El 30 de julio fue elegido por las Naciones Unidas como el Día Mundial contra la Trata, con el objetivo de concienciar a la población sobre la situación de millones de personas, principalmente mujeres y niños, que cada año caen en manos de redes que trafican con seres humanos.

Entre las diferentes formas de explotación de seres humanos, destaca, por sus dimensiones, la explotación sexual. Sin embargo, la trata de personas abarca muchas más formas de explotación, como la explotación laboral, la explotación de menores en la industria del sexo, la explotación de niños para la mendicidad o la guerra, los matrimonios forzados, el tráfico de órganos o la adopción forzada.

Con motivo de la conmemoración de ese día, el Servicio Jesuita a Migrantes hizo público el Informe La trata de seres humanos -  El negocio del comercio con personas.  El documento alerta que el comercio de personas supone un negocio casi tan lucrativo como el de las drogas o el armamentístico, movilizando cada año entre 7.000 y 10.000 millones de dólares, una cantidad a la que se deben sumar los ingresos obtenidos del tráfico ilícito de la migración.

Tal y como se especifica en el documento, la trata de seres humanos es un proceso que consta de diferentes etapas: el reclutamiento o captación, el transporte y la explotación.  El reclutamiento o captación puede realizarse de muy diferentes formas como el secuestro, el fraude o el engaño  y suele implicar la participación de la víctima en alguna actividad ilegal. El transporte, es decir, la acción por la que se lleva a la persona tratada de un lugar a otro, incluye el traslado, la acogida, la recepción de personas y el intercambio o la transferencia de control sobre estas personas. Finalmente el proceso termina con la explotación sexual, laboral o el tráfico de órganos.

Si bien resulta difícil determinar el número exacto de personas afectadas por la trata de seres humanos,  y tal y como se cita en el texto, la Organización de Naciones Unidas estima que el problema afecta al menos a 4 millones de personas cada año, siendo los grupos más vulnerables las mujeres y los niños. Entre los menores víctimas de la trata, el documento señala que los llamados “bebés ancla”, es decir, aquellos que han nacido en el propio entorno de la explotación y que son utilizados por falsos padres para facilitar su entrada o permanencia irregular en un territorio, o los menores que son utilizados por los tratantes para coaccionar a sus madres a ejercer la prostitución, constituyen un grupo de especial vulnerabilidad.

El informe comprende diferentes capítulos que abordan temas específicos sobre la trata y el proceso migratorio, el género y la trata, los distintos enfoques en la lucha contra la trata y sus instrumentos y la trata como proceso de esclavización, así como reúne una serie de documentos y normativas de interés sobre el tema.

Se puede consultar el informe en el siguiente enlace:

Informe: "La trata de seres humanos"

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