Hoy en día, 47 millones de personas viven con demencia en todo el mundo, una cifra bastante superior a la población española. Se prevé que este número ascienda a más de 131 millones en 2050, a medida que la población envejezca. Asimismo, la demencia tiene un gran impacto económico: su coste total estimado en todo el mundo es de 818 billones de dólares y se presume que, en 2018, alcanzará el trillón de dólares.

Lamentablemente, la inmensa mayoría de las personas con demencia no ha recibido un diagnóstico y, por lo tanto, no pueden acceder a la atención y el tratamiento. Incluso cuando ya se ha diagnosticado, con frecuencia la atención recibida está demasiado fragmentada, descoordinada y no responde a las necesidades de estas personas, de sus cuidadores y sus familias. Esto es inaceptable.

Así introduce la Federación Internacional de Asociaciones de Alzheimer ADI (Alzheimer’s Disease International) el nuevo Informe Mundial sobre Alzheimer 2016, publicado con motivo de la celebración, ayer 21 de septiembre, del Día Mundial del Alzheimer.

En esta ocasión, el informe se centra en el análisis de las evidencias aportadas por la investigación sobre los factores de cuidado de la salud a personas con demencia, aportando, en el marco de un modelo económico, recomendaciones para mejorar esto e incrementar la eficiencia.

Bajo el título “Mejorar la asistencia sanitaria para las personas que viven con demencia: cobertura, calidad y costes, ahora y en el futuro”, el documento señala que los servicios actuales de atención a la demencia están más especializados, y hace hincapié en la relevancia de establecer un nuevo equilibrio, otorgando un papel más prominente a la Atención Primaria y Comunitaria. Esto, a juicio de los autores, aumentaría la capacidad, limitaría el incremento de los costos asociados con la ampliación de la cobertura de la atención, y, junto con la introducción de estándares y manejo de casos, mejoraría la coordinación y la integración de la atención.

El informe proclama la necesidad clara y urgente de mejorar la cobertura de la asistencia sanitaria en todo el mundo, para las personas que viven con demencia y aquellas que la tendrán en el futuro. A través de la modelización de costes, muestra que estas mejoras son asequibles y factibles, pero los Gobiernos y las sociedades deben acometer un cambio transformador para llevarlas a cabo.

Tal y como indican los autores del documento, es fundamental impulsar mejoras en la asistencia sanitaria y la asistencia social a nivel mundial, así como eliminar el estigma que rodea a la demencia, garantizando que las personas que viven con demencia se incluyan en la sociedad y que sus derechos humanos sean reconocidos en todo el mundo.

El informe se encuentra disponible en inglés a través del siguiente enlace:

World Alzheimer Report 2016

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