El pasado 27 de mayo, la sede del Consejo General de la Psicología (COP) acogió el XI Desayuno de Infocop, un evento que sirvió como punto de encuentro para que psicólogos expertos del ámbito clínico y presidentes de algunas de las asociaciones españolas de Psicología Clínica y de la Salud de ámbito estatal, debatieran, en un ambiente relajado y cordial, sobre la situación de la Psicología Clínica en nuestro país, así como sobre otras cuestiones importantes de este ámbito de la Psicología.

Esta edición del Desayuno de Infocop, contó con la participación del Director de Publicaciones y vocal de la Junta de Gobierno del COP, D. José Ramón Fernández Hermida -quien actuó de moderador-, D. César González-Blanch Bosch, presidente de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR), D. Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), Dña. Amparo Belloch Fuster, presidenta de la Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología (AEPCP), D. Gualberto Buela-Casal, presidente de la Asociación Española de Psicología Conductual (AEPC), D. Jorge Barraca Mairal, presidente de la Sociedad Española para el Avance en la Psicología Clínica y de la Salud-Siglo XXI (SEPCyS) y la coordinadora de la División de Psicología Clínica y de la Salud del COP, Dña. Mª Dolores Gómez Castillo.

Asistentes al XI Desayuno de Infocop

Los dos objetivos principales de este desayuno fueron: en primer lugar analizar la situación presente de la Psicología Clínica en España, para, en segundo lugar, hacer propuestas de futuro para la mejora de la profesión.

Los participantes en este XI Desayuno, que se prolongó durante más de tres horas, coincidieron en su opinión sobre la falta de información que tenemos acerca de la situación de los psicólogos clínicos en España: cuántos son, dónde trabajan, cómo ha evolucionado su presencia en el Sistema Nacional de Salud en los últimos años, sus funciones y cargos; tanto en el ámbito privado como en el público. Estos expertos trasladaron la necesidad de averiguar todos esos datos, para conocer mejor las necesidades que tenemos y conseguir que la profesión siga evolucionando.

Asimismo, durante el debate se resaltó la gran aceptación, demanda y valoración que tienen los psicólogos clínicos por parte de la sociedad, y sin embargo, la falta de reconocimiento organizacional de nuestra profesión dentro de los servicios. Es más, sorprende una cierta “involución” que está teniendo la figura del psicólogo clínico en nuestro Sistema Nacional de Salud, donde el número de plazas está disminuyendo, seguimos mayoritariamente fuera de los cargos de responsabilidad y trabajamos dentro de un modelo muy medicalizado, que es muchas veces ajeno al necesario enfoque psicológico que necesitan los pacientes.

Precisamente estas circunstancias son las que imponen que los psicólogos clínicos tengan unas condiciones de trabajo que dificultan mucho poder hacer una intervención psicológica de calidad. El Sistema Nacional de Salud cuenta con pocos psicólogos clínicos, con unas agendas que obligan a una frecuencia y duración de las sesiones que no facilita la correcta aplicación de tratamientos psicológicos eficaces, por lo que el trabajo de los psicólogos pierde calidad o conlleva un sobreesfuerzo por parte de estos trabajadores que no se puede mantener en el tiempo.

Este grupo de debate consideró fundamental trabajar unidos para velar activamente por una práctica clínica de la Psicología basada en la evidencia, llevando a cabo las modificaciones pertinentes en nuestro sistema, que nos permitan hacer intervenciones de calidad, adaptadas a la gravedad de cada caso, y siguiendo las directrices de la literatura científica que marcan las pautas de los tratamientos más eficaces.

La sociedad nos necesita y nos reclama, pero no tienen acceso a nuestros tratamientos en el Sistema de Salud Público. Todos los datos apuntan a que en España  los tratamientos más usados, no son los que han demostrado ser los más eficaces para cada trastorno mental. Actualmente los psicofármacos son la principal y, a veces, única opción de tratamiento, independientemente de que esta sea la elección más eficaz o no según las guías de evidencia empírica. Para subsanar este grave problema, es necesario que la población sepa que no están recibiendo la mejor opción, para que puedan reclamar los tratamientos (psicológicos o no) que hayan demostrado ser más eficaces en cada caso.

