Como todos los años y con motivo de la celebración del Día Mundial del Alzheimer, el 21 de septiembre, se ha hecho público el informe mundial sobre Alzheimer 2014, centrado en esta ocasión en el análisis de los factores de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad.

El informe, titulado Dementia and Risk Reduction: an analysis of protective and modificable factors (Demencia y Reducción de Riesgo: un análisis de factores de protección y modificables), establece recomendaciones para mejorar cuatro áreas clave: el desarrollo de la enfermedad, el bienestar psicológico y el funcionamiento psicosocial, los estilos de vida y la aparición de problemas cardiovasculares en estos pacientes.

El documento destaca que la adopción de ciertos hábitos de vida saludables (como el abandono del consumo de tabaco, el ejercicio físico regular, etc.), así como mantener bajo control problemas como la diabetes, la hipertensión y la obesidad son medidas eficaces para reducir el riesgo de aparición de una demencia incluso en la tercera edad. Los esfuerzos por mantener una mente y una vida social activas durante toda la vida también aumentan la calidad de vida y los años de vida saludables y la autonomía de las personas mayores.

A pesar de esta evidencia, la población todavía no sabe qué acciones puede adoptar para reducir el riesgo de desarrollo de una demencia. Según los datos de una encuesta europea recogida en este informe, solo el 17% de las personas encuestadas señaló que la interacción social con amigos y familiares podía reducir el riesgo de demencia, y solo el 25% identificaron el sobrepeso como un posible factor de riesgo para esta enfermedad. La encuesta también reveló que más de dos tercios de las personas encuestadas (68%) estaban preocupadas acerca de desarrollar demencia en la tercera edad.

Según ha afirmado en una nota de prensa Marc Wortmann, presidente de la Asociación Internacional de la Enfermedad de Alzheimer (Alzheimer`s Disease International), “desde una perspectiva de salud pública es importante tener en cuenta que la mayoría de los factores de riesgo para la demencia se superponen con los de otras enfermedades crónicas no transmisibles (…) por lo que la implementación de campañas eficaces de salud pública puede ayudar a reducir el impacto global”.

De esta manera, los autores del informe instan a los gobiernos y a los responsables sanitarios a que los programas sobre enfermedades crónicas sean más inclusivos y contemplen al colectivo de personas mayores, ya que “nunca es demasiado tarde para incorporar cambios en los estilos de vida”.

El informe puede descargarse en el siguiente enlace:

Dementia and Risk Reduction: an analysis of protective and modificable factors

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