Con la llegada del verano, los incendios vuelven a despertar la alarma social. Este tipo de desastres pueden ser especialmente estresantes dada la impredictibilidad de los factores que determinan su fuerza y su dirección, suscitando emociones profundas en las personas que los experimentan.

Así lo afirma la APA (American Psychological Association-Asociación Americana de Psicología) en un artículo publicado en su página Web, a través del cual aborda esta temática y ofrece una serie de recomendaciones para manejar el estrés que conlleva un suceso de esta índole.

Según indica la Asociación, las reacciones emocionales pueden variar de una persona a otra. Tras el shock y la negación iniciales, puede aparecer irritabilidad, cambios de humor repentinos, sentimientos de ansiedad y/o depresión, etc. También pueden verse comprometidos los patrones del sueño, de alimentación, los pensamientos, hábitos de conducta y las relaciones interpersonales.

Ante esto, recuerda la importancia de entender las respuestas normales consecuentes a un incidente de esta naturaleza, de cara a ayudar a las personas a sobrellevar eficazmente sus sentimientos, pensamientos y conductas -especialmente, durante el proceso de recuperación posterior al incendio.

Sin embargo, los sentimientos de angustia y vulnerabilidad pueden aparecer también en personas que no se han visto afectadas directamente por un incendio forestal, por ejemplo, en caso de encontrarse cerca del desastre o cuando se encuentran implicados familiares y/o amigos.

A este respecto, la APA ofrece las siguientes recomendaciones generales, orientadas a manejar la angustia que surge en estos casos:

  • Tomar un descanso de las noticias. Visualizar continuamente noticias relativas a los incendios puede incrementar el estrés. Si bien es normal querer mantenerse informado, es importante descansar de tantas noticias.

  • Ser tolerante con uno mismo. Un desastre de esta magnitud, puede elicitar una amplia gama de sentimientos: desde alivio por no verse afectado, hasta culpabilidad por haber salido ileso. Ambos sentimientos son comunes.

  • Mantener las cosas en perspectiva. Aunque un desastre de esta índole puede ser aterrador, recuerde que hay que centrarse en las cosas buenas que hay en la vida.

  • Encontrar una manera beneficiosa de ayudar. Existen muchas organizaciones creadas para ofrecer ayuda a las víctimas de desastres naturales. Contribuir o realizar funciones de voluntariado puede ser un modo eficaz de obtener una sensación de "control" sobre el evento.

  • Alcanzar el autodescubrimiento y reconocer los puntos fuertes. Perseverar a través de las dificultades lleva al autodesarrollo, al autoconocimiento y al fortalecimiento personal.

Tal y como indica la APA, si bien las sugerencias anteriores son eficaces para hacer frente a la ansiedad, cuando los problemas persisten e interfieren negativamente en su vida familiar, laboral y social, es aconsejable acudir a un profesional de la Psicología, cuya formación y experiencia le capacita para ayudar a lidiar con el impacto emocional posterior a un suceso de esta naturaleza y a desarrollar una estrategia adecuada de afrontamiento del estrés.

Fuente: APA

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