Todos los participantes en el Desayuno, coincidieron en que el sistema de formación de los Psicólogos Internos Residentes y nuestra entrada en el Sistema de Sanidad Público, fue un gran paso para la Psicología. Sin embargo, todavía quedan muchas cosas que se tienen que mejorar y por las que hay que luchar: la mejora de la formación teórica de los PIR, la tutela de los residentes por parte de psicólogos, nuestra integración real en los servicios, el acceso a cargos de coordinación o el fomento de la investigación.

IEn cuanto al itinerario para acceder a la formación PIR, todos estuvieron de acuerdo en la necesidad de implantar el recorrido “grado-máster-PIR”, para asegurar que la formación sea lo más completa posible. Asimismo, consideraron un grave problema que otras titulaciones, como por ejemplo la psicopedagogía, puedan acceder a la especialidad de Psicología Clínica, a causa de la ambigüedad con la que está redactado el Real Decreto de acceso a la formación sanitaria especializada, donde habla de profesiones del “ámbito de la Psicología”. A este respecto el COP, la Conferencia de Decanos, así como otras asociaciones, han tomado las medidas oportunas para promover su inmediata solución.

Otra de las consideraciones que parecen necesarias para el avance de la profesión es la buena comunicación entre las universidades y la práctica clínica, dado que actualmente existe muy poca colaboración entre ambas entidades. A este respecto, entre otras soluciones se propuso la creación de más plazas vinculadas de docencia en el sistema público o algún tipo de incentivo a los psicólogos clínicos por participar en las investigaciones.

A lo largo del evento quedaron patentes los importantes avances que ha logrado la Psicología en los últimos años, pero también la necesidad de seguir luchando y trabajando unidos por nuestra implantación definitiva en el Sistema Sanitario.

A continuación, se ofrecen las principales aportaciones de los invitados en este provechoso encuentro.

D. José Ramón Fernández Hermida, director de Publicaciones del Consejo General de Psicología

D. José Ramón Fernández Hermida inauguró el Desayuno dando la bienvenida a los asistentes y agradeciendo a los representantes de las asociaciones más importantes de la psicología su participación en el evento. Seguidamente, abrió el debate planteando que para analizar la situación actual de la Psicología Clínica hay que plantearse si tenemos suficientes datos e información para tener una visión clara de cuál es esa situación: cuántos psicólogos clínicos hay en el sistema Nacional de Salud, si en los últimos años ha aumentado o no su presencia, cuál es su nivel de incardinación dentro del sistema sanitario público, cómo están funcionando en el ámbito privado, cómo ha evolucionado en los últimos años su situación, o si se ha expandido la intervención psicológica a otros ámbitos como podría ser el ámbito hospitalario o de atención primaria.

Ante la escasez de datos rigurosos sobre todas estas cuestiones, J. R. Fernández Hermida, habló de la necesidad de que se ponga en marcha, después de tanto tiempo que lleva fraguándose, el Registro de Profesionales Sanitarios, centralizado y obligatorio, que permita disponer de la información necesaria para el análisis de las profesión. Con el objetivo, no sólo de contar con una imagen estática de la Psicología Clínica, sino también de saber cómo se evoluciona en número y responsabilidades. Información, toda ella, importante y necesaria.

