En los últimos años, son numerosos los profesionales del ámbito de la educación que han señalado la importancia del rol que juega el profesional de la Psicología dentro del sistema educativo.

En esta misma línea, y con el propósito de consolidar la figura del psicólogo educativo en nuestro país, se creó, a principios de 2012, la Comisión Interinstitucional de Psicólogos Educativos (CIPES), un grupo de trabajo formado por representantes de la Conferencia de Decanos de Psicología, del Consejo General la Psicología (COP), de Asociaciones de Psicología de la Educación, y de integrantes del mundo académico y profesional, que, desde su creación, ha venido realizando gestiones orientadas a alcanzar el reconocimiento oficial de la Psicología Educativa en España.

Juan Fernández Sánchez

Entre las asociaciones que la integran, se encuentra la Asociación Científica de Psicología y Educación (ACIPE), que recientemente ha renovado su Junta de Gobierno.

Para hablarnos de esta Asociación en profundidad, Infocop Online ha querido entrevistar a su nuevo presidente, Juan Fernández Sánchez, coordinador general de la CIPES y catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid.

ENTREVISTA

Tal y como comentábamos en la introducción, ACIPE ha renovado su Junta de Gobierno. Como presidente de la nueva Directiva, ¿podría señalarnos los objetivos de la misma?

Los objetivos fueron descritos brevemente en el programa con el que nos presentamos en estas recientes elecciones. Podemos sintetizarlos en 5:

  1. Trabajar conjuntamente con la Conferencia de Decanos de Psicología y con el COP a favor de la figura de los psicólogos/as educativos, como profesionales bien diferenciados del resto de psicólogos (clínicos, sociales, del trabajo…) y, por supuesto, de cualquier otro profesional de áreas cercanas: pedagogos, psicopedagogos, maestros, etcétera.

  2. Seguir gestionando y desarrollando los Congresos Internacionales, cada tres años, a fin de potenciar, nacional e internacionalmente, la figura de los psicólogos/as educativos.

  3. Conseguir una Revista de Psicología de la Educación con el suficiente rigor académico como para que pueda lograrse su inclusión en el JCR (Journal of Citation Reports), en un plazo que no exceda en lo posible el mandato para el que nos presentamos.

  4. Institucionalizar, junto con el COP, la División en Psicología de la Educación, a semejanza de las divisiones Educational Psychology and School Psychology de la APA.

  5. Integrar ACIPE en otras Asociaciones de la Psicología de la Educación ya existentes, de carácter internacional, a fin de fortalecer la visión de la especificidad de los psicólogos/as educativos.

¿Quiénes la conforman y cuáles son sus competencias?

Podemos distinguir dos niveles dentro de la nueva Junta Directiva:

- Un primer núcleo de personas (Presidente, Vicepresidente, Secretario y Tesorero) encargados de la planificación y gestión generales de todos los objetivos previamente señalados.

- Un segundo núcleo, formado por los 7 vocales, que mantienen un cierto equilibrio de sexo y de representación territorial de las distintas universidades de España, y que se encargarán de que al final del mandato se hayan cumplido en el mayor y más detallado grado posible los 5 objetivos propuestos.

Estos 11 profesores (la casi totalidad con vinculación permanente) pertenecen a las universidades de la Complutense de Madrid, de Alicante, de Valladolid, de la UNED, de La Rioja, de Oviedo, de A Coruña, de Málaga, de Murcia, de Córdoba y de Lleida.

¿Qué tipo de acciones se están desarrollando desde ACIPE con el fin de potenciar la figura del psicólogo educativo como profesional claramente diferenciado?

Hay que distinguir al menos dos tipos: las de carácter académico y las que se enmarcan dentro de lo legal y lo administrativo.

a) Por lo que respecta a la primera clase, sin duda la más fundamental es el apoyo teórico y fáctico a la impartición de másteres oficiales en Psicología de la Educación para personas graduadas o licenciados en Psicología.

Con el grado, dentro del Espacio Europeo de Educación Superior, se obtiene una clara diferenciación de profesiones (psicólogos, sociólogos, economistas, médicos, etc.), pero no la especialización dentro de cada profesión. Esta ha de venir necesariamente mediante los másteres oficiales. Será un empeño firme de esta Junta trabajar denodadamente, junto con la Conferencia de Decanos, por la consecución de una troncalidad (módulos y materias) común para los másteres oficiales en Psicología de la Educación.

b) En cuanto a las de la segunda clase (legales y administrativas), la nueva Junta ha comenzado a presentar ya en los diversos estamentos del MECD, previo el apoyo de los representantes educativos de los distintos grupos parlamentarios, su propuesta de la doble vía de acceso -para las psicólogas y psicólogos educativos-, a las oposiciones de Educación Secundaria: podrían acceder en igualdad de condiciones tanto los graduados o licenciados en Psicología y que han cursado el Máster de Formación del Profesorado en su especialidad de Orientación Educativa, como los que cuentan en su haber con un Máster oficial en Psicología de la Educación. Esta propuesta se fundamenta sobre todo, aunque en modo alguno exclusivamente, en el acuerdo firmado a finales de 2010 por FEDADi, CEAPA, CONCAPA, Conferencia de Decanos, COP y una representación de Psicólogos Educativos.

¿Podría explicarnos cómo funciona la coordinación entre ACIPE y el COP y qué tipo de actuaciones conjuntas están llevando a cabo? ¿Y con el resto de miembros de CIPES?

