La alimentación se debe incluir dentro de un concepto holístico de salud y bienestar, junto con la actividad física y el deporte, el aprendizaje, la gestión emocional, la seguridad y la convivencia en la comunidad, etc.

La nutrición es fundamental para el correcto desarrollo y para la prevención de las enfermedades. Asimismo, es un hábito cultural que entraña innumerables aprendizajes en el entorno familiar, escolar y social. Los niños del presente, serán los padres y educadores del futuro. Una infancia correctamente alimentada, es el germen de una sociedad saludable.

Con esta introducción, el Observatorio de Salud de la Infancia y la Adolescencia -Fundación FAROS- del Hospital San Joan de Déu de Barcelona, presenta su nuevo Cuaderno FAROS, titulado Guía para una alimentación infantil saludable y equilibrada: Resolviendo dudas, rompiendo mitos y aclarando conceptos, un manual donde se apuesta por la educación y la sensibilización para una alimentación saludable.

Tal y como indica la guía, a lo largo de los años, la relación nutrición-salud se ha ido consolidando, hasta poder confirmar que los estilos de vida y los hábitos alimentarios son capaces de prevenir y mejorar la situación clínica de algunas enfermedades -como la cardiopatía isquémica, la hipercolesterolemia, la diabetes, el cáncer o la obesidad entre otras-, que, si bien suelen instaurarse en la edad adulta, inicialmente se desarrollan en edades más tempranas. Por ello, es recomendable desde la primera infancia, educar en hábitos alimentarios saludables para que dichos hábitos se consoliden en la adolescencia y se mantengan en la edad adulta.

Precisamente, con esta finalidad, diferentes expertos -entre ellos psicólogos-, abordan a lo largo de este X Cuaderno, las claves de una alimentación saludable, detallando el tipo de alimentación en función del grupo de edad junto con una serie de recomendaciones, su relación con otros hábitos saludables, los valores y los aspectos psicológicos implicados.

Asimismo, la guía dedica un apartado a los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), -centrándose especialmente en la anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracones y los TCA-No especificados-, donde aborda los factores de riesgo y los signos y síntomas físicos, conductuales y psicológicos de alarma relacionados con el inicio de un TCA que tanto padres como cuidadores deben conocer para actuar lo más pronto posible, recordando aquí el papel fundamental de la intervención precoz especializada y la colaboración de la familia para una mejor respuesta terapéutica.

A este respecto, y en relación con el tipo de intervención, los autores manifiestan que el tratamiento de primera línea en los TCA en adolescentes son las intervenciones psicosociales, cuyo objetivo es el de corregir las distorsiones cognitivas, mejorar la autoestima y las relaciones sociales, así como la terapia familiar en aras de mejorar la relación y comunicación familiar.

El apartado destinado al abordaje de este tipo de trastornos incluye un decálogo con 10 principios orientados a su prevención en el ámbito familiar:

  1. Potenciar la autoestima: elogiar a los niños por cómo son y reforzar positivamente su personalidad y sus habilidades, en lugar de los aspectos relativos a la apariencia física.

  2. Favorecer una autoimagen corporal positiva: aceptar las diferencias entre las personas y respetar a todos, independientemente de cómo es su aspecto físico.

  3. Promover hábitos alimentarios y un estilo de vida saludables: la familia debe ser un modelo de salud para sus hijos.

  4. Hacer al menos una comida al día en familia: convirtiendo la alimentación en un acto social y familiar.

  5. Ofrecer herramientas para desarrollar un sentido crítico frente a estereotipos de belleza difundidos en los medios de comunicación, informando sobre las “dietas milagro”.

  6. Fomentar la comunicación en la familia: escuchar la opinión de los niños y establecer vías de comunicación con los adolescentes.

  7. Compartir actividades en el tiempo libre: actividades deportivas en familia, salidas culturales, leer, ver la televisión, navegar por Internet, etc.

  8. Rechazar ideales estéticos no realistas que puedan poner en riesgo la salud de los hijos.

  9. Fomentarles la autonomía: evitando la sobreprotección para favorecer la autoestima y seguridad personal de los niños.

  10. Advertirles de los contenidos nocivos de Internet y redes sociales: páginas Web y redes sociales que hacen apología de la anorexia y la bulimia como una forma de vida.

El cuaderno puede descargarse a través de la página Web de Faros: http://faros.hsjdbcn.org/es/node/7894/download/cd539621d759eab71d0de4f3695a598b

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