D. José Ramón Fernández

Según planteó, “uno de los problemas a los que nos enfrentamos los psicólogos clínicos es que la salud mental en el Sistema Público de Salud, está organizada desde un modelo biomédico cuyas normas (duración de las sesiones, frecuencia de las mismas, falta de acceso a puestos donde se puedan tomar decisiones,…), nos dificultan hacer una intervención psicológica de calidad, lo que resta eficacia a nuestros tratamientos. Los psicólogos con estas reglas hacen lo que pueden para acoplar su modelo de trabajo y optimizar sus esfuerzos (…) Todo esto tiene una conexión clara con la involución que está viviendo la Psicología Clínica, ya que al no poder hacer una intervención de calidad, se vuelve a recurrir a los psicofármacos como principal, y en algunos casos, única opción de tratamiento para los trastornos psicológicos. Y dado que la efectividad de la intervención psicofarmacológica es muy escasa o nula, en muchos casos, cuando no resulta perjudicial, los que pagan al final las dificultades de acceso a una intervención psicoterapéutica de calidad son los pacientes”.

Respecto a la necesidad de que los psicólogos clínicos del Sistema Sanitario Público tengan una mayor vinculación con la universidad, J. R. Fernández Hermida habló de la figura de los asociados vinculados, como una posible forma de conexión viable, que ya está en marcha en algunas universidades como la de Oviedo. A este respecto opinó que “existe la necesidad de que los psicólogos clínicos  se involucren más en la investigación, lo cual sería más probable si el curriculum investigador y docente fuera una condición importante para acceder a plazas dentro del sistema sanitario público, como podría ser la coordinación de un servicio

Otro tema que puso sobre la mesa el director de publicaciones del COP, fue la situación legal actual del Grado en Psicología y del acceso a la especialidad de Psicología Clínica, mostrando su preocupación y oposición al hecho de que otras titulaciones puedan acceder a la especialidad: “tenemos que seguir luchando para que se regule el grado y para que el acceso a la especialidad se haga desde el Máster”.

A lo largo del desayuno también se habló sobre el debate existente acerca del uso de los diagnósticos clínicos y la actitud de los psicólogos frente a este tema. J. R. Fernández Hermida percibe cierta pasividad de los psicólogos respecto a este tema, y considera que habría que posicionarse y movilizarse, para decidir si hacemos uso de los sistemas diagnósticos, y si es así, ver cuál sería el más adecuado.

D. César González-Blanch Bosch, presidente de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR)

D. César González-Blanch Bosch

Según César Gónzalez-Blanch, “efectivamente no tenemos datos sobre cuántos somos ni en la pública ni en la privada. Hay algún trabajo de estimación, pero en alguna ocasión estas estimaciones son erróneas. Hay pocos datos, y son poco fiables. Es fundamental conocer estas cuestiones: cuántos son, qué es lo que hacen, que orientaciones tienen y qué funciones tienen en cada dispositivo”.

Respecto a la cuestión de si las normas del sistema público sanitario se adecuan al trabajo de los psicólogos, Gónzalez-Blanch quiso puntualizar que “hay que diferenciar la forma de funcionar de cada comunidad autónoma, de cada servicio e incluso de cada profesional. El panorama es muy heterogéneo según dispositivos y regiones. El problema afecta al Sistema Nacional Sanitario en general. A pesar de que el funcionamiento no nos facilita la aplicación de tratamientos basados en la evidencia, pienso que hay un cierto margen individual para operar de una forma más acorde con las recomendaciones de las guías clínicas”.

El presidente de ANPIR considera necesaria la vinculación entre la universidad y los psicólogos clínicos para poder hacer investigaciones rigurosas y con mayor interés para ambas partes: “La desvinculación entre los psicólogos clínicos y las universidades hace que, por una parte, los psicólogos clínicos estén investigando en contextos que no cubren sus intereses ya que dependen de los servicios psiquiátricos; y por otra parte, en las universidades se están haciendo investigaciones con población general o estudiantes, lo que limita las conclusiones de los estudios. Los hospitales son el ámbito ideal para la investigación, ya que es ahí donde está la población clínica (…) Una vinculación entre ambos permitiría a las universidades hacer investigaciones con poblaciones más representativas cuyas conclusiones se sustenten sobre una mejor base, y a los clínicos investigar sobre sus propios intereses”.

