El Instituto Nacional de la Excelencia para la Salud y la Atención del Reino Unido (National Institute for Health and Care Excellence, NICE) ha publicado la última versión de la guía para personas mayores con necesidades de atención social y múltiples problemas de salud de larga duración (Older people with social care needs and multiple long-term conditions - NG22).

La guía ofrece recomendaciones para la planificación y puesta en marcha de asistencia sanitaria y apoyo social a personas mayores que precisen de cuidados sociales y que cuenten con una situación sanitaria compleja derivada de la presencia de varios problemas de salud crónicos (incluyendo enfermedades físicas y trastornos mentales), promoviendo un enfoque integrado y centrado en la persona. Por tanto, puede resultar un recurso se interés para los profesionales encargados de la atención sanitaria y social de este colectivo, pero también para los responsables de estos servicios, así como para los propios pacientes y sus cuidadores.

Las principales recomendaciones del NICE incluyen:

  1. Identificar y evaluar las necesidades de atención social.
  2. Planificar la atención, incluyendo el papel del profesional responsable del caso.
  3. Apoyar a los cuidadores.
  4. Integrar la atención a la salud y la planificación de la atención social.
  5. Consolidar la integración de la formación en prevención de riesgos laborales en las diferentes etapas del sistema educativo.
  6. Promover la generación de conocimiento en materia de seguridad y salud en el trabajo y mejorar su accesibilidad.
  7. Impulsar la mejora de las condiciones de trabajos en sectores o actividades con alto riesgo.
  8. La prestación de cuidados, que debe tener en cuenta proporcionar información y recursos de apoyo a pacientes y cuidadores, favorecer la capacidad de autocuidado y asegurar la continuidad de la atención, la derivación a servicios especialistas y la atención domiciliaria.
  9. Prevenir el aislamiento social.
  10. Capacitación de los profesionales de la salud y de la asistencia social.

Tal y como señala el NICE en su nota de prensa, muchos de los principales problemas de salud de larga duración, como la demencia, la diabetes, los trastornos cardiovasculares o el cáncer están asociados con la edad, por lo que el número de personas que requieren este tipo de cuidados está aumentando alarmantemente, debido al aumento de la esperanza de vida y al envejecimiento de la población.

Desde un marco de trabajo de atención coordinada y centrada en la persona, la atención social y sanitaria de este colectivo requiere tener como meta la mejora de la calidad de vida y el aumento de su independencia, elección, dignidad y control. A pesar de ello, el NICE advierte que la atención que reciben estas personas dista mucho de alcanzar estos objetivos, caracterizándose por ser una atención fragmentada y a la que las personas tienen dificultad para acceder.

Según establece el NICE, y de acuerdo con la revisión de la literatura científica al respecto, en la atención a las personas mayores con enfermedades crónicas es fundamental el establecimiento de un coordinador de referencia de cada paciente, encargado de gestionar el proceso de evaluación y ser el punto de enlace entre los diferentes servicios de atención sanitaria y social, así como de garantizar la prestación de los cuidados y hacer el seguimiento.

Asimismo, los planes de atención deben actualizarse periódicamente (al menos anualmente), de tal manera que se puedan ir incorporando las diferentes necesidades que se plantean a lo largo del proceso de atención a este tipo de pacientes con problemas de salud crónicos. La prestación de la atención debe asegurar, además, que los planes se adaptan a las necesidades específicas de cada persona, y que se posibilita al paciente la elección del control sobre sus cuidados y se reconoce la naturaleza interrelacionada de los problemas que presenta.

La guía también recomienda tener en cuenta la prevención del aislamiento social, dado que puede ser un problema de especial relevancia en este grupo. En esta línea, los profesionales sanitarios y sociales deben asegurar que el paciente mantiene contactos regulares con amigos, familiares o, en su caso, personas vinculadas a su comunidad, identificando a aquellas personas mayores que se encuentran solas o aisladas, y que constituyen un subgrupo especialmente vulnerable.

La guía se puede consultar en el siguiente enlace:

Older people with social care needs and multiple long-term conditions (NG22)

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