El  hecho de que los pacientes con anorexia nerviosa presenten una creencia irracional acerca de su peso corporal y que los antipsicóticos de segunda generación (como la olanzapina, la quetiapina o la risperidona) den lugar, como efecto secundario, al aumento de peso, ha favorecido el uso extendido de estos fármacos en los casos graves de anorexia nerviosa. Sin embargo, un reciente metaanálisis llevado a cabo por Dold, Algner, klabunde y Kasper (2015) y publicado en la revista Psychoterapy and Psychosomatics ha puesto en entredicho la eficacia del tratamiento con estos fármacos en la ganancia de peso o en la sintomatología asociada a dicho trastorno de alimentación.

Con el objetivo de evaluar si los antipsicóticos de segunda generación son eficaces o no para el tratamiento de los pacientes con anorexia nerviosa grave, este equipo de investigadores ha realizado un metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados, seleccionando un total de 7 estudios que incluían una muestra total de 201 pacientes (4 ensayos sobre la olanzapina, 2 sobre la quetiapina y 1 sobre la risperidona).

Los estudios comprendieron un periodo de tratamiento farmacológico de entre 8 y 12 semanas. La media de edad de los pacientes de la muestra total se situó en los 24 años, siendo la mayor parte mujeres (98,5%) con un índice de masa corporal de 16,3.

Según los resultados del metaanálisis realizado por Dold y cols. (2015) no se observan diferencias significativas entre el grupo de pacientes tratadas con antipsicóticos de segunda generación y el grupo control en términos de cambios en el índice de masa corporal (ni tomando en consideración todos los antipsicóticos de segunda generación conjuntamente ni cada uno por separado), así como tampoco se observaron diferencias significativas entre el grupo de tratamiento y el grupo control en la sintomatología asociada a la anorexia nerviosa.

Los autores, además, no observaron ninguna evidencia de sesgos en la publicación de artículos, por lo que concluyen que “los antipsicóticos de segunda generación no pueden considerarse en general un modelo de tratamiento basado en la evidencia para la anorexia nerviosa”.

Alternativamente, los autores advierten que los supuestos beneficios de estos fármacos deben sopesarse cuidadosamente con los efectos secundarios no deseados. En este sentido, las complicaciones cardíacas asociadas tanto a la anorexia grave como al consumo de antipsicóticos pueden aumentar considerablemente el riesgo de arritmias cardíacas y de muerte súbita en estos pacientes.

Fuente:

Dold M, Aigner M, Klabunde M, Treasure J, Kasper S. (2015). Second-Generation Antipsychotic Drugs in Anorexia Nervosa: A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Psychother Psychosom. 2015;84(2):110-6.

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