Respecto al futuro, este psicólogo piensa que “es básico garantizar que los psicólogos clínicos tengan la mejor formación profesional: con una buena formación universitaria de base con todos los contenidos sanitarios que puede ofrecer la Universidad y garantizando que el conjunto de años hasta el acceso a la especialidad sea equivalente a la de los demás facultativos que prestan atención directa con pacientes. A partir de ahí, tenemos que luchar por la formación de servicios de psicología clínica, desde los que podamos organizar nuestro trabajo de forma que podamos ejercer con rigurosidad”.

D. Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS)

En cuanto a la situación actual de la Psicología Clínica en España, Antonio Cano opina que no sólo tenemos pocos datos acerca de cuántos somos, qué funciones tenemos o con qué herramientas trabajamos, también hay un gran desconocimiento sobre lo que indica la ley, alumnos y profesionales están poco informados de la situación legal de la Psicología”. Por otra parte piensa que “otro de los problemas actuales es que hay poca relación entre la universidad y la profesión, entre las asociaciones, entre los colegiados, por lo que es importante que nos organicemos mejor, y que comuniquemos mejor”.

Con el fin de recopilar los datos que creemos necesarios, este psicólogo propone “hacer nuestra propia investigación para saber cuál es el estado de la Psicología Clínica en España. Esta información es fundamental, nos daría poder para luchar por la profesión, ya que si sabemos cuál es nuestra situación, podemos defenderla. Por ejemplo, en drogodependencias está habiendo una recesión de la Psicología Clínica, y como no se hace visible, no se soluciona. Otro ejemplo es el Proyecto de Ley para la valoración de daños en accidentes, en el que los psicólogos quedábamos fuera, y ya se está luchando para subsanarlo. Por todo esto es bueno saber cuál es la realidad y tenemos herramientas para saberlo”.

D. Antonio Cano Vindel

Por otra parte, a pesar de que la evidencia científica dice que el tratamiento psicológico es el tratamiento más eficaz para los trastornos mentales, en nuestro país no se siguen las directrices que marcan los datos de eficacia. Según datos que aportó Antonio Cano durante el desayuno, “En España, 2/3 de las personas con trastornos mentales, son atendidos por su médico de atención primaria, el cuál carece de formación específica para el tratamiento de estos problemas. De este modo, el único tratamiento que se ofrece a estos pacientes con trastornos mentales comunes es el farmacológico, cuya eficacia no está demostrada. Los tratamientos que ofrece nuestro Sistema Nacional de Salud no se basan en la evidencia. De ahí que el consumo de psicofármacos haya aumentado tanto en los últimos años”.

Según este psicólogo, “está claro que tenemos un sistema configurado de tal forma que no se pueden hacer intervenciones psicológicas de calidad. Lo que tenemos que hacer para poder avanzar, es configurar y rediseñar el sistema los psicólogos unidos, dando a conocer a la sociedad la situación. La población quiere tratamientos psicológicos y no tiene acceso a ellos en el Sistema Sanitario Público. Un buen ejemplo a seguir sería el sistema británico que está demostrando su eficacia”.

En cuanto a los sistemas diagnósticos Antonio Cano cree que hay una división de posturas entre los psicólogos. Según su opinión: “las clasificaciones son necesarias para hacer investigación y comparar diferentes grupos. Pero esas clasificaciones tienen muchos agujeros por lo que no deben convertirse en un dogma. Un ejemplo de que no es tan relevante el diagnóstico para las intervenciones psicológicas, es la eficacia que están demostrando los tratamientos transdiagnósticos”.

