“Los jóvenes son el futuro para cualquier economía, no sólo como consumidores y clientes, sino también como trabajadores”. Con esta afirmación comienza el Libro Blanco titulado “¿Qué sabemos sobre el empleo juvenil? resumen de investigaciones y buenas prácticas” (What We Know About Youth Employment: Research Summary and Best Practices), publicado por el Comité de Asuntos Internacionales de la Sociedad para la Psicología Industrial y Organizacional (SIOP-Society for Industrial and Organizational Psychology), a través de la página Web de la misma.

El documento ha sido elaborado por un equipo de profesionales especialistas en Psicología del Trabajo y de las Organizaciones, con el propósito de dar una mayor atención al problema del desempleo juvenil y, a través de una revisión de las diferentes investigaciones que han ido surgiendo al respecto, tratar de determinar de qué manera puede mejorarse la práctica habitual.

A lo largo del texto, los autores examinan la participación de los jóvenes en el mercado laboral dentro del contexto internacional, y analizan los beneficios y desafíos a los que se enfrentan a la hora de buscar un trabajo, centrándose en la gestión del capital humano y sus diferencias con el capital social en los procesos de inserción laboral juvenil.

Posteriormente, abordan el tema de la construcción de la identidad profesional y la adaptabilidad en las cohortes de jóvenes, señalando las consecuencias del creciente problema del subempleo, y ofreciendo una visión actual de las estrategias de afrontamiento de los jóvenes, para, finalmente, resaltar la  importancia de la igualdad de oportunidades y el potencial de la iniciativa empresarial para contribuir al acceso de los jóvenes a un empleo remunerado.

Toda esta información se estructura en diversos apartados, que resumimos a continuación:

Juventud y desempleo: análisis regional

El documento puntualiza la complejidad a la hora de analizar la situación de los jóvenes en el mercado laboral a través de las diferentes regiones mundiales, dada la falta de disponibilidad de todos los datos, así como la amplia variedad de realidades y micro y macro contextos, que dificultan la generalización de los resultados.

Sin embargo, la aparición de algunos informes en materia de desempleo desde una perspectiva global (Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo [OCDE], 2013b) o centrados de forma más específica en el desempleo juvenil (Organización Internacional del Trabajo [OIT], 2013A, y b), ha permitido identificar las tendencias generales del desempleo juvenil, así como las diferencias entre regiones.

Según señalan los datos, se ha observado un incremento en las tasas de desempleo juvenil previo a la crisis económica actual, un hecho que pone en entredicho la eficacia de las políticas gubernamentales dirigidas a los trabajadores más jóvenes. Acciones llevadas a cabo por los diferentes gobiernos como respuesta a la crisis, tales como la introducción de políticas dirigidas a retrasar la edad de jubilación, por ejemplo, pueden crear más tensiones en uno de cada cuatro o cinco jóvenes en busca de empleo.

Generalmente, estas tasas tienden a ser considerablemente más altas que las de los trabajadores adultos en la mayoría de los países, y se prevé que esta diferencia se mantenga hasta 2017 (OIT, 2013).

Asimismo, si bien en el pasado aquellos jóvenes que contaban con una educación superior tenían más oportunidades laborales, con la recesión actual se han atenuado las diferencias en los niveles de empleo frente a aquellos que cuentan con menor formación educativa.

En relación con la recesión, diversos estudios coinciden en afirmar que durante este período, las economías desarrolladas y los países de la Unión Europea son los que muestran una peor imagen del panorama del empleo juvenil. De hecho, únicamente en Austria, Alemania y Suiza, las tasas de desempleo han permanecido en niveles más bajos, a diferencia de las Repúblicas bálticas y los países mediterráneos, donde la situación ha empeorado de forma severa.

Igualmente, al comparar las cifras relativas al empleo en las economías desarrolladas frente a aquellas en vías de desarrollo, se encuentran diferencias cualitativas importantes: mientras que en las primeras predomina el empleo regular, en las segundas la norma es el empleo informal, con implicaciones para el desarrollo de la carrera profesional y las perspectivas salariales de los jóvenes.

