El máster en Psicología de Emergencias y Catástrofes que tiene previsto impartir la UCAM de Murcia durante este curso académico, se presenta como el primer máster diseñado y destinado específicamente para psicólogos en nuestro país. El programa formativo cuenta con dos objetivos fundamentales, por un lado, proporcionar a los profesionales de la psicología los conocimientos necesarios en este ámbito que les permita desarrollar su actividad como psicólogos en situaciones de Emergencias y/o Catástrofe y que esta formación posibilite y facilite su integración dentro de un Sistema de Asistencia Psicológica en situaciones de Emergencias y Catástrofes.

Es un máster integrador en donde el profesorado participante pertenece no sólo al ámbito de la psicología de emergencias sino también al ámbito sanitario, médico- forense, de los cuerpos y fuerzas de seguridad, judicatura y Protección Civil entre otros. La finalidad es que los psicólogos cuenten con una formación que les permita desarrollar su trabajo de forma integrada con el resto de equipos involucrados en la respuesta y atención a la población ante este tipo de situaciones.

María Antonia Soto Baño

La temática formativa que se imparte en este máster es muy variada y compleja, abordando aspectos correspondientes tanto al Sistema de Protección Civil como a la intervención psicológica en crisis, intervención con personal interviniente, intervenciones en situaciones especiales como suicidios, accidentes de tráfico, atentados terroristas, etc., así como situaciones de catástrofes naturales como terremotos o inundaciones o accidentes con múltiples víctimas, entre las que se incluyen accidentes aéreos o ferroviarios. Además, se cuenta con un módulo específico formativo de intervención en la fase post-impacto, pues en algunas ocasiones resulta necesaria la atención y seguimiento más allá de las primeras 24-48 horas.  A continuación, la coordinadora del máster, María Antonia Soto Baño, detalla algunas cuestiones relacionadas con el mismo.

ENTREVISTA

¿Cómo surgió la idea?

Ha sido un largo proceso, tras numerosos años de experiencia en el ámbito de la psicología de emergencias, durante los cuales uno de los mayores retos fue la coordinación de la intervención psicológica en el terremoto de Lorca, consideré necesario analizar la situación actual de la psicología de emergencias, pues había aspectos que consideraba podrían ser mejorados. En este sentido, observé que la formación que recibían los profesionales en nuestro país no estaba estructurada de forma homogénea, por lo que consideré oportuno llevar a cabo un proyecto integrador que diese respuesta a las necesidades formativas de los psicólogos en esta área y que además se adecuase a la normativa reguladora de las enseñanzas universitarias conducentes a la verificación de los títulos universitarios vinculados a esta actividad. Es así como elaboré el Plan Director en Psicología de Emergencias y Catástrofes en el que se basa este máster.

Creo que es importante que todos los psicólogos que participan en situaciones de emergencias y/o catástrofes, debido a las especiales y complejas características de estas situaciones, deban tener formación específica en este ámbito de actuación así como hacerlo desde el Sistema de Asistencia Psicológica ante estas situaciones.

¿Existe demanda y necesidad social de atención psicológica ante este tipo de situaciones?

Considero que sí, en los últimos años en nuestro país la figura del psicólogo prestando su apoyo cada vez es más relevante y necesaria. Si bien han sido en situaciones de múltiples víctimas, en donde podemos destacar entre otras: los atentados del 11 de marzo en Madrid, el Accidente de Spanair, el descarrilamiento del tren Alvia, el reciente accidente de Germanwings, donde esta figura ha cobrado una especial relevancia, no debemos obviar las situaciones diarias en las que se producen acontecimientos potencialmente traumáticos, tales como: accidentes de tráfico, suicidios, muertes súbitas, fallecidos como consecuencia de síndromes de inmersión o incendios, etc., y donde el trabajo del psicólogo en estos primeros momentos resulta fundamental en la ayuda en el afrontamiento de la pérdida e inicio del proceso de recuperación, entre otros aspectos.