En cuanto al futuro de nuestra profesión, Cano Vindel piensa que aunque los psicólogos clínicos tenemos muchos problemas, si sabemos hacia dónde vamos y ponemos en marcha las soluciones, la Psicología tendrá un papel fundamental en nuestro país. Según este psicólogo “el ritmo que se ha impuesto la sociedad occidental está provocando que cada vez haya más estrés, ansiedad, depresión,… por lo que la necesidad de tratamientos psicológicos cada vez es mayor. Es evidente que tenemos mucho trabajo por delante, pero tenemos que luchar para que en nuestro país el Sistema Público de Salud aplique una Psicología con evidencia empírica dado que la sociedad lo requiere”.

Algunas de las propuestas que hizo para que nuestra profesión siga evolucionando, son: “que hubiera más apoyo a los ensayos de Psicología en atención primaria por parte de la profesión, poner los medios para poder sacar adelante todas esas publicaciones; dar a conocer a la población general esos resultados, es decir, que la sociedad y los políticos sepan que nuestros tratamientos funcionan y además reducimos costes; de esta manera, la sociedad lo exigirá y los políticos no se podrán negar al cambio”.

Dña. Amparo Belloch Fuster, presidenta de la Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología (AEPCP)

Dña. Amparo Belloch Fuster

Según Amparo Belloch Fuster, “es muy difícil pero necesario saber cuántos, dónde y qué están haciendo los psicólogos clínicos. Es sorprendente que ni siquiera podamos acceder a los datos del Sistema Público. Sin embargo, aunque no tengamos datos oficiales es evidente que en los últimos 6-7 años ha habido una involución de nuestra situación, se está produciendo una reducción del número de plazas PIR, seguimos estando bajo la tutela de los psiquiatras, los profesionales están sobrecargados, les imponen agendas saturadas, por lo que es muy complicado que los psicólogos puedan llevar a cabo intervenciones psicológicas de calidad”.

Haciendo balance de la evolución de la Psicología, Amparo Belloch considera que “la introducción de un programa específico de formación de psicólogos clínicos a través del sistema PIR, fue un gran logro para nuestra profesión. Pero después de la lucha por estar en el sistema, parece que no hay más cosas que hacer. Sin embargo, el sistema PIR, tiene que ser mejorado, por ejemplo la formación teórica. Debemos seguir luchando por su mejora e implantación”.

Otro tema importante para la presidenta de la AEPCP es la necesidad de una comunicación fluida y estable entre la universidad y los psicólogos del Sistema Sanitario de Salud Público. Las formas que propone para que esta comunicación se materialice son: “la creación de plazas vinculadas que requieran la doble función de docencia y asistencia; la existencia de profesores asociados asistenciales de prácticas en los centros públicos, figura que puede beneficiar mucho a ambas partes; y el fomento de investigaciones conjuntas, que motiven a los psicólogos clínicos”.

Para la mejora de nuestra profesión Amparo Belloch propone algunas acciones dirigidas a la reestructuración de los servicios de nuestro sistema: “tenemos que rediseñar los servicios, cuidando nuestras prioridades y necesidades inmediatas. Lo prioritario es la creación de servicios de psicología clínica, que establezcan sus programas de atención, las necesidades profesionales que tienen, la presión asistencial a soportar, el nº de profesionales que necesitan y los profesionales que van a formar parte del equipo”.

A modo de conclusión y con la mirada en el futuro, considera fundamental tener un plan estratégico que nos permita seguir avanzando. Una de las cosas que ve prioritarias es “el cambio del Real Decreto de acceso a la especialidad, que incluya la necesidad del Máster General Sanitario para el acceso al PIR; además hay que explicarles a los alumnos porqué esto es tan importante”.

Por otro lado considera fundamental la mejora de la calidad de la asistencia que se presta en Salud Mental en nuestro sistema sanitario, tanto público como privado, para lo que propone: “generar servicios de Psicología Clínica que estén dirigidos por psicólogos, y en los que se encuentren integrados los psicólogos especialistas; promover un cambio en el sistema sobre cómo debe ser la atención sanitaria en salud mental, nuestro modo de trabajar es distinto y el cambio es necesario para ser eficaces; incrementar el número de psicólogos clínicos en el Sistema Nacional de Salud, y consecuentemente aumentar el número de plazas PIR; crear  incentivos para la formación continuada de los psicólogos clínicos, que incluya la investigación en esta formación, ya que no se puede hacer una buena asistencia sanitaria sin investigación; crear plazas vinculadas ya que es una buena forma de mantener la relación con la universidad, disponer de plazas de asociado asistencial; e incrementar las especialidades sanitarias de Psicología Clínica, como por ejemplo: atención primaria, infanto-juvenil,...”.