Un detalle a tener en consideración es que el desempleo, independientemente de la edad a la que ocurra, suele experimentarse como una amenaza que puede dañar el bienestar y la salud psicológica y física de las personas. Los jóvenes, concretamente, pueden vivir su situación de forma estresante, aunque las consecuencias pueden variar en función del contexto, su aparición y duración, así como las características individuales del joven.

Desafíos de los jóvenes que buscan empleo: una perspectiva de empleabilidad

Los jóvenes en todo el mundo comparten una serie de barreras y desafíos relacionados con su empleabilidad (concepto multidimensional que consta de 3 a 5 componentes relativamente generales, centrados en torno al capital humano y social de los trabajadores, su trabajo relacionado con la identidad y la capacidad de adaptación personal).

En lo que se refiere al capital humano, cabe señalar que la educación es una parte esencial del mismo. Empero, mientras que los graduados universitarios tienden a tener mayor empleabilidad, la posesión de un título hoy en día, no parece ser condición necesaria para tener un empleo. Según muestra un estudio, sólo el 42% de los reclutadores cree que los graduados universitarios están adecuadamente preparados para entrar en el mercado de trabajo. Esto se debe, probablemente, a la mala conexión entre las instituciones educativas y la industria en muchos países del mundo. De hecho, en aquellos países en los que las instituciones educativas envían fuertes señales acerca de las habilidades y capacidades del solicitante de empleo, las tasas de desempleo juvenil son más bajas.

De acuerdo con la evidencia, hay un claro desajuste entre lo que los empleadores necesitan y la educación profesional está ofreciendo. Los datos son tajantes: las escuelas están repitiendo enfoques ineficaces que no elevan competencias y aspiraciones relacionadas con la carrera.

Con respecto al capital social, el Libro Blanco advierte: un capital social limitado es una barrera para el empleo, dado que, según puntualiza, las conexiones personales son, a menudo, la principal vía por la que los solicitantes de empleo acceden a las ofertas y, a través de ellas, pueden introducirse más rápido en el mercado laboral.

En esta misma línea, padres y profesores desempeñan un papel crítico con los jóvenes, tanto a la hora de reducir la indecisión, como para conocer la mejor manera de alcanzar sus objetivos.

En relación con la identidad profesional, los jóvenes necesitan más tiempo para desarrollarla. El texto indica que los nuevos empleados son bastante realistas acerca del salario inicial esperado y la capacidad de su primer trabajo de estar a la altura de sus expectativas, por este motivo, resulta mucho más económico contratar a jóvenes que a desempleados de más edad.

La adaptabilidad, por su parte, es un componente que puede poner a los solicitantes de empleo más jóvenes en clara ventaja frente a sus homólogos de mayor edad. La explicación, según el documento, reside en el hecho de haber crecido en una época de inseguridad en el trabajo, donde la “flexibilidad laboral” y el “aprendizaje permanente” son la norma. Esto les hace especialmente inmunes a los efectos perjudiciales de la inseguridad laboral sobre la salud, e incrementa su disponibilidad a cambiar de empresa ante circunstancias adversas.

En este mismo apartado, los autores consideran importante hablar del capital psicológico, es decir, los recursos mentales y personales de la persona, incluyendo la esperanza, el optimismo y la confianza. A este respecto, los datos señalan que los adultos jóvenes informan a menudo de un alto nivel de satisfacción en sus vidas y un gran optimismo de cara al futuro, incluso cuando sus ingresos actuales son bajos. No obstante, el hecho de no contar con experiencia laboral previa, puede afectar a su confianza, tanto en la búsqueda de un empleo como durante las entrevistas, minando a su capacidad de resiliencia a la hora de seguir este proceso.

Consecuencias del desempleo juvenil

El desempleo juvenil en todo el mundo está provocando la aparición de una “generación perdida” formada por jóvenes que se consideran NINIs (Término equivalente al acrónimo inglés NEETs de la expresión not in employment, education or training [ni trabaja, ni estudia ni recibe formación]). El impacto de no encontrar un trabajo viable ni de desarrollar una carrera, tiene consecuencias inmediatas en su bienestar tanto a corto como a largo plazo, produciéndose lo que se conoce como “efecto cicatriz”, por el que las experiencias al inicio de la trayectoria laboral tienen efectos persistentes en el tiempo, extendiéndose a la edad adulta.