Algunos miembros de la actual Junta venimos colaborando desde hace ya bastante tiempo, tanto con el COP como con la Conferencia de Decanos. Esta colaboración ha tenido lugar especialmente en dos campos:

a) El de las reuniones llevadas a cabo con distintas autoridades del MECD y con los representantes educativos de los distintos grupos parlamentarios, todas ellas centradas en dar reconocimiento legal y administrativo a la figura específica y claramente diferenciada del Psicólogo Educativo y, b) el de la elaboración de un marco teórico coherente que sea capaz de dar sentido académico y profesional a una figura relevante de la Psicología (por sus producciones científicas y laborales), y que cuenta con una manifiesta fundamentación científica, internacional e incluso nacional, de más de 100 años de existencia. La disciplina se denomina Psicología de la Educación y los académicos/profesionales: psicólogas y psicólogos educativos.

CIPES (Comisión Interinstitucional de Psicólogos/as Educativos -Conferencia de Decanos, COP, Asociaciones, mundo académico y profesional del ámbito de la Psicología Educativa-) ha desempeñado hasta el momento una función sumamente importante (y espero y confío que lo seguirá haciendo), dado que ha sido la encargada de coordinar y ejecutar los distintos tipos de actividades a los que he venido haciendo alusión, sobre todo las referidas a las múltiples reuniones mantenidas con los más diversos interlocutores del MECD y parlamentarios, así como sus participaciones en varios Congresos Internacionales y la impartición de conferencias en las diferentes Comunidades Autónomas.

En su opinión, ¿por qué es importante el reconocimiento de la figura profesional del psicólogo educativo en nuestro país?

Básicamente por dos razones: a) porque así lo han puesto de manifiesto los principales agentes de la comunidad educativa, como quedó fielmente reflejado en el acuerdo de 2010 al que hice alusión; b) por los datos con los que en la actualidad contamos, provenientes de los diversos países más desarrollados, que nos indican que aparecen claras diferencias favorables a los distintos desarrollos (académicos, personales, sociales, entre otros), de los que constituyen la esencia de la comunidad educativa, en función del trabajo realizado por este tipo de profesionales.

Como experto en el tema, ¿qué avances y logros se han producido en los últimos años en el campo de la Psicología Educativa? ¿Qué retos quedan aún por resolver?

Son muchos y variados estos avances y logros, pero me centraré muy brevemente en sólo una muestra que puede resultar significativa:

a) Conocemos mejor los diversos mecanismos que intervienen en los aprendizajes eficientes (atención, motivación, refuerzo…).

b) Sabemos más sobre las características específicas de cada periodo o etapa evolutiva (desde el nacimiento hasta el final de la vida, tanto de alumnos como de profesores).

c) Estamos entendiendo mejor lo que pueden significar las diferencias en los estilos de aprendizaje y de enseñanza y sus correspondientes interacciones, gracias a lo cual pueden realizarse adecuadamente las específicas adaptaciones curriculares –aprendizaje/enseñanza personalizada-.

d) El vertiginoso avance de las TIC posibilita un mundo relativamente nuevo en el mundo de la enseñanza y el aprendizaje.

e) Los instrumentos de valoración ya están abarcando cualquier actividad o ámbito del desarrollo y están alcanzando considerables niveles de rigor, por lo que se constata una notable mejora en el terreno específico de las principales funciones de las psicólogas y psicólogos educativos: los diagnósticos clínicos y educativos, los asesoramientos a estudiantes, padres, profesores y autoridades académicas y las intervenciones de tipo correctivo, preventivo y optimizador.

Si los logros, como acabo de señalar, son muchos y variados, ocurre algo semejante con respecto a los retos, aunque aquí he de diferenciar dos bloques: los retos legales/administrativos y los académicos. Por lo que atañe al primer bloque, el más fundamental de los retos es el que hace referencia a legisladores y políticos: es pertinente que se percaten de esos más de 100 años de historia y logros de estos especialistas, y que posibiliten su ejercicio profesional como tal. Ahora, dentro del ámbito escolar, han de ejercer en ocasiones de profesores de diversas asignaturas, en otras de orientadores “generalistas” y, sólo si se tercia y la suerte acompaña, de psicólogos educativos.

Por lo que se refiere al segundo bloque, tal vez el reto más inmediato a la par que importante, es el referido a su formación: se requiere que gocen de una formación sólida que sólo los másteres específicos en Psicología de la Educación pueden proporcionar. No ocurre esto si sólo se cuenta con un grado o con un máster de Formación del Profesorado en su especialidad de Orientación Educativa.

Para finalizar, ¿le gustaría añadir algún aspecto más?

Que si es verdad que la unión hace la fuerza, creo que, por lo dicho -las estrechas colaboraciones ya realizadas y las que cabe pronosticar en adelante-, el futuro nos puede deparar alguna sorpresa esperanzadora para las psicólogas y psicólogos educativos, aunque nadie se debería llevar a engaño pensando que el éxito se puede conseguir sin esfuerzo o que está a la vuelta de la esquina. Necesitamos cabezas bien amuebladas, ilusionadas y con muchas ganas de trabajar. En ACIPE las tenemos.

Para acabar, he de indicar que ACIPE no nació ayer. Su historia se cuenta en lustros y a lo largo de los mismos hay una luz que va iluminando todo el camino: Jesús Beltrán. De él surgió la idea y él la materializó. Los demás no hemos hecho otra cosa que intentar seguir sus “instrucciones” (es psicólogo educativo) y ahora, con respecto y agradecimiento, intentar conseguir una “continuidad progresiva” de su esmerada y bien confeccionada obra. Sin duda, seguirá siendo nuestro Presidente Honorífico.

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