D. Gualberto Buela-Casal, presidente de la Asociación Española de Psicología Conductual (AEPC)

Acerca de los datos que tenemos sobre los psicólogos clínicos, Gualberto Buela-Casal opina que es sorprendente que con los avances de la tecnología y los medios de comunicación que existen hoy en día, es casi imposible saber cuántos psicólogos hay trabajando en Psicología Clínica, en qué áreas trabajan y qué funciones están desempeñando”. Al hilo de este tema citó un trabajo cuyo objetivo fue dar una visión de la evolución y la situación de ese momento de la Psicología profesional española, publicado ya hace años (Santolaya, Berdullas y Férnández Hermida, 2002), poniéndolo de ejemplo como una posibilidad práctica para volver a recopilar esos datos.

Coincidiendo con otros asistentes al desayuno, G. Buela-Casal piensa que “a pesar de las dificultades que tenemos para hacer una buena intervención por la configuración del sistema, según los estudios sobre satisfacción del usuario, la población con algún tipo de trastorno mental, van más al psicólogo que al psiquiatra, están más satisfechos con el servicio psicológico y lo consideran más eficaz”.

D. Gualberto Buela-Casal

Una de las preocupaciones que dejó patente el presidente de la AEPC, fue la existencia de personas ofreciendo servicios psicológicos que no tienen la titulación adecuada y de psicólogos que ofrecen técnicas que no existen en la literatura y no tienen ningún tipo de aval científico. Piensa que los usuarios de estos servicios, que no han ido nunca al psicólogo, no saben discriminar si las técnicas que se emplean son las mejores yo si están aplicadas de forma correcta. Para contrarrestar este problema se podría crear una comisión de Psicología Clínica que vigile y persiga estos hechos, que además aporte información a la población general sobre lo que debe esperar cuando inicie un tratamiento psicológico. Entre todos tenemos la necesidad de velar por la calidad de la práctica psicológica que se está ofreciendo y velar por el intrusismo”.

El presidente de la AEPC quiso recordar quea pesar de las dificultades con las que nos encontramos en la profesión, la investigación en Psicología goza de un gran prestigio. Cuando nos comparamos a nivel mundial con las revistas científicas más importantes, estamos en torno al puesto 9, teniendo en cuenta que las áreas que más aportan son Psicobiología y Psicología Clínica”.

Finalmente, respecto al futuro reiteró “la necesidad de crear plazas vinculadas, tal y como se ha hecho en la Universidad de Oviedo, de crear un itinerario en Psicología Clínica que diese acceso al master sanitario y que dicho máster sea obligatorio para el acceso a la formación PIR”.

D. Jorge Barraca Mairal, presidente de la Sociedad Española para el Avance en la Psicología Clínica y de la Salud-Siglo XXI (SEPCyS)

D. Jorge Barraca Mairal

En su valoración sobre la Psicología Clínica hoy en día, Jorge Barraca Mairal quiso diferenciar entre la organización de la profesión y su práctica diaria:a nivel social, la intervención práctica de la Psicología Clínica está presente y valorada en el día a día de nuestro país. Los psicólogos clínicos están presentes en cualquier tema de actualidad (abusos, accidentes, acoso,…). Respecto a la organización de la profesión, hemos recorrido un proceso largo de reconocimiento y definición de las diferentes figuras, pero todavía hay que trabajar mucho en el proceso legislativo y su posterior divulgación”.