Una consecuencia directa del desempleo es el subempleo, esto es, encontrar y aceptar un trabajo que está por debajo de su nivel educativo o que pertenece a un campo totalmente diferente al de su formación, afectando negativamente tanto a los salarios como a la sensación de felicidad.

Por otro lado, cuando las perspectivas de empleo son escasas, los jóvenes desempleados pueden elegir otra vía para salir del contexto actual: migrar. La migración puede ser internacional, o darse dentro del mismo país y de zonas rurales a urbanas, y conlleva muchos retos y complicaciones, incluyendo la carga emocional de separarse de sus familias.

Estrategias de afrontamiento de la gente joven

Hay una amplia gama de potenciales estrategias de afrontamiento que pueden ser eficaces para aumentar la contratación, no sólo en términos cuantitativos, sino también en función de criterios de calidad.

Tal y como indica el texto, la empleabilidad puede proporcionar una rica fuente de recursos de afrontamiento -como el aumento del capital humano a través de la educación y la formación-, y mejorar las oportunidades de encontrar un trabajo.

Igualmente, incrementar el capital social mediante la creación de redes es una buena estrategia que puede elevar las probabilidades de volver a ser contratado.

Asimismo, la flexibilidad en la búsqueda de puestos de trabajo, considerando más requisitos, tales como la movilidad laboral, la duración o el horario de trabajo, puede ser otra estrategia útil para ampliar la búsqueda y encontrar un mayor número de ofertas de empleo.

Importantes son también la conducta de búsqueda de empleo y las habilidades y actitudes que contribuyen a su calidad.

El afrontamiento proactivo, junto con la capacidad de adaptación de carrera, puede mitigar los efectos negativos del desempleo, como por ejemplo, el estrés que conlleva.

Otra manera de hacer frente al desempleo y de preservar el bienestar psicológico es manteniendo su propia estructura temporal.

Algunas estrategias, a diferencia de las mencionadas anteriormente, implican la búsqueda y el uso de apoyo social. Los estudios indican que aquellos jóvenes que participan de forma activa en colectivos activistas, sienten un mayor control, una alta autoestima, y son más optimistas con respecto a su futuro que aquellos que no se involucran en este tipo de iniciativas.

El compromiso de empleo

Si bien en muchos países se promueve la igualdad de oportunidades, la evidencia revela importantes diferencias relacionadas con el género, el origen étnico y social, y diferencias individuales en las habilidades para desarrollar su potencial.

El Libro Blanco menciona dos factores críticos que incrementan la probabilidad de convertirse en un NINI a los 18 años: el desajuste entre las aspiraciones y las expectativas educativas, y la falta de expectativas laborales. Ambos están muy extendidos y parece que su impacto es mucho más perjudicial en aquellos jóvenes con menor nivel socioeconómico.

Ante la falta de trabajo, el documento perfila el autoempleo como una opción importante para los jóvenes desempleados. Para los autores del texto, el círculo vicioso que supone la falta de experiencia, puede actuar de catalizador para cambiar las expectativas y percepciones de los jóvenes hacia el autoempleo.

El capital psicológico y el social desempeñan aquí un importante papel, independientemente de su contexto nacional. El éxito parece depender del acceso a redes personales y de apoyo con vínculos fuertes, así como de una mayor autoeficacia emprendedora. Estos jóvenes emprendedores suelen tener elevados valores y niveles más altos de ambición e iniciativa empresarial.

 

Por último, el texto destaca el importante papel que desempeñan los psicólogos del trabajo en todos los aspectos abordados, y finaliza con una serie de recomendaciones dirigidas a solicitantes de empleo, padres, educadores, empleadores y responsables políticos, basadas en las conclusiones recogidas a lo largo de todo Libro Blanco.

El documento concluye resaltando la necesidad de que los gobiernos, instituciones educativas, empresas y otras organizaciones, diseñen e implementen intervenciones que faciliten recursos a los jóvenes para hacer frente de manera eficaz a las experiencias de desempleo, obteniendo provecho de ellas para crecer y prosperar en el contexto más amplio de desarrollo de su carrera.

Para acceder al Libro Blanco, pincha el siguiente enlace:

What We Know About Youth Employment: Research Summary and Best Practices

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