Gracia González-Carpio Hernández1 y Juan Pedro Serrano Selva2

1Unidad de salud Mental Infanto-juvenil, Hospital de Toledo

2Facultad de Medicina UCLM

El  déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno que en las últimas décadas ha mostrado un aumento significativo tanto en su investigación, análisis e interés entre los diferentes profesionales de la salud, especialmente por su relevancia entre la población infantil. Presenta tres síntomas nucleares: el déficit de atención, la hiperactividad y la impulsividad, y además se considera que afecta a un porcentaje de la población de aproximadamente un 5%, pero las cifras en cuanto a la incidencia y prevalencia de este diagnóstico han sido muy dispares y esto ha generado dudas sobre la claridad del diagnóstico.

Actualmente, es probable que los facultativos sean más competentes en la detección y el diagnóstico de TDAH, pero por otra parte, también se observa que se está produciendo un sobrediagnóstico y sobretratamiento, especialmente  desde un punto de vista farmacológico, lo que ha llevado a la recomendación del control de este aspecto y a la indicación de tratamiento psicoterapéutico como parte fundamental de las intervenciones.

Es habitual considerar las consecuencias más negativas que ocasiona el trastorno en la infancia, entre los que destacan las dificultades escolares, la repetición de curso, la necesidad de apoyos académicos, el deterioro de las relaciones familiares y con los propios compañeros, una baja autoestima, una mayor probabilidad de accidentes o la implicación en situaciones de riesgo, etc. Pero actualmente desde la Psicología Positiva, se busca la identificación de aquellos aspectos positivos en los TDAH, para su valoración y potenciación, entre ellos destacan la presencia de: una alta energía para iniciar múltiples tareas, la búsqueda de la novedad, la preferencia por explorar nuevas formas de hacer las cosas y la apertura a la experiencia entre otras. Estas formas de comportamiento también identifican y caracterizan a las personas creativas. Algunos estudios han encontrado un alto porcentaje de niños TDAH, donde había una correlación entre niveles clínicamente elevados de sintomatología TDAH y la creatividad, es decir, que aquellos niños que presentan TDAH suelen ser más creativos que la población sin este trastorno.

La asociación entre TDAH y creatividad se ha relacionado con la capacidad de la corteza prefrontal, estructura que permite realizar las llamadas funciones ejecutivas, funciones cognitivas como: la anticipación y el establecimiento de metas, el diseño de planes y programas, el inicio de las actividades y de las operaciones mentales, la autorregulación y la monitorización de las tareas, la selección precisa de los comportamientos y las conductas, la flexibilidad en el trabajo cognitivo y su organización en el tiempo y en el espacio para obtener resultados eficaces en la resolución de problemas.

Los niños con TDAH muestran mayor retraso de la maduración cortical en relación con otros niños de la misma edad sin TDAH, esta hipofunción a nivel cortical significa que la atención de estos niños está fuera de foco y suelen distraerse por estímulos irrelevantes. Esta mayor amplitud atencional junto con las dificultades para inhibir la entrada de los estímulos no necesarios, hacen que estén disponibles para su utilización en el proceso creativo, otorgando una posible ventaja a los TDAH.

A pesar de no haber relacionado hasta ahora un marcador genético que identifique a los TDAH, se trabaja sobre la hipótesis de un posible déficit en la regulación de la neurotransmisión dopaminérgica que también ha sido hallada en personas que alcanzaban mayores puntuaciones en las pruebas de pensamiento divergente, usadas tradicionalmente como medida de la creatividad. Este déficit dopaminérgico en los TDAH es el que se pretende corregir a través de la prescripción de tratamiento farmacológico con estimulantes, como el metilfenidato, a pesar de que estudios controlados (estudios con grupo experimental y control)  muestran su eficacia a corto plazo en la reducción de los síntomas conductuales del trastorno.

Por otra parte, no sabemos en qué medida puede estar afectando el uso de esta medicación al mismo tiempo a su creatividad, ya que también se informa de una disminución de la curiosidad, del esfuerzo exploratorio y de la flexibilidad cognitiva, e incluso en algunos casos, los niños pueden llegar a estar excesivamente enfocados y mostrar comportamientos repetitivos.

Este artículo es el resultado de un estudio llevado a cabo para investigar esta relación, es decir, la posible influencia del metilfenidato en la creatividad, a través de un diseño cruzado, aleatorizado, simple ciego, en el que se evaluó a un grupo de niños con TDAH bajo los efectos de fármacos, mediante la prueba de pensamiento creativo figurativo TTCT de Torrance comparado con el mismo grupo en ausencia de medicación.

Los resultados muestran peores puntuaciones de  los niños con TDAH bajo los efectos de la medicación frente al periodo en que estaban libres de medicación. Concretamente, la influencia negativa de la medicación sobre la capacidad creativa hacía disminuir la fluidez en cuanto al número de diferentes respuestas ante diferentes estímulos, menor puntuación en originalidad, considerada como la capacidad de dar respuestas diferentes ante un estímulo las cuales fueran poco convencionales, y una menor puntuación en fuerzas creativas (creatividad).

Estos resultados nos sugieren la necesidad de realizar un diagnóstico preciso de TDAH  y una correcta elección del tipo de tratamiento que se debe utilizar, ya que el tratamiento con estimulantes podrían estar afectando y limitando la capacidad creativa de este grupo de niños. Se mantiene el desafío de la importancia de una prematura identificación de la capacidad creativa en los primeros años de escolarización, especialmente en el grupo de niños con TDAH que están expuestos a numerosas experiencias de fracaso. A pesar de que no todos los TDAH posean esta característicade forma uniforme y por encima del resto de la población, la correcta identificación de la potencial creatividad en los TDAH puede contribuir a una valoración más positiva de estos niños y a una mejora de su consideración en los niveles social  familiar y escolar.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Psicothema:

González-Carpio, G. y Serrano, J.P. (2016). Medication and creativity in attention déficit hyperactivity disorder. Psicothema, 28 (1), 20-25.

Gracia González-Carpio Hernández. Psicóloga clínica de la Unidad de Salud mental infantil y juvenil del Hospital Virgen de la Salud de Toledo.

 

Juan Pedro Serrrano Selva. Profesor titular de Psicología de la Facultad de Medicina (Albacete). Pertenece al Instituto de Investigacción en Discapacidades Neurológicas (IDINE). Coordinador del Master Universitario de Investigación en Psicología Aplicada. Subdirector del Departamento de Psicología de la UCLM.

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