Además el presidente de la SEPCyS quiso puntualizar que “la involución de la  Psicología Clínica de la que hablan sus compañeros, y que se está dando en el Sistema Público de Salud, no debería extrapolarse a la Psicología Clínica en España en general, ya que a otros niveles la Psicología Clínica sí ha evolucionado mucho en los últimos años y ha mejorado”.

En cuanto a la calidad de la formación que reciben los futuros especialistas clínicos, Jorge Barraca opina que “no es del todo completa ya que durante la residencia les forman los psiquiatras, a pesar de que sus funciones no van a ser las de un psiquiatra. Los PIR se meten en un sistema configurado desde el punto de vista médico, y se forman y trabajan metidos en ese modelo. A pesar de las diferencias de cada psicólogo y los esfuerzos de cada uno, tal y como está configurado el sistema, no pueden ejercer la Psicología Clínica de forma científica y con calidad”. A este respecto cree que es necesaria la unión de todos los psicólogos clínicos para exigir una formación más completa: “para una psicología de calidad es necesario que en los programas de la especialidad y de los Másteres en Psicología General Sanitaria, las herramientas que aprendan los alumnos sean las técnicas basadas en la evidencia (…) A parte de tener una buena formación de base, es fundamental la renovación y formación continua mediante la lectura, cursos, asistencia a congresos,…”.

Por último, respecto al futuro considera que “tendremos un buen futuro para la Psicología española si conseguimos algunos objetivos importantes: que la profesión siga un camino de mayor colaboración e integración; que los psicólogos clínicos estén asociados y las mismas asociaciones estén en comunicación entre ellas; que los psicólogos clínicos tengan una buena formación de base y, a continuación, una buena especialización, para evitar que caigan en el modelo médico imperante; así como que se acabe con el divorcio entre los psicólogos especialistas y la universidad”.

Dña. Mª Dolores Gómez Castillo, coordinadora de la División de Psicología Clínica y de la Salud del COP

Respecto a la situación actual de la Psicología Clínica, Mª Dolores Gómez Castillo, piensa que “a nivel social hay un reconocimiento de la profesión, no sólo no cuestionan la figura del psicólogo, si no que la valoran y la demandan, tanto la propia población, como los medios de comunicación. Sin embargo, a nivel organizacional no está todo tan bien asentado (…) El número de psicólogos clínicos dentro del Sistema Sanitario de Salud Pública se ha estancado, e incluso está disminuyendo, ya que se están amortizando las plazas cuando hay jubilaciones. Además, los psicólogos todavía no pueden acceder a puestos de dirección dentro de los servicios, seguimos dependiendo de los psiquiatras”.

La representante de la División de la Psicología Clínica del COP, se mostró preocupada por las dificultades que tienen los psicólogos clínicos a la hora de poner en marcha tratamientos psicológicos eficaces: “debido a que seguimos dependiendo de los psiquiatras, cada vez somos menos y no tenemos acceso a puestos de coordinación, es difícil poner en práctica los tratamientos eficaces con los que contamos y cada vez tenemos listas de espera más largas”. Considera fundamental movilizarnos de forma conjunta para volver a aumentar nuestra presencia e integración en los servicios.

D. Mª Dolores Gómez Castillo

En su mirada al futuro sobre nuestra profesión, Mª Dolores Gómez piensa que “para poder avanzar necesitamos un mensaje consensuado común de todos los psicólogos, que nos permita diseñar un plan estratégico que sirva de directriz para seguir en una misma dirección”. Para ello, algunas de las ideas que considera oportunas son: “la necesidad de contar con un registro de psicólogos clínicos y sus funciones; que exista un contacto con las asociaciones de familiares y asociaciones de usuarios; que haya unidades de psicología, definidas, para tener una buena organización, planificación e identidad; que se incorporen los psicólogos a la atención primaria; que se hagan campañas publicitarias para acercarnos a la sociedad; y que el Sistema Sanitario Público esté vinculado a la universidad”.

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