Además, la atención a víctimas, familiares y afectados no debe considerarse como  la única labor del psicólogo de emergencias, el trabajo con los profesionales y voluntarios pertenecientes a estos servicios es de especial relevancia, pues se encuentran diariamente expuestos a situaciones potencialmente traumáticas, llevándoles a formar parte de una población especialmente sensible a poder sufrir algún tipo de patología psicológica relacionada con estas vivencias laborales. Por otro lado, es importante el asesoramiento y el trabajo conjunto con los gestores de la emergencia, tanto en el desarrollo de los planes de intervención como en las decisiones que deben ser tomadas por estos durante el trascurso de situaciones de emergencia y/o catástrofe, con el objetivo de contribuir a reducir el impacto psicológico de estas decisiones en la población afectada.

¿En qué situación considera se encuentra actualmente la psicología de emergencias?

Creo que es una disciplina cada vez más demandada por nuestra sociedad, pues la labor que vienen haciendo los psicólogos durante muchos años en los Grupos de Emergencias de los Colegios de Psicólogos, así como en ONG’s, Protección Civil, Unidad Militar de Emergencias y Servicios de Asistencia Sanitaria como SAMUR entre otros, han contribuido al desarrollo de esta área.

Las diversas ocasiones en las que nuestra sociedad ha sido expuesta y ha demandado estos servicios han resultado fundamentales también para la elaboración de numerosos documentos, guías técnicas y Reales Decretos en donde se contempla este tipo de intervención.

En esta línea, la reciente publicación del Plan de Acción sobre Salud Mental 2013-2020 de la Organización Mundial de la Salud, en el que se recogen los principales objetivos y acciones a llevar a cabo por los países y sistemas sanitarios europeos para fortalecer la salud mental y el bienestar psicológico, recoge la importancia de la necesidad de que las actuaciones sean llevadas a cabo por profesionales específicamente cualificados, tal y como se recoge en el punto 55 y en el apéndice 2, en donde se contempla la acción en salud mental en las emergencias humanitarias (conflictos aislados, reiterados o continuos, situaciones de violencia y catástrofes).

Sin embargo, no contamos en estos momentos con una formación regulada ni con un Sistema de Asistencia Psicológica en Emergencias integrado dentro del Sistema Público. Por tanto, creo que debemos trabajar en esta línea.

¿Hacia dónde deberíamos avanzar?

En mi opinión deberíamos avanzar hacia la regulación tanto de la formación como de la profesión. Creo que contar con un marco regulador profesionalizante es beneficioso para todos. En este sentido, en febrero del año pasado, el Pleno de la Asamblea Regional de Murcia aprobó una moción solicitando al Gobierno de la Nación la creación de esta figura, encontrándose en estos momentos esta iniciativa en los Ministerios de Educación y Sanidad.

Además, en virtud de algunos artículos de la Constitución: Artículo 39.1. “Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia”, Artículo 43.1. “Se reconoce el derecho a la protección de la salud”, y el artículo 43.2. “Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios”, les corresponde pues a los poderes públicos el poner en funcionamiento las medidas tendentes a desarrollar en la práctica, y con carácter preventivo, tales normas fundamentales que, en cierta medida, están vinculadas a nuestra materia.

Por todo ello, considero una cuestión prioritaria el que todos los agentes implicados en esta tarea trabajemos de forma conjunta para este fin, garantizando la calidad en la asistencia mediante la adecuada formación de los psicólogos que trabajan en esta área.

Para finalizar, ¿le gustaría añadir alguna otra cuestión?

Simplemente me gustaría agradecer a todas las personas, organismos e instituciones que desde el primer momento han apoyado esta iniciativa y han considerado esta formación prioritaria para los profesionales de la psicología, pues no puede más que repercutir en un beneficio para la profesión y para la sociedad.

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