estatus de víctima parece ser relativamente estable durante el tiempo y que como consecuencia de recordar las experiencias de acoso sufridas en la escuela se mantienen los trastornos psicológicos (e.g. Rivers, & Cowie, 2006). A su vez, los resultados confirman resultados similares donde se encontraron síntomas de estrés postraumático en aquellos sujetos que sufrieron bullying debido a su actual o percibida orientación afectivo-sexual (Rivers, 2004). Además, estos sujetos tuvieron más probabilidades de sufrir depresión que el resto de los participantes.

Asimismo, aquellos sujetos que fueron acosados indican mayor percepción de apoyo por parte de la familia y una mejor autoaceptación de la orientación afectivo-sexual. Una explicación para ello puede ser la temprana aceptación de su orientación sexual debido a las constantes experiencias de acoso sufridas.

El apoyo social proporcionado tanto por la familia como por los amigos, constituye un importante factor de bienestar, y se observa que a mayor percepción de apoyo por parte de la familia y los amigos, menores niveles de depresión y ansiedad, mayores niveles de auto-estima, y mejor equilibrio de afectos. Además, se confirma que la falta de apoyo social afecta al sentido positivo del self, a los niveles de depresión y auto aceptación, y al ajuste psicológico.

Asimismo, se confirma la importancia de la aceptación social de la orientación afectivo-sexual como un componente del apoyo social que se relaciona con la salud mental.

Por su parte, la identidad de género ha resultado relevante como factor explicativo del bienestar psicológico. No sólo la alta instrumentalidad, sino que ésta, combinada con la baja expresividad, se asocia al bienestar psicológico. Concretamente, los resultados muestran que la baja masculinidad-instrumentalidad está relacionada con una baja autoestima, ansiedad, depresión y una pobre adaptación. Asimismo, la alta masculinidad-instrumentalidad se asocia positivamente de forma más fuerte con la autoestima, así como con niveles más bajos de depresión. De este modo, los resultados obtenidos en este estudio indican que el bienestar psicológico se explicaría más adecuadamente a partir del modelo de masculinidad-instrumentalidad que a partir del modelo de la androginia.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Psicopatología y Psicología Clínica:

Martxueta, A. y Etxeberria, J. (2014). Análisis diferencial retrospectivo de las variables de salud mental en lesbianas, gais y bisexuales (LGB) víctimas de bullying homofóbico en la escuela. Psicopatología y Psicología Clínica, 19 (1), 23-35.

Referencias:

Meyer, I. (2003). Prejudice, social stress, and mental health in lesbian, gay, and bisexual populations: Conceptual issues and research evidence. Psychological Bulletin, 129, 674–697.

Rivers, I. (2004). Recollections of bullying at school and their long-term implications for lesbians, gay, men, and bisexuals. Crisis, 25(4),169-175.

Rivers, I., and Cowie, H (2006). ‘Bullying and homophobia at UK schools: A perspective on factors affecting resilience and recovery’. Journal of Gay and Lesbian Issues in Education, 3, 11–43.

Aitor Martxueta Pérez, es doctor en Ciencias de la Educación y licenciado en Pedagogía. Derivado de su trabajo de investigación es autor de varios artículos en el ámbito del bullying homofóbico en el contexto educativo. Actualmente, es miembro de la iniciativa puesta en marcha en 2013 por el Gobierno Vasco “Grupo Estable Escuela Segura; prevenir y afrontar la homofobia y la transfobia en el ámbito educativo”.

Juan Etxeberria Murgiondo, es doctor en Ciencias de la Educación y licenciado en Matemáticas (Especialidad Estadística). Autor de diversos libros sobre Estadística Aplicada, entre los que destaca Regresión Múltiple (La Muralla, 2007) y R Commander, gestión y análisis de datos (La Muralla, 2012). Es autor de numerosos artículos en el ámbito de la corresponsabilidad entre los miembros de la familia como factor de conciliación, los prejuicios del alumnado ante la inmigración y el bullying homofóbico en la